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No estamos en una “carrera contra China” a Marte; estamos corriendo contra un nuevo crac financiero

19 de agosto de 2019
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El Presidente Donald J. Trump habla con los periodistas en el Aeropuerto Municipal de Morristown, en Morristown, N.J. Jueves 15 de agosto de 2019, antes de abordar el avión presidencial "Air Force One" para viajar a Manchester, N.H. (Foto oficial de la Casa Blanca por Joyce N. Boghosian).

19 de agosto de 2019 — La evidencia ya es clara y abundante, de que hay una recesión industrial, manufacturera y comercial en marcha, de la cual no se escapa Estados Unidos. En la medida en que se profundiza, los bancos centrales de Europa, Japón y Estados Unidos han conseguido una monstruosidad global sin precedentes de tasas de interés por debajo de cero. Durante once años han estado imprimiendo dinero inorgánico como “estímulo” para el sistema bancario, lo cual ya ha provocado que la parálisis del éxtasis opiáceo se convierta en una sobredosis mortal. Se ha cerrado la inversión productiva y ahora tenemos enfrente otro terrible crac financiero para estallar en cualquier momento.

En esta crisis, el único estímulo real consiste en que los gobiernos de las principales economías generen masas de crédito para realizar programas urgentes de inversión en las tecnologías de frontera y sus aplicaciones industriales. En otras palabras, el único estímulo real es el financiamiento a toda velocidad de las misiones orientadas por la ciencia, como lo ejemplifica la misión de exploración espacial Luna-Marte y el desarrollo de la energía de fusión y de las tecnologías de plasma y láseres.

Si se empieza de inmediato, se puede revivir tanto el pensamiento científico como el músculo económico e industrial que se ha atrofiado, desarrollar la productividad y la riqueza productiva suficiente para impedir el crac seguido de un colapso económico físico como ocurrió hace una década. También aliviaría la pobreza como lo ha hecho China con sus revoluciones en la nueva infraestructura en ese país; cosas tales como lo de abandonar las misiones espaciales “para ayudar a los pobres en la Tierra”, nunca los ha ayudado en absoluto.

El gobierno de Trump ha iniciado audazmente el “Proyecto Artemisa”, la misión Luna-Marte. El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, propuso hace un mes un “programa internacional urgente” para desarrollar la energía de fusión. Ninguno de estos proyectos cuenta con financiamiento alguno, y no se harán a menos que las naciones más prominentes los lleven a cabo conjuntamente. El regreso a la Luna y su desarrollo en preparación para el viaje a Marte –-el cual requiere del desarrollo de la energía de fusión como propulsor para el espacio— representa una movilización total de 15 años de cientos de miles de millones de dólares en inversiones, una tarea posible de cumplir solo por todas las potencias espaciales.

Declaraciones como la que hizo el viernes 16 de agosto el jefe de las finanzas de la NASA, Jeff DeWit, de que “esto es una carrera a Marte, y nosotros queremos llegar primero”, es el peor consejo que puede tener el Presidente Donald Trump. Lo que necesitamos es un cuadro verdadero de un programa científico internacional de urgencia y cómo lograrlo.

La presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, lo planteó en su verdadero alcance más amplio en un artículo recién publicado: “El éxito en la fusión nuclear controlada y otras tareas fundamentales solo sería posible si hay una amplia cooperación internacional e intercambio entre los gobiernos y la industria, donde podrían contribuir todos los investigadores de diversas escuelas científicas y conocimientos. El avance tecnológico se debe hacer global realmente y no se debe monopolizar. Se trata de crear mejores condiciones de vida y de oportunidades para toda la humanidad para que pueda desatar todo su potencial creativo. La clave de esto es el dominio de las nuevas tecnologías que se relacionan a los procesos reales del universo, como es el caso de la imitación de la fusión nuclear que sucede en el Sol.

“Otro campo de investigación que también solo puede ser verdaderamente exitoso mediante la cooperación internacional es la exploración espacial, la cual establece de manera única la verdadera identidad de la humanidad, su dignidad como la única especie creativa conocida hasta la fecha, y su capacidad intelectual y moral potencialmente ilimitada para la perfección”.