Los culpables confabulados en el golpe están histéricos porque Trump le dio facultades a Barr para evidenciarlos.

28 de may de 2019

28 de mayo de 2019 — La prensa dominante de Estados Unidos amaneció plagada el sábado 25 de artículos nerviosos sobre el anuncio del Presidente Donald Trump, que le otorgó plena autoridad al procurador general William Barr para desclasificar cualquier material, o todo el material que sea necesario para evidenciar como se inició el intento de golpe en contra del Presidente de Estados Unidos. Encabeza la manada de siempre el New York Times, con un titular que dice “Posible choque por los secretos se avecina entre el Departamento de Justicia y la CIA”, en donde el autor de la nota sostiene que la directora de la CIA, Gina Haspel, y el director de Inteligencia Nacional, Dan Coats, no van a tolerar esta afrenta a su poder.

De hecho, Coats emitió una declaración que en la práctica, es como levantarle el dedo de en medio a Trump y a Barr. Coats dice que se siente “confiado” en que Barr no le va a pedir que desclasifique nada que yo no quiera desclasificar. En sus propias palabras, la declaración de Coats dice lo siguiente:

“Del mismo modo en que lo hemos hecho con otras investigaciones y revisiones, la Comunidad de Inteligencia (CI) aportará al Departamento de Justicia toda la información apropiada para su revisión, de las actividades de inteligencia relacionadas a la interferencia rusa en la elección presidencial de 2016”. [Aquí, cabe señalar que, para empezar eso NO es lo que Barr va a “revisar”, sino que revisará “el papel delictivo de la CI en un intento de golpe en cooperación con el Reino Unido y Australia]. La declaración de Coats continúa así: “Como parte de ese proceso, me siento confiado en que el Procurador General trabajará con la CI de acuerdo con las normas establecidas de larga data para proteger la información clasificada sumamente confidencial que, si se da a conocer al público, pondría en riesgo nuestra seguridad nacional. La CI seguirá ejecutando con fidelidad su misión de aportar inteligencia oportuna y apolítica al Presidente y a los legisladores”.

Además, el mismo New York Times tiene un artículo para despistar, en donde sostiene que “la fuente más prominente de todas las fuentes de inteligencia de la CIA sobre la interferencia rusa en las elecciones fue una persona cerca al señor Putin”. Esta fuente (muy probablemente totalmente ficticia) le demostró al Presidente Obama que “el señor Putin mismo estuvo detrás del ataque de Rusia”.

El mismo artículo del Times les asegura que no tienen que temer, ya que el representante demócrata Adam Schiff, que preside la Comisión de Inteligencia del Congreso, ya tomó nota, y le dijo al diario que Trump está “desclasificando inteligencia para convertirla en un arma”, pero Schiff “prometió que su comisión seguirá muy de cerca las actividades del señor Barr en la investigación” y van a “denunciar cualquier abuso, cualquier politización de la inteligencia”. (Quizás, cuando menos hasta que no se lo lleven a la cárcel, por su papel en el caso).

El portal de Daily Beast tiene un titular que sintetiza la histeria que hay en esos medios: “Hostigamiento presidencial. La lista de enemigos públicos de Trump es un delito que merece juicio político”.