El caos en Hong Kong se vuelve terrorismo; Pekín podría intervenir

15 de agosto de 2019

14 de agosto de 2019 — El caos de los dos últimos meses en Hong Kong está llegando al punto del terrorismo y a la perturbación del papel de la ciudad en el comercio mundial y los viajes internacionales. La ocupación del aeropuerto internacional, que originalmente se había anunciado que estaría limitado de viernes a domingo, y sin interferir con los pasajeros y los trabajadores, siguió el lunes 12 en la mañana con miles de manifestantes, mayormente jóvenes, que ocuparon el terminal. El aeropuerto se cerró a las 4:00pm y todos los vuelos fueron cancelados, menos los que ya estaban volando hacia Hong Kong. Alrededor de 180 vuelos habían sido cancelados, hasta el martes 13.

Los manifestantes comenzaron a abandonar el aeropuerto en la tarde, y se quedaron solo unos cientos de ellos. Es posible que ello se debiera a un video que fue transmitido en todas los sitios electrónicos chinos más destacados, donde se muestran vehículos blindados de transporte de tropas y camiones de tropas alineados en la frontera de Shenzhen, con fuerzas de la Policía Armada del Pueblo (PAP) de China. El gobierno de Pekín anunció que ellos estaban allí para hacer un ejercicio programado con anterioridad, sin embargo el mensaje fue claro.

El vocero de la Oficina de Relaciones Exteriores del Consejo Estatal de Hong Kong y Macao, Yang Guang, condenó el lunes 12 de manera contundente las acciones cometidas por “un pequeño grupo de agitadores en Hong Kong quienes el domingo arrojaron bombas de gasolina a la policía que les ocasionó heridas”, informó la agencia de noticias china Xinhua. “Expresamos nuestra gran molestia y condenamos enérgicamente tales actos atroces e irresponsables gravemente delictivos”, dijo Yang. Afirmó que los manifestantes habían “destrozado propiedad pública, cerrado carreteras, y sitiado estaciones de policía; los apuntaron con rayos láser y les lanzaron ladrillos a los policías…Apelamos a todos los miembros del público a rechazar la violencia para ayudar a la comunidad a que se restaure el orden tan pronto como sea posible”.

El editorial de Xinhua señaló el martes 13 que: “Con bombas de gasolina, lanzando ladrillos con hondas, arcos e incluso armas de fuego, los manifestantes vestidos de negro crearon una atmósfera de terror en las calles de Hong Kong”.

Pekín ha dejado en claro de manera consistente que, si la policía de Hong Kong no puede detener la violencia, ellos se van a ver en la necesidad de enviar apoyo, en su calidad de soberano. El acuerdo de “Un país, dos sistemas” no significa que se pueda ignorar la destrucción intencional de una parte del “Un país”. El liderato de la nación no está pasando por alto el hecho de que la Fundación Nacional para la Democracia (NED en sus siglas en inglés) en Washington, orgullosamente invirtió $1.7 millones de dólares en los últimos tres años entrenando a muchas de las personas que hoy están cometiendo actos actos violentos en las calles.

Los organizadores de los disturbios tienen cuatro exigencias, que dejan en claro que se trata de una típica revolución de color, y que su propósito es desbaratar la Ley Básica y separar a Hong Kong de China, lo cual Pekín nunca va a aceptar. Esto exigen: detener la ley de extradición (lo cual se concedió hace tiempo); que no se sigan refiriendo a los alborotadores como “alborotadores”; que se elimine cualquier acusación en contra de quienes cometieron delitos durante los disturbios; que se forme un comité independiente (¿acaso como la NED?) para investigar la violencia de la policía; y, el factor decisivo, que se imponga el sufragio universal para las elecciones del 2020. Esto último está dirigido explícitamente a acabar con la Ley Básica de China.