Miles de mexicanos se manifestaron en Tijuana para celebrar el acuerdo México-EU, y apoyar al Presidente

10 de junio de 2019

10 de junio de 2019 — Miles de orgullosos mexicanos se congregaron en la ciudad fronteriza de Tijuana el sábado 8, algunos provenientes incluso de Los Angeles, California, primero para celebrar el acuerdo firmado con Estados Unidos el día anterior —mediante el cual se evitaron los aranceles sobre las exportaciones mexicanas a Estados Unidos que había amenazado el Presidente Donald Trump— pero sobre todo, respaldar al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, un Presidente comprometido con la defensa de la soberanía de la nación y la “búsqueda de la felicidad” del pueblo mexicano, al mismo tiempo que procura una relación de colaboración y de respeto con Estados Unidos.

Entre los dignatarios que participaron en la concentración estuvieron 28 de los 31 gobernadores estatales de México, además del alcalde de la Ciudad de México, funcionarios de las fuerzas armadas, dirigentes del Congreso, y dirigentes sindicales y empresariales, dirigentes religiosos de diversa denominación y grupos indígenas.

Un ambiente de orgullo nacional envolvió al acto. Ante el Presidente López Obrador, habló el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien recién regresaba de Washington donde sostuvo negociaciones maratónicas, y quien le dijo al público presente que “no podemos decir que ganamos todo lo que México había propuesto”, y todavía queda mucho trabajo por hacer en ese sentido. Pero, “como le dije al Presidente en mi informe, no habrán aranceles, señor Presidente; y salimos con nuestra dignidad intacta”.

De hecho, el acto se convocó con el nombre de “Acto de Unidad en defensa de la dignidad de México y por la amistad con Estados Unidos”.

En su discurso de 30 minutos, López Obrador ofreció una panorámica de las relaciones entre México y Estados Unidos, desde el período de la independencia de México, y destacó los puntos más altos como la “ayuda invaluable” que recibió el Presidente Benito Juárez de Abraham Lincoln” en su batalla contra la intervención francesa. Asimismo, como lo ha destacado ya antes, señaló que los Presidentes Franklin Roosevelt y Lázaro Cárdenas “mantuvieron relaciones ejemplares, a pesar de la nacionalización petrolera de 1938”. Luego repasó cómo el neoliberalismo impuesto a México en la década de los 1990 había causado la desindustrialización del país y obligó a decenas de miles de mexicanos a emigrar.

López Obrador señaló que el acuerdo alcanzado el 7 de junio en Washington es de celebrar, porque si se hubiesen impuesto los aranceles, lo hubiera colocado en la difícil situación de imponer aranceles compensatorios a las importaciones de Estados Unidos. Como pacifista, de la tradición de Mahatma Gandhi, de Martin Luther King y Nelson Mandela, dijo, “yo rechazo los actos de represalia”. Sin embargo, como Presidente de México, “no puedo permitir que nadie amenace la economía de nuestro país y mucho menos, que se establezca una asimetría injusta, indigna para nuestro gobierno y humillante para nuestra nación”.

López Obrador manifestó un gran optimismo en el sentido de que Estados Unidos hubiese aceptado colaborar con México en programas para desarrollar el sureste de México y de Centroamérica. El cierre de las fronteras y las medidas coercitivas no funcionan, dijo. “Hemos dicho que vamos a resolver el problema de la migración, atacando sus causas de fondo, es decir, fomentando el desarrollo y fortaleciendo el bienestar y la paz. Ya estamos haciendo esto en México, pero para hacer esto en las naciones de Centroamérica y el Caribe, es indispensable la cooperación de Estados Unidos, Canadá y otros países desarrollados”.

La grandeza de México, dijo López Obrador, se ve en su legado de “grandes civilizaciones y culturas, practicantes de una extraordinaria ética social que nos ha legado el hábito del trabajo duro”. Si a pesar de nuestras diferencias, como mostramos la semana pasada, actuamos juntos sin odios, con honestidad, humanismo y sentido de justicia, seremos cada vez más fuertes en el concierto de las naciones, y seremos siempre capaces de enfrentar cualquier adversidad para consumar, tarde o temprano, el gran objetivo de construir una nación nueva, próspera, pacífica y fraterna, en la cual lo que reinará por siempre es el ideal, el hermoso ideal del bienestar y la felicidad de nuestro pueblo, concluyó.

¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!