El Presidente argentino en pánico, pide un préstamo de $20 mil millones de dólares a la Tesorería de EU, mientras la economía se deshace

16 de agosto de 2019

16 de agosto de 2019 — Marcelo Bonelli, veterano periodista argentino, informó ayer que el fracasado gobierno neoliberal de Mauricio Macri, quien sufrió una humillación en las elecciones primarias del 11 de agosto, ahora va a apelar al gobierno de Donald Trump para conseguir una préstamo urgente de $20 mil millones de dólares, a fin de capear la incontrolable inestabilidad financiera y monetaria que destroza al país. El 12 de agosto, por órdenes de Macri, el ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, habló con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, mientras que el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Guido Sandleris, llamó al Fondo Monetario Internacional (FMI) para pedir permiso para que el BCRA pudiera vender dólares para estabilizar la moneda, cosa que está prohibida bajo el actual acuerdo “standby” de $57 mil millones de dólares con el FMI.

Macri anunció el martes 13 un paquete de medidas de emergencia, que estarán vigentes al menos hasta octubre, y aprovecho para disculparse de los comentarios que hizo el día anterior (donde quiso emular los ataques infames que hizo Hillary Clinton contra los simpatizantes de Trump llamándolo “deplorables”), cuando culpó a quienes votaron por la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en las primarias del 11 de agosto, de causar el colapso de los mercados del día siguiente y la devaluación de la moneda. La fórmula Fernández-Fernández sacó un 47.7% de los votos y Macri un 32%.

Entre las medidas de emergencia que Macri está implementando están el congelamiento por 90 días de los precios de los combustibles, una exención tributaria para las empresas pequeñas y medianas, una reducción al impuesto al ingreso de los trabajadores, y un subsidios adicionales para ayudar a la clase media y a las familias de bajos ingresos. Estas medidas parecen más bien un intento desesperado para recuperar electores, con miras a la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 27 de octubre, con la promesa de que “hará mejor las cosas”.

Pero fue en vano. El miércoles 14 los mercados bursátiles se colapsaron de nuevo; el peso siguió devaluándose, llevando el tipo de cambio de 58 a 61 pesos por dólar, mientras que los especuladores, los fondos especulativos y otros de esa jaez hacen lo posible por sacar su dinero del país. Las reservas se están reduciendo rápidamente (ese día perdieron $500 millones de dólares que se fugaron del país de inmediato), y en las últimas tres semanas han perdido $3,500 millones de dólares. El préstamo que le pido al Tesoro de Estados Unidos seguramente terminaría de ese mismo modo.

El 12 de agosto, un día después de las primarias, Morgan Stanley envió un memorando a sus clientes en donde predice otra devaluación del peso en un 20%, lo cual llevaría el tipo de cambio a 70 pesos por dólar, y destacaron la posibilidad de un incumplimiento de pagos.