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El pesimismo es el arma de destrucción masiva más letal del imperio británico

5 de agosto de 2019
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Manifestantes violentos en Hong Kong en la Vía Harcourt, luego de que la polícia les disparó gas lacrimógeno. 12 de junio de 2019 (Iris Tong / wikimedia).

5 de julio de 2019 — El pasado fin de semana, se intensificó la típica “estrategia de tensión” y de guerra irregular del imperio británico, en Hong Kong, en Moscú, y en Estados Unidos con dos balaceras y asesinatos en masa, uno el sábado en un centro comercial de El Paso, Texas, y otro el domingo temprano fuera de un bar en Dayton, Ohio. En el caso de Dayton, el sospechoso, que vestía chaleco antibalas, fue muerto por la policía; en el incidente de El Paso, el perpetrador fue arrestado y según las reseñas de prensa, es un racista que dijo que quería matar a tantos mexicanos como fuese posible.

De manera predecible, algunos elementos de la manada de hienas demócratas (Beto O’Rourke, Amy Klobucher y otros) trataron de culpar al Presidente Donald Trump por la atrocidad de El Paso, por supuestamente “crear un ambiente de odio” que fomenta esos crímenes. De manear más amplia, se está creando ciertamente un ambiente político internacionalmente para desatar el terrorismo ecológico en una gran escala, como parte del plan británico, y todo esto en el contexto de un estallido financiero internacional en ciernes, así como el despliegue británico para empeorar las tensiones entre Estados Unidos y China, y Estados Unidos y Rusia, en un intento de revertir los avances logrados en las reuniones bilaterales del Presidente Trump con el Presidente de China, Xi Jinping y de Rusia, Vladimir Putin, durante la cumbre del G20 en Osaka, Japón.

Pero las balaceras del fin de semana apuntan hacia un arma mucho más letal que los británicos han desplegado de manera sistemática y conciente en contra de la perspectiva de un Nuevo Paradigma de desarrollo, paz y cultura clásica: el arma de un cultivado pesimismo cultural y personal.

Las matanzas de El Paso y de Dayton llevan a un total de 250 incidentes de asesinatos en masa para este año en Estados Unidos, más de uno diario en los 215 días que han transcurrido este año. En lo que va de este año, han muerto más de 530 personas en este tipo de balaceras (en las que fallecen cuatro o más personas, sin incluir al atacante) y más de 2050 personas han resultado heridas.

Sin embargo, esta es solo una de las horrorosas cabezas de la hidra que amenaza ahora a la existencia misma de Estados Unidos, Europa y otras partes del planeta. “Vivimos realmente en una Era de Tinieblas”, comentó este domingo Helga Zepp-LaRouche, con relación a los sucesos recientes. “Nos hallamos en medio de una total desintegración de la sociedad, donde vemos sectas suicidas, niños desplegados por los fascistas verdes para pedir la despoblación del planeta, asesinatos en masa, drogadicción cada vez más desatada. La sociedad ha perdido todo sentido de propósito y direccionalidad. La gente odia a otros y se odian a si mismos. Están preparados para matar a otros y para matarse a si mismos”.

“Todo esto es reflejo de un pesimismo cultural asentado muy a fondo, que es una forma de demencia mental severa y que el imperio británico ha inducido deliberadamente entre la población”, subrayó Zepp-LaRouche. Darle un giro completo a esto exige no solo de una movilización organizativa total en torno a un futuro creativo viable para la humanidad, en especial para la juventud de hoy, mediante programas de urgencia tales como la misión Luna-Marte que diseño el estadista estadounidense Lyndon LaRouche hace más de tres décadas, la cual han adoptado en grados diversos China, Rusia, India y el mismo Presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Pero lo que se necesita al mismo tiempo, destacó Zepp-LaRouche, es un programa de urgencia para la educación estética del hombre, para darle a la humanidad entera y a su posteridad el acceso a la cultura clásica en todas sus expresiones. Krafft Ehricke, el gran científico germano-estadounidense del espacio, anunció públicamente en su momento que se había integrado al consejo consultivo internacional del Instituto Schiller por ese motivo precisamente: porque junto a su compromiso con la ciencia, está comprometido a emplear la cultura clásica para crear lo que Schiller llamaba “almas bellas”.

Esa visión, que es la visión necesaria para derrotar a la más letal de las armas de destrucción masiva del imperio británico, el pesimismo, lo expresaba de la manera más bella Krafft Ehricke en sus Tres Leyes Fundamentales de la Astronáutica de 1957:

“1) Bajo la ley natural de este universo, nadie ni nada impone ninguna limitación al hombre sino el hombre mismo.

“2) No solo la Tierra, sino todo el sistema solar, y tanta extensión del universo como pueda alcanzar bajo las leyes de la naturaleza, constituyen el campo legítimo de actividad del hombre.

“3) Mediante la expansión por el Universo, el hombre cumple con su destino en tanto elemento de vida, dotado con el poder de la razón y el conocimiento de la ley moral dentro de sí”.