Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Las implicaciones estratégicas del caso Darroch

11 de julio de 2019
Meeting_with_British_Ambassador_to_the_U.jpg
El ex Secretario de Seguridad Interna de Obama, Jeh Johnson, organizó una reunión en Washington, DC, con sir Kim Darroch, embajador brtánico en Estados Unidos, el 4 de mayo de 2016. (foto oficial del Departamento de Seguridad Interna, por Barry Bahler).

10 de julio de 2019 — Las revelaciones que salieron a la luz el pasado domingo 7, con la filtración de un extenso tráfico diplomático entre el embajador británico en Estados Unidos, sir Kim Darroch, y la Oficina del Exterior y de la Mancomunidad del Reino Unido, se están convirtiendo rápidamente en una mecha encendida de dinamita que amenaza con hacer estallar toda la “relación especial” entre Estados Unidos y el Reino Unido, que ha sido el elemento esencial de la influencia global que ha ejercido el imperio británico durante todo el período de la posguerra hasta la fecha.

En pláticas con sus asociados en Estados Unidos, la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, comentó que las posibilidades de derrotar al sistema británico quebrado de especulación financiera y geopolítica, “son cada día mejores, y quienquiera que sea el denunciante que reveló lo que sucedía en torno al embajador británico en Washington, le ha hecho un gran favor a la humanidad. Pero déjenme advertir también que cuando el poder del imperio británico está a punto de derrumbarse debido a que ha quedado totalmente expuesto en todas partes, significa que también nos movemos en un período extremadamente peligroso, porque los británicos siempre quieren tener ‘una espléndida guerrita’ cuando no se salen con la suya. Y ahora mismo, la situación con relación a Irán está creciendo de manera muy peligrosa”.

Zepp-LaRouche señaló también la manera en que estos sucesos abren la posibilidad de revertir todo el paradigma que barrió a las Américas y a Europa durante la última mitad de siglo.

El cambio de paradigma impuesto por el imperio británico desde la década de 1960, giró en torno a una visión del mundo en contra de la ciencia y a favor del crecimiento cero, y en torno a un concepto hedonista animal del hombre, y fue su manifiesto de propaganda orquestado en contra de la idea de la capacidad del hombre de generar un progreso sin fin, y en contra del principal exponente estadounidense de esa idea en esta era, Lyndon LaRouche. Por encima de su persecución y encarcelamiento —a manos del mismo sicario político que ahora trata de derrocar la Presidencia de Trump— los británicos han llevado a cabo una campaña que lleva décadas para vivificar y ridiculizar las ideas centrales de LaRouche, con el fin de que nadie las tome lo suficientemente en serio como para estudiarlas a fondo y utilizarlas para forjar un Nuevo Renacimiento.

Bastan dos ejemplos para mostrar el punto. Primero, se burlan de la idea de que el imperio británico sigue siendo una potencia planetaria dominante, y que con frecuencia controla la misma presidencia de Estados Unidos.

Pero los cables diplomáticos filtrados del embajador británico en Washington, Kim Darroch — a quien el Presidente Donald Trump calificó con precisión como un “tipo muy estúpido” y un “tonto pomposo”— confirma con creces lo que LaRouche ha dicho de los británicos. Darroch escribió abiertamente que establecieron un sistema para cultivar a todo aquel con quién habla Trump (“inundar la zona”), de tal modo que él solo reciba la opinión británica, de una u otra manera. Y en tanto que comienzan a salir más detalles, ahora resulta que el Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, es uno de los interlocutores habituales de sir Kim.

Cabe señalar también que este enfoque no es solo el modo en que operan los británicos para controlar la Presidencia y a otros individuos selectos; es también el modo en que están diseñadas sus operaciones de lavado cerebral cultural masivo para controlar la población también. Te surten de una gama de opciones a escoger, todas las cuales están diseñadas por ellos, y todas las cuales degradan tus capacidades creativas reales. Así que, cuidado con tus “gustos”. Es posible que los británicos hayan “inundado tu zona” también.

Otra revelación sustancial que surge de los cables de Darroch es el propósito de Gran Bretaña para manipular a Estados Unidos a que inicie un conflicto militar con Irán, a pesar de la objeción del Presidente a una aventura tal. En realidad, entre más amenazado se siente el imperio británico política y financieramente, es más probable que se sientan inclinados a lanzar una provocación orquestada en Irán o cualquier otro lugar. El peligro en este frente es mayor.

Otra idea importante sumamente asociada con LaRouche, y despreciada por los británicos, es la idea de que el hombre debe regresar al espacio, y explorar y colonizar la Luna, Marte y más allá. Por décadas, los británicos han tratado de hacer que el planeta entero se les una en la risa burlesca hacia tales ideas.

Pero ahora precisamente esa idea es la política oficial, en una u otra medida, de los gobiernos de Estados Unidos, Rusia, China e India. Cierto, no se puede lograr a cabalidad realmente sin una reconstrucción de la economía mundial basada en una orientación de la ciencia, con un sistema crediticio hamiltoniano, y hay deficiencias bien definidas en el entendimiento de cómo hacer esto, de la ciencia de la economía física, en todas esas cuatro grandes potencias.

Pero el cuerpo de la obra de Lyndon LaRouche está listo y a la mano para guiar esa tarea, para cuyo fin se hace requisito estratégico decisivo su exoneración plena.