La crisis argentina se profundiza; el ganador de las primarias, Alberto Fernández, anunció que “no se puede pagar” al FMI

22 de agosto de 2019

21 de agosto del 2019 — El caos financiero que siguió a la derrota aplastante que sufrió el Presidente Mauricio Macri en las elecciones primarias del 11 de agosto, ha continuado. Aunque el lunes 19 los mercados argentinos estuvieron cerrados por asueto, en Wall Street las acciones de las compañías argentinas más grandes se colapsaron en un 12% o más, y la tasa de riesgo del país se disparó en un 14% hasta llegar a 1,900. El IHS Markit informó el lunes 19 que el costo de garantizar la deuda de Argentina por medio de una “permuta de incumplimiento crediticio” (CDS, en sus siglas en inglés) de cinco años, se disparó en 319 puntos base, manifestando el temor a un incumplimiento.

La incertidumbre es generalizada. En una entrevista con el diario argentino El Clarín en el fin de semana, Alberto Fernández, candidato de la coalición “Frente de todos”, que ganó las elecciones primarias del 11 de agosto, dijo, “Yo diría que hay una sola realidad incontrastable y es que la Argentina en estas condiciones no está pudiendo pagar las obligaciones que asumió”. El 16 de agosto, las firmas calificadoras de riesgo, Fitch Ratings y la S&P Global degradaron la deuda soberana de Argentina; Fitch la colocó en lo más profundo de la categoría de bonos chatarra, desde la B a CCC, y la S&P la degradó de B a B- con una perspectiva negativa. Ambas compañías dicen que “es factible que caiga en incumplimiento”. La renuncia el 17 de agosto del ministro de Finanzas de Macri, Nicolas Dujovne, es un añadido a la incertidumbre, y durante la mayor parte del día, el Presidente se mantuvo en reuniones de emergencia con su gabinete y con la persona que sustituyó a Dujovne, Hernan Lacunze, ex ministro de Finanzas del gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

En el contexto de una inminente desintegración financiera global, no es impensable que la crisis de Argentina pudiera esparcirse a otros mercados emergentes. El tema crucial que está en la mesa es la “sustentabilidad” de la deuda soberana argentina de $334 mil millones de dólares, que es ahora $100 mil millones de dólares más alta que la deuda que tenía la nación cuando la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner dejó su cargo en Diciembre del 2015, y que representa más del 100% del Producto Interno Bruto (PIB).

Por lo tanto la continuación del acuerdo standby de $57 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está en duda. El FMI está por desembolsar $5,500 millones de dólares el 15 de septiembre, esto está sujeto al cumplimiento futuro de las condicionalidades de austeridad impuestas por el FMI, cosa que es imposible. Si los desembolsos programados para septiembre y diciembre y los del 2020 no se llevan a cabo, Argentina tendrá que utilizar las reservas extranjeras, para pagar $12 mil millones de dólares en intereses de bonos de Hacienda que expiran en diciembre. La semana pasada, hubo una reducción en las reservas de $4 mil millones de dólares, de un total de $15 mil millones de dólares, en tanto el peso se colapsó un 25%.

Como dijera Alfredo Zaiat el 19 de agosto en un artículo que le publicó el periódico Página 12, la única opción que existe es una “reestructuración ordenada” de la deuda, y el “primer paso sería refinanciar el stock total de Letras de cortísimo plazo (Letes, Lecap y Lecer en pesos) por unos 20 mil millones de dólares”. Cualquier otra cosa garantizaría la continuación del caos financiero, y profundizaría la destrucción de la economía y los niveles de vida, advirtió Zaiat.