El CFR presenta su plan por una revolución de color en Hong Kong

15 de agosto de 2019

15 de agosto de 2019 — El experto en atacar a China en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR en sus siglas en inglés), Jerome Cohen, organizó el miércoles 14 una conferencia telefónica sobre la situación de Hong Kong. Cohen, quien es además profesor de derecho en la Universidad de Nueva York, ha participado en el proceso “de apertura” de China desde el comienzo, concentrado en cuestiones del derecho y de los derechos humanos. Ahora se ha vuelto todo un fanático furioso adversario de Xi Jinping, y se siente orgulloso de ser uno de los organizadores, tanto aquí en Estados Unidos como en Hong Kong, de la revolución de color que está en marcha.

En la conferencia telefónica, Cohen dijo que Pekín está caracterizando la situación en Hong Kong como una revolución de color que recibe el respaldo de Estados Unidos, lo cual “por supuesto es una tontería”, dijo él. Luego pasó a explicar el papel que ¡él ha jugado en crear una revolución de color! Dijo que las malas acciones de la CIA en el pasado, “como en Italia después de la guerra, y en Irán con [Mohammad] Mosaddeq”, implica que tenemos que explicar que nosotros ya no hacemos esas cosas. Pero añadió: “No podemos dejar solos a estos valientes como lo hicimos en Hungría en la década de 1950”, cuando Estados Unidos apoyó una revuelta pero no los defendió cuando los soviéticos se movieron para aplastarla. “Por supuesto”, continuó, “no vamos a salir a ayudarlos militarmente en Hong Kong, pero debemos hacer todo lo que podamos para poyar a esta buena gente”.

Su propuesta (la cual ya ha puesto en marcha en el terreno) es crear una “comisión” de “abogados neutrales, ONGs, activistas de los derechos humanos, y gente prominente” (pero “nadie del gobierno”, insistió), para desarrollar un plan para llevar la democracia a Hong Kong. “Algunos de ellos se han comunicado conmigo, y están de acuerdo, pero están temerosos de avanzar en esto”, dijo Cohen, porque temen ser perseguidos si lo hacen. “Si no se hace nada podría llevar a un choque de trenes, donde la buena gente de Hong Kong quedará tirada en las vías [sic], y el tren va a aplastarlos”.

Eso suena como que el bueno del señor Cohen está hasta el cuello metido en la revolución de color. Por supuesto no dijo nada sobre los millones de dólares que están dando la Fundación Nacional para la Democracia (NED en sus siglas en inglés) y otras entidades oficiales que promocionan los cambios de régimen, para “entrenar para la democracia” a los manifestantes de Hong Kong, ni tampoco mencionó que agarraron infraganti a un funcionario del consulado estadounidense reuniéndose con algunos de los cabecillas de los disturbios. El moderador de la conferencia telefónica con Cohen no le dio la palabra al representante de la Executive Intelligence Review (EIR) cuando quiso hacer una pregunta.

Cohen denunció a la Jefa Ejecutiva del gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, de ser débil y de no dar “liderato”, refiriéndose a que, no cedió ante las exigencias de los manifestantes en contra de la Ley Básica.

Se jactó de que cuando Xi Jinping vino a Estados Unidos a reunirse con el Presidente Trump, él lo recibió con un artículo editorial publicado en el periódico Washington Post titulado, “El Frágil jefe de Estado de China”, donde alega que Xi era en realidad muchos más débil que la poderosa figura que proyecta, su “absurda dictadura”. Cohen alega que ha hablado con varias personalidades del Partido Comunista que se oponen a la “dictadura” de Xi, pero que temen levantar la voz.

Y con respecto a Trump, Cohen lo considera parte del problema, en vista de que se niega a hablar en contra de las “horribles violaciones a los derechos humanos en China, en Hong Kong, y en Xinjiang”, donde “están encarcelando a millones de musulmanes”, y en otras partes. Dijo que los ataques macartistas del FBI en contra de los científicos chinos y chino-americanos, a quienes están expulsando de las universidades, es simplemente una “ola de anticomunismo y contra China que se está apoderando de Estados Unidos”, y Trump debería aprovechar eso para atacar a China.

Así se escucha la voz del imperio británico en Estados Unidos.