Empieza en Brasil el desenmascaramiento de la Operación Lava Jato

11 de junio de 2019

11 de junio de 2019 — Por medio de las publicaciones de contrainteligencia de The Intercept, se inició un desenmascaramiento y escándalo potencialmente poderoso de la “Operación Lava Jato” (operación Lava Carros) con la que se destruyó al gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil y al gobierno peronista kirchnerista en Argentina. La denuncia se inició con un informe en portugués y una declaración de los redactores de Intercept en varios idiomas, y parece que se basa en una gran cantidad de comunicaciones internas que les proporcionó una persona dentro de la operación “Lava Jato”. Los estadounidenses habrán de recordar que cuando se pusieron al descubierto los mensajes entre los funcionarios del FBI Peter Strzok y Lisa Page, quedó de manifiesto por primera vez el sesgo extremo y la decisión de derribar al candidato y después Presidente Donald Trump, escondidos tras una fachada de investigación oficial “imparcial”.

El resumen de la declaración de Intercept en inglés, recuerda que el Presidente actual de Brasil Jair Bolsonaro, creó el puesto con poderes deliberadamente poderosos de “súper ministro de Justicia” para el juez Sergio Moro, el mismo personaje que posibilitó la elección de Bolsonaro, al enjuiciar y condenar a la cárcel al dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), el ex Presidente Lula da Silva, quien, de no haber sido por eso, hubiera ganado las elecciones presidenciales sin ningún problema por segunda ocasión.

La declaración agrega después que: “Los artículos de hoy muestran, entre otras cosas, que los fiscales del caso Lava Carros hablaron abiertamente de su deseo de evitar que el PT ganara las elecciones y tomaron medidas para llevar a cabo sus planes, y que Moro de manera secreta y poco ética, colaboró con los fiscales de Lava Carros para ayudarles a diseñar el caso en contra de Lula, a pesar de que había serias dudas internas sobre la evidencia que se estaba presentando para respaldar las acusaciones, solo para que después Moro pretendiera ser un juez neutral”.

La primera respuesta de Moro al material que está saliendo a la luz, nos hizo recordar a Victoria Nuland, la entonces subsecretaria de Estado de EU, quien reconoció haber convertido a “nuestro hombre Yats” en Primer Ministro de Ucrania con el golpe de Estado; o a Donna Brazile, la entonces presidenta del Comité Nacional Demócrata (CND) quien admitió que el CND había arreglado las elecciones presidenciales primarias demócratas para excluir a Bernie Sanders: ninguna de las dos trató de negar las revelaciones sino que culparon a los malvados rusos de haberlas realizado. Tampoco Moro lo negó sino que afirmó: “Lamento que no se haya indicado la fuente de la persona responsable por la invasión delictiva de los teléfonos celulares de los fiscales. Además, la posición del sitio, que no me contactó antes de la publicación, en contra de la regla básica del periodismo”.

Al igual que en Ucrania, la operación arreglada “Lava Carros” -que se coordinó abiertamente con el FBI y se extendió por toda Iberoamérica en contra de los dirigentes y gobiernos progresistas y de izquierda— solo se está desenmascarando ahora después de que se ejecutó. Cuál va a ser el impacto que tenga está por verse.