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Hay un muro de fuego a la vista, encendido por un incendiario británico. ¿Lo vas a atravesar?

18 de agosto de 2019
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El Presidente Donald J. Trump habla sobre el dominio energético de Estados Unidos y el renacimiento de las manufacturas, el martes 13 de agosto de 2019, en el Complejo Petroquímico Shell Pennsylvania en Monaca, Pa. (Foto oficial de la Casa Blanca por Tia Dufour).

Mensaje para todos los que apoyan a la Presidencia de Estados Unidos

En el informe de la Cámara de los Lores de diciembre de 2018, “Política exterior británica en un orden mundial cambiante”, el imperio británico tiene en la mira a cuatro naciones —China, Rusia, India y Estados Unidos— para intervenir en sus asuntos y desestabilizarlas. Los estadounidenses están familiarizados con la parte que le toca a Estados Unidos en este ataque: la farsa de años del Rusiagate, que se lanzó primero en contra del candidato Donald Trump y siguió en contra del Presidente Donald Trump. Ahora es noticia vieja: El agente del MI6 británico, Christopher Steele, el autor del expediente marrullero contra Trump; una banda de informantes y provocadores extranjeros; todo tipo de vigilancia ilegal; filtraciones y guerra informática; todas estas cosas fueron, como lo dijo el mismo James Comey, la “corona” de las operaciones ejecutadas junto con la Casa Blanca de Obama.

Siguiendo con su interferencia criminal en las elecciones estadounidenses, en el informe de la Cámara de los Lores, la aristocracia británica rechaza la opción de que Donald Trump pueda recibir un segundo mandato como Presidente. En las secciones #37 a #39, el informe establece: “El gobierno de Estados Unidos ha tomado una cantidad de decisiones unilaterales de política exterior de alto perfil, que son contrarias a los intereses del Reino Unido. En particular, el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático... La dificultad que han enfrentado el Reino Unido y sus aliados al tratar de influir a Estados Unidos, demuestra lo difícil que es trabajar con el gobierno... Si el Presidente Trump gana un segundo período de gobierno, o si le sigue un gobierno similar, el daño a las relaciones entre el Reino Unido y Estados Unidos será de mayor duración...”. Esto significa que la Gran Bretaña imperial planea intervenir de nuevo para derrotar a Donald Trump y que ya están interviniendo de nuevo con toda energía. Aunque quizás llegues a la conclusión de que los necios faramalleros que constituyen los candidatos demócratas nunca la van a hacer, el peligro está en lo que no ves actualmente.

El sistema financiero de los lores, que comprende a la City de Londres y a Wall Street, está de nuevo a punto de estallar. Después del colapso de 2008, que produjo una masacre económica en todo el mundo, los financieros simplemente reconstruyeron la misma burbuja financiera, pero esta vez casi al doble del tamaño de la anterior. Para mantener su poder, la City de Londres ha inventado una estafa gigantesca, con el Instituto de Finanzas Verdes. Su propósito es desindustrializar a Europa, en especial a Alemania, saquear los ingresos de decenas de miles de empresas e incluso de cuentas personales, a nombre de salvar al planeta. Otros fondos adicionales financiarán un nuevo movimiento eco-fascista internacional, mediante el cual pretenden que las poblaciones del mundo, bajo amenaza de fuerza, acepten una austeridad mortal y el genocidio en contra de ellos mismos a fin de reducir la población a los niveles que puedan sostener naciones completamente desindustrializadas. Bajo la consigna de una “Rebelión contra la Extinción” promovida entre los jóvenes, contemplan la eliminación de seis mil millones de personas.

El finado economista y estadista Lyndon LaRouche, dijo que había cuatro países con el potencial económico que, si se aliaran, podrían no solo sobrevivir al colapso del sistema financiero imperial británico, sino surgir del colapso con un nivel superior de productividad y de cultura. Esas naciones son precisamente Rusia, China, India y Estados Unidos. LaRouche propuso que estos cuatro países colaborasen en el desarrollo conjunto de tecnologías avanzadas, en la ciencia básica, en la exploración espacial, y en el desarrollo de la infraestructura a gran escala. Propuso que estos cuatro países colaborasen, al mismo tiempo, en la creación de un nuevo sistema monetario de Bretton Woods, con tipos de cambio fijos y que permita la emisión de grandes cantidades de crédito a bajos intereses para apoyar a un mundo de Estados nacionales soberanos, que comerciarán de manera recíproca para el provecho mutuo y para cooperar en el desarrollo físico rápido de los Estados nacionales subdesarrollados. Esta propuesta eliminaría la economía especulativa de casino patrocinada por los británicos que ha devastado al mundo. La productividad ampliada inherente que generaría esta propuesta no solo sostendría a la población del mundo en un nivel superior, sino que requeriría realmente que el mundo sea habitado por muchas, muchas personas más. No es de sorprender que las cuatro potencias a las que se refiere LaRouche, Estados Unidos, Rusia, China e India, son exactamente los cuatro países que el imperio británico tiene ahora en la mira para subvertir y para hacerles la guerra.

* Están realizando manifestaciones en contra de Vladimir Putin en Rusia, orquestadas por un supuesto movimiento pacifista basado en las ONG. Estas ONG son solo la fachada de las mismas entidades de la inteligencia y financieros angloamericanos, como George Soros, que promovieron la farsa del Rusiagate dirigida a destruir la Presidencia de Trump, y destrozar a Estados Unidos con la histeria de guerra contra Rusia y en contra de los llamados a la paz que ha hecho el Presidente Trump.

* China está bajo ataque por medio de la desestabilización de la ex colonia británica de Hong Kong. Las violentas manifestaciones por la “democracia” están orientadas a forzar al gobierno chino a que responda militarmente, para encajonar al Presidente Trump en una situación insostenible, en la que los perpetradores esperan que se vea forzado a abandonar cualquier forma de colaboración con su amigo Xi Jinping, en particular en el momento en que se acercan las elecciones de 2020, y tanto los demócratas como los republicanos atacan al Presidente con el alegato de que no es suficientemente duro. Cualquiera que no haya caído en el engaño, sabe que los financieros de la City de Londres y de Wall Street, y los políticos corruptos que ellos sostienen son los bandidos que se roban la economía estadounidense y la trasladaron a China y a otros lugares donde los salarios son los más bajos. El propio Presidente dice que él no culpa a China, sino que responsabiliza a las instituciones globalistas como la Organización Mundial del Comercio (OMC) en la que nos metieron los traidores. Si China ha robado algo a Estados Unidos, es la idea del crédito dirigido para apoyar la ciencia básica, la industria productiva moderna y el transporte, y la construcción de grandes proyectos de infraestructura, algo que Estados Unidos hacía antes de que los convencieran de convertirse en una sociedad de “consumidores”.

* Los británicos están avivando también el viejo conflicto de Cachemira entre India y Pakistán, un conflicto que tiene su origen en las divisiones raciales y religiosas que se crearon bajo el colonialismo.

* En Estados Unidos, se ha iniciado la “Fase dos” del golpe contra la Presidencia, utilizando la repetida frase, que se escucha a cada rato en los noticieros falsos, en especial los de MSNBC y CNN, que “cualquiera que vote por Donald Trump o que lo apoye es un supremacista blanco”. Estas acusaciones tienen el propósito de provocar o justificar actos de violencia.

Quienes crean que el imperio británico dejó de existir después de la Segunda Guerra Mundial, ignoran el hecho de que la City de Londres controla actualmente los flujos financieros del mundo. La mayor parte de lo que antes estaba en Wall Street, vive ahora en la cuadra de una milla cuadrada llamada City Corporation. Los grupos de peritos y agencias de inteligencia británicas controlan las fábricas de ideologías y las fuentes de propaganda mediante las cuales se somete a las poblaciones como rebaños, al estilo de la antigua Roma, con los espectáculos emotivos y de entretenimiento de hoy. Su encargo es el de mantener a toda costa el poderío financiero de la City. Ese poder combinado es a lo que a menudo se refieren aquí, erróneamente, como el Estado Profundo.

La mancomunidad británica, bajo la reina como soberana, comprende más del 31% de la población mundial y la tercera parte de los países del mundo. Controlan el crimen organizado internacional, el narcotráfico, y albergan y promueven el terrorismo islámico como fuerza que utilizan para llevar a cabo una guerra híbrida y cambios de régimen. Han infiltrado a fondo a las instituciones de política exterior de Estados Unidos y a sus principales universidades desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, con el resultado de originar ideas británicas tales como la sociedad postindustrial y el mentado cambio climático antropogénico, que se ha hecho hegemónica en la sociedad, con lo cual se ha destruido nuestro compromiso con la ciencia y han hecho estragos en el potencial racional de las mentes de los jóvenes.

El nombre de Lyndon LaRouche ha sido sinónimo de la idea de “aplastar al imperio británico” durante cuatro décadas. El imperio británico entiende el plan de LaRouche para su destrucción, y para que a partir de ello surja la creatividad de la humanidad, del mismo modo que entendieron y combatieron ferozmente el mismo propósito de Franklin Roosevelt. También entienden que el Presidente Trump los ha flanqueado con su apoyo del Estado nacional, sus esfuerzos por crear empleos productivos en las manufacturas y en la infraestructura, sus esfuerzos para acabar con sus guerras, y su anuncio de la iniciativa espacial, el plan para regresar a la Luna para el 2024 y de ahí proceder a Marte. Entienden que un Estados Unidos que se movilice en lo económico y avance en lo científico, algo que se ha hecho posible en virtud del compromiso del Presidente a retornar a la Luna y a colonizar Marte, puede llevar a los acuerdos necesarios entre las cuatro potencias que pondrán fin al imperio británico de una vez por todas.

El hecho de que esta Presidencia resistió y aguantó su primer ataque total y temerario, los ha dejado ahora en una posición expuesta y débil, una debilidad que no habían experimentado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Están heridos, pero todavía decididos y dispuestos a eliminar a cualquiera que se interponga en su camino.

Un Presidente que sabe que puede contar con una población racional y adelantada, sin jugar a los juegos malignos de Washington, puede llevar a cabo este gran cambio histórico, un cambio necesario bajo las condiciones de crisis que están a punto de surgir.

Internamente, necesitamos las “Cuatro Leyes para la recuperación económica” de LaRouche: La separación bancaria de la ley Glass Steagall y una banca nacional o un plan similar para crear crédito dirigido únicamente con propósitos productivos físicos; enormes proyectos de infraestructura moderna, construcción y reconstrucción de ciudades; ciencia básica e Investigación y Desarrollo. Necesitamos financiamiento para programas de urgencia; para la exploración espacial que ya ha planteado el Presidente, junto con un programa de urgencia para la energía de fusión. Estas Cuatro Leyes van a impulsar nuestra economía y van a crear verdaderos empleos productivos. La gran aventura del espacio inspirará la imaginación y las mentes de la juventud. A nivel internacional, las cuatro potencias comenzarán a reunirse para establecer un nuevo sistema monetario de Bretton Woods y para hacer planes conjuntos para explorar el espacio y desarrollar la Tierra a plenitud. En este mundo cambiado, nadie escuchará a los otrora poderosos. Este gran cambio será, además, para este Presidente, la más dulce justicia contra el enemigo que se propone destruirlo. ¿Nos ayudarás a crear la comunidad de ciudadanos, para apoyar enérgicamente este programa, para que hagamos realidad este gran cambio maravilloso?