Argentina anunció un “reperfilamiento” de la deuda, en incumplimiento selectivo de hecho, en medio de una desintegración financiera

30 de agosto de 2019

30 de agosto de 2019 –- Luego de otro día de turbulencia descontrolada de los mercados la tarde del miércoles 28, el ministro de Finanzas de Argentina, Hernán Lacunza, anunció que el gobierno de Mauricio Macri “reperfilará” su propia deuda externa (otras personas le llaman a esto un incumplimiento selectivo) reconociendo que esta deuda ya no se puede “sostener” según el criterio del Fondo Monetario Internacional (FMI), y que es imposible honrar las obligaciones inmediatas de esa deuda.

Las medidas que fueron anunciadas, que contemplan extender los vencimientos de corto y largo plazo de la deuda y reorganizar el préstamo contingente actual de $57 mil millones de dólares del FMI, son necesarias, dice Lacunza, para “aliviar la [enorme] carga financiera” sobre el gobierno, y proteger las reservas extranjeras. Una misión del FMI que ha estado en el país desde el 24 de agosto para evaluar si liberaban la porción siguiente de $5,400 millones de dólares del préstamo contingente, salió del país un poco antes de que Lacuza hiciera el anuncio. Muchos analistas argentinos sugirieron que el FMI recomendó el “reperfilamiento”, ya que el gobierno no había podido cumplir con las cláusulas claves que le harían merecedor de la próxima porción del préstamo.

En los últimos dos días se ha visto un caos generalizado en los mercados: una devaluación descontrolada del peso, que varias subastas de dólares del Banco Central no pudieron frenar (actualmente 1 dólar son 61 pesos); una hemorragia de las reservas y un desplome del mercado de valores. Más ampliamente, la inflación de 51% se encuentra fuera de control. El “déficit cero” que el gobierno le prometió al FMI es imposible; el crecimiento económico caerá este año de nuevo, y el fracaso para refinanciar los bonos de corto plazo de Hacienda, como ocurrió la semana pasada, dejó al gobierno sin el acceso a los mercados de capital privados. Como señalara hoy Carlos Burgueño, de Ámbito Financiero, mientras la misión del FMI supuestamente solo iba a ver las cifras del mes de junio, las cifras negativas que se proyectaron en el cuarto trimestre seguramente hizo que mantuvieran su evaluación de que solo un “reperfilamiento” podría justificar la erogación de $5,400 millones de dólares. Incluso así, esos $5,400 millones de dólares no están garantizados.

Según el plan anunciado, habrá un retraso en el pago de $7,000 millones de dólares en bonos locales de corto plazo que se vencen este año; las autoridades de Hacienda van a tratar de que hay un “reperfilamiento voluntario” de otros $50,000 millones de dólares en deuda de largo plazo (la mayor parte de la cual está en manos de inversionistas extranjeros), y se pospondrá el pago de unos $44,000 millones que se deben al FMI, que se vencen entre 2020 y 2023.

Mientras tanto, el inestable de Macri, continúa responsabilizando de la crisis financiera a los resultados de las elecciones primarias del 11 de agosto, en las cuales fue derrotado por la fórmula de oposición de Fernández y Fernández, y exige que Alberto Fernández, candidato a la Presidencia asuma la responsabilidad de garantizar la estabilidad financiera. Fernández rechazó esto y el 26 de agosto en una declaración contundente denunció que, “quienes han generado esta crisis, el Gobierno y el FMI, tienen la responsabilidad de poner fin y revertir la catástrofe social que hoy atraviesa a una porción cada vez mayor de la sociedad argentina”.