Se le sigue apareciendo LaRouche al Washington Post

31 de agosto de 2019

31 de agosto de 2019 — En verdad que el Washington Post sigue atormentado por Lyndon H. LaRouche, Jr. Esto que lo que se mostró de nuevo en su edición del 28 de agosto con el obituario que le escribieron a Albert V. Bryan, Jr., el infame autócrata vástago de los hacendados de las plantaciones del Norte de Virginia, quien como juez principal del tribunal federal de Alexandria, en el Distrito Oriental de Virginia, presidió el montaje de juicio amañado a LaRouche en 1988. El diario de marras se refiere a la carrera de casi tres décadas como juez federal de Bryan, desde 1971, hasta concluir como juez titular del Distrito Oriental desde 1985 hasta 1991, y luego como magistrado superior, y destaca que el logro más significativo de Bryan fue el encarcelamiento de LaRouche.

Para quienes no lo sepan, el Distrito Oriental de Virginia ha sido el recinto preferido de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos para despachar con procesos judiciales a quienes la enfrentan, sobre todo luego de que el juez Bryan impuso el llamado “proceso relámpago” (en inglés, rocket docket), mediante el cual se reduce al mínimo el tiempo que se tarda desde la acusación al inicio del juicio en los casos penales, y como lo ve la mayoría, para hacer corto circuito en el debido proceso. En el caso de LaRouche, el juez Bryan superó su propia marca, cuando le dio a la defensa solo seis semanas para preparar el caso a partir de la acusación formal, un falló que fue condenado como una injusticia fundamental por cientos de abogados penales de Estados Unidos, quienes introdujeron una demanda de Amicus Curiae a favor de LaRouche ante el Tribunal de Apelaciones del Cuarto Circuito.

Para justificar el juicio relámpago amañado a LaRouche como un gran “logro”, el obituario del Washington Post alega que tanto Bryan hijo, como su padre Albert V. Bryan, fueron una especie de símbolo de los derechos civiles durante la eliminación de la segregación racial en el estado de Virginia. No han nada que pudiera estar más alejado de la verdad. Tanto Bryan hijo como su padre que tanto honraba e imitaba fueron siempre siervos absolutamente de la aristocracia terrateniente sureña, que fue siempre viciosamente racista y que solo aceptaron el precedente de la Suprema Corte cuando fracasó su campaña de resistencia masiva contra la eliminación de la segregación racial. En el caso de Albert V. Bryan, padre, por ejemplo, la Corte Suprema de Estados Unidos ordenó revertir la decisión de Bryan en el caso conocido como Brown v. Junta de Educación, en el que había tratado de impedir la eliminación de la segregación racial en el sistema escolar del Condado Prince Edward de Virginia.

El proceso contra Lyndon LaRouche en Alexandria en 1988 fue la culminación de una campaña de hostigamiento y persecución de 6 años, iniciada por la inteligencia británica y sus piezas y lamebotas en Estados Unidos, encabezados por Henry Kissinger y el entonces vicepresidente George H.W. Bush, para difamar y desprestigiar al economista, político y científico que fue el autor de la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) de Ronald Regan, y que fungió como el canal extraoficial en la negociación de la IDE con la Unión Soviética. La primera acusación fraudulenta contra LaRouche en Boston, la cual dirigió Robert S. Mueller, se disolvió en un juicio nulo, luego de que las audiencias mostraron las operaciones secretas del gobierno contra LaRouche y “el comportamiento ilícito sistemático del gobierno” contra LaRouche y sus asociados, según las palabras del juez Robert Keeton que presidió el caso. Más aún, luego de la anulación del juicio, el diario Boston Herald le preguntó a los miembros del jurado que opinión se habían hecho del caso, y respondieron que luego que de la anulación del juicio y que se presentaron los alegatos fraudulentos del gobierno, ellos hubieran declarado la inocencia, sin haber escuchado todavía la defensa del caso, porque en su opinión el gobierno había obrado de manera ilícita.

Entonces el Departamento de Justicia cambió de jurisdicción rápidamente al tribunal de los juicios relámpago de Alexandria, en donde acusaron a LaRouche de conspiración para ocultar su responsabilidad fiscal ante la Oficina de Recaudación de Impuestos, y también de conspiración para solicitar préstamos fraudulentos con relación a los préstamos políticos recibidos por entidades asociadas con el.

El mismo juez Bryan jugo un papel central en maquinar las acusaciones de carácter federal sobre préstamos fraudulentos. En 1987, de manera totalmente sin precedentes, Bryan declaró una bancarrota, que demandó el gobierno federal, en contra de las entidades políticas que habían solicitado los préstamos políticos, con lo cual se bloqueó la posibilidad de pagar los préstamos de los que se acusaba que eran fraudulentos. En la fecha en que se declaró la bancarrota, el FBI inició una cacería nacional en busca de testigos contra LaRouche y sus asociados para poder sostener la acusación, ya que hasta ese momento no habían podido sustanciarla, a pesar de todos sus esfuerzos por encontrar algún “testigo” que dijese que lo habían defraudado. Durante el juicio, el juez Bryan le prohibió a los abogados defensores que hicieran cualquier referencia a la declaración de bancarrota que el mismo había sentenciado.

Un año después del juicio de Alexandria, el juez de bancarrotas Martin Bostetter declaró que la bancarrota obligada había sido ilegal y que constituía un fraude ante los tribunales, y esa decisión del juez la sostuvo el tribunal de apelaciones.

Además, el juez Bryan le negó a LaRouche una moción de habeas corpus después de la sentencia, a pesar de los volúmenes de evidencia que se le presentaron para documentar la descarada conducta ilícita del gobierno.

Los The Bryan fueron firmes aliados del racista congresista Howard W. Smith, quien encabezó la oposición a la Ley de los Derechos Civiles de 1964. En 1955, el juez Albert V. Bryan, hijo, respaldó el plan Gray de Virginia, el cual hacía ostentación de su oposición al fallo de la Suprema Corte contra la eliminación de la segregación racial, y pedían el financiamiento público solo para las escuelas públicas solo para blancos. Bryan, Jr. electo como delegado de las familias aristócratas de Alexandria en una convención organizada en apoyo al plan. El plan Gray fue adoptado pero fue declarado anticonstitucional en 1969.

En 1955, Bryan, Jr. ayudó a formar la firma Interarms, un compañía internacional de armamento con sede en Alexandria y en Londres. Como lo documentó el semanario EIR, Interarmas era en realidad una especie de almacén para el tráfico internacional de armas vinculado a la CIA y a la inteligencia británica. Su primer proyecto fue el trasiego de medio millón de rifles comprados al ministerio de guerra británico para el gobierno de Argentina. Las proclividades autócratas de Albert V. Bryan y sus proclividades a favor de la Causa Perdida de los sureños, eran bien conocidas. Más información sobre la verdadera biografía de Bryan se puede leer, en inglés, aquí: https://larouchepub.com/eiw/public/1995/eirv22n50-19951215/eirv22n50-19951215_025-albert_v_bryan_jr_alexandrias_ra.pdf .

En cuanto al Washington Post, bueno, son los autores de la política oficial de solo escribir mentiras sobre LaRouche, cosa que lo declararon en público en una editorial firmada por el director editorial, una pieza de la CIA, Stephen Rosenfeld, el 24 de septiembre de 1974, cuando escribió que los periódicos nacionales no deberían informar sobre LaRouche para nada, a menos que fuese de manera difamatoria o despectiva. Quizás le temen más que nadie a las Erinias que persiguen para hacer justicia a los delincuentes, en particular a los que declaran en falso, en particular a la luz de sus últimos delitos con relación al caso fraudulento del “Rusiagate” en contra del actual Presidente.