El sistema financiero transatlántico está listo a estallar, y el “Brexit duro” de los británicos puede ser el detonante

1 de agosto de 2019

31 de julio de 2019 — El nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, y la Comisión Europea están jugando un juego suicida para concretar la separación del Reino Unido de la Unión Europea, (el Brexit) mientras que se acerca la fecha del 31 de octubre en que se vence el plazo para negociar algo. Lo que está en juego es el control de la impagable e incobrable burbuja global de derivados financieros que suma unos $1,500 billones de dólares, la cual está actualmente bajo el dominio de la city de Londres, y el enfrentamiento muy bien podría terminar con el sistema financiero en llamas en los últimos meses de 2019 o en el primer trimestre del 2020, dada su implícita bancarrota.

Ya la libra esterlina ha sufrido presiones esta semana, como lo destacó la agencia Reuters. “En tanto que los inversionistas apuestan a que la política de confrontación suicida del primer ministro Boris Johnson sobre el Brexit con la Unión Europea (UE) podría detonar un divorcio embrollado que podría sembrar el caos por toda la economía mundial y los mercados financieros”.

Johnson, o BoJo como se le conoce en la prensa, salió con las pistolas desenfundadas y le dio el ultimátum a la UE, de que ni siquiera se reuniría con ellos si no están dispuestos a renegociar el acuerdo de separación que habían elaborado con su predecesora, Theresa May. “En su primera reunión con su gabinete, exigió y recibió frente a las cámaras reunidas, al estilo Trump, un juramento de lealtad al Brexit para el 31 de octubre, o muerte, de los miembros de su gobierno despiadadamente seleccionado. Luego dio una exhibición de bravuconería en la Cámara de los Comunes”, según escribió el Dr. Robin Niblett del Real Instituto de Asuntos Internacionales (RIIA, por sus siglas en inglés) el viernes 26 de julio.

Pero la UE no está dispuesta a ceder, como lo explica también Niblett: “Los 27 de la UE se rehúsan a ceder y es muy poco probable que lo hagan ante una persona que muchos de ellos consideran un populista oportunista, precisamente el tipo de dirigente que no quieren alentar en la Europa continental”. Por el contrario, la Comisión Europea lanzó su propio cañonazo de advertencia, al anunciar, según el diario Financial Times, “que Bruselas le retirará esta semana el derecho al acceso a sus mercados a cinco países, en una maniobra dispuesta para aumentar los temores británicos de que el sistema del cual dependerá la City de Londres para servir a los clientes de la UE después del Brexit, no ofrecerá un régimen estable y permanente porque puede ser retirado. De acuerdo a un documento que vio el Financial Times, la Comisión Europea considerará que Canadá, Brasil, Singapur, Argentina y Australia, ya no reglamentan las agencias calificadoras de crédito de manera tan rigurosa como la UE, por lo que retiran la condición que hacía posible que los bancos europeos confiasen en esas calificaciones.... Bruselas ha insistido al Reino Unido que tendrá que apoyarse en equivalentes para tener acceso al mercado después del Brexit, cuando el sector financiero pierda el derecho a ofrecer servicios sin interrupciones en el mercado único”.

El Express explicó con claridad qué tanto está en juego: “El ejecutivo [de la Comisión Europea] con sede en Bruselas puede retirar el acceso a sus mercados financieros hasta con 30 días de aviso. El centro de los servicios financieros de Gran Bretaña teme que podrían sufrir la misma suerte después del Brexit si no se negocia un régimen permanente... Bruselas ha dicho ya que le concedería una equivalencia temporal a la Cámara de Compensación de la Bolsa de Valores de Londres, LCH [por sus siglas en inglés] hasta marzo del próximo año, si no hay un acuerdo para el Brexit en octubre. Esto le ha ayudado al capital a retener el grueso de sus servicios de compensación del euro, que es el mercado que los políticos de la UE dicen que más quieren que se transfiera al Continente después del Brexit. La UE es el mayor cliente de la City de Londres, con una exportación de servicios financieros de más de £26 mil millones de libras esterlinas en 2017”.

Esto, por supuesto, es solo la punta del témpano de hielo; el verdadero problema es que el control de la burbuja mundial de los derivados de unos $1,500 billones de dólares está colocado actualmente en la City de Londres, y el Brexit amenaza con hundir esos arreglos.