Pelear contra la pobreza es contagioso: el caso de Bolivia

20 de julio de 2019

19 de julio de 2019 — “Si China puede hacerlo, ¿porqué nosotros no?” es una pregunta que cada vez más se escucha expresada entre los jefes de Estado de naciones en desarrollo de todos los continentes. Están estudiando y hablando sobre el aleccionador logro de China al sacar de la pobreza a cerca de 800 millones de personas, ¡como un décimo de la humanidad!, en unos 40 años.

En Bolivia, el Presidente Evo Morales no solo se unió ya a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, sino que está trabajando de forma estrecha con Rusia y con China para llevar tecnología avanzada a una nación que históricamente fue la competencia de Honduras en el segundo lugar como país más pobre en toda Latinoamérica y la región del Caribe. Haití sigue siendo, por mucho, la nación más pobre de todas.

Una semana antes de su visita de Estado a Rusia, en la que se reunió con el Presidente Vladimir Putin, el Presidente Morales tuvo una plática con Sputnik el jueves 4 de julio, en donde le dijo: “Hemos podido reducir la pobreza del 38.2% en 2005 al 15% en 2019. Estamos muy alentados. Ahora tenemos un plan con rumbo al bicentenario, en 2025. Quisiéramos estar con menos del 5% de extrema pobreza”.

Con una medida diferente de pobreza (la norma de la ONU, de un ingreso promedio menor a $1.90 dólares al día) la tasa de pobreza de Bolivia bajó de 25% en 1999, a 6% en el 2017. Durante el mismo período Honduras comenzó con una tasa de pobreza similar de 26%, que bajo a 16%, casi el triple que Bolivia.

Morales asumió la Presidencia de Bolivia en enero del 2006. “Mi desafío, fundamentalmente como vengo de las familias más humildes, es seguir reduciendo la pobreza. No quisiera que haya niños como en los años 1960 y 1970. Ese es mi gran deseo”, le dijo a Sputnik.

El periodista le preguntó ¿de qué cosas está orgulloso?, Morales respondió: “Primero, de haber dejado el pasado. De haber enterrado el Estado colonial... De haber abandonado ese Estado mendigo, un pueblo limosnero. Ahora tenemos un pueblo digno y soberano. Además de eso con nuestra identidad... Y sobre todo orgulloso de nuestro crecimiento económico. De los 13 años de gestión, seis han sido los primeros en crecimiento económico de Suramérica. Son datos de organismos internacionales. Nunca antes Bolivia había sido primera en algo. Si era primera en algo en Suramérica era solamente en pobreza y en temas de corrupción”.

Morales terminó diciendo que “la felicidad para mí es el vivir bien. Y mi enorme satisfacción es haber convertido a más de dos millones de bolivianos en clase media. Ese es el resultado de la gestión. Eso nos alienta bastante para seguir con los programas sociales para el bien de la humanidad… Bolivia, de acá a 15 o 20 años, va a ser una potencia económicamente. Quisiera que nuestro país, con nuestros [inversionistas] privados bolivianos, o como Estado, esté invirtiendo en el país, compartiendo lo poco que tenemos para el bien de la humanidad”.