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Llamado internacional a la juventud: ¡La edad de la razón está en las estrellas!

5 de septiembre de 2019
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Niños de primaria participan en un evento de la NASA donde anunciaron los astronautas asignados a la tripulación de los primeros vuelos de prueba y a las misiones del Boeing CST-100 Starlinery del SpaceX Dragon, el 3 de agosto de 2018 en el Centro Espacial Johnson de Houston, Texas. (NASA/Bill Ingalls)

5 de septiembre de 2019 – La fundadora y presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, emitió el siguiente llamado a la juventud del mundo, y comentó al respecto lo siguiente: “Vamos a realizar Días de Acción Internacionales empezando los días 10 y 12 de septiembre, para lo cual he escrito un llamado que se va a distribuir simultáneamente en todas partes, en América Latina, en Europa, en África, en Asia y en Estados Unidos. Debemos movilizar a la juventud del mundo para que vean que la locura del cambio climático es totalmente contraria a la verdadera identidad del ser humano como especie que viaja por el espacio, y que con la tecnología espacial, puede atacar cualquier problema, incluso el del cambio climático”. Enseguida, el texto íntegro del llamado.

Hay buenas nuevas realmente: ¡El hombre es capaz de razón y por lo tanto de una perfectibilidad intelectual y moral ilimitada! Podemos hacer algo que ni los asnos ni los simios pueden hacer: podemos descubrir nuevos principios científicos del universo en que vivimos, ¡sin límites! Y estos descubrimientos cualitativos significan que, a diferencia de los asnos y los simios, podemos redefinir constantemente qué son los recursos, lo cual por ende los hace ilimitados, y que podemos continuar mejorando el modo de vida de la humanidad.

Vivimos fascinantes revoluciones científicas sin precedentes: los chinos exploran el lado oculto de la Luna con sus misiones lunares Chang’e, y planean extraer helio-3 para utilizarlo como combustible para la venidera economía de fusión en la Tierra; y el año entrante, una misión a Marte va a investigar las condiciones para terraformar el planeta rojo. Con su misión Chandrayaan 2 al polo sur de la Luna, los indios van a explorar el hielo que hay en los cráteres allá, los cuales están siempre en la sombra, que es uno de los prerrequisitos esenciales para la vida en la Luna. La Agencia Espacial Europea trabaja en planes concretos de cooperación internacional ¡para construir una villa permanente en la Luna! Estados Unidos está continuando el programa Apolo de Kennedy con su programa Artemisa, y tanto Rusia, como Estados Unidos y China ven todos que las naves espaciales con energía nuclear son la opción correcta para los vuelos futuros a Marte y al espacio profundo.

Lo mejor de los viajes espaciales es que demuestran que no vivimos en un sistema cerrado en el que las materias primas son limitadas y que las opiniones criminales de Thomas Malthus, Julian Huxley, Bertrand Russell y del príncipe Felipe no son correctas, sino al contrario, vivimos en un universo antientrópico. El viaje espacial es la prueba irrefutable de que el universo “obedece” a una hipótesis adecuada de la mente humana, que por lo tanto hay una coherencia absoluta entre las ideas inmateriales que produce la razón, y las leyes físicas de este universo, y que estas ideas son la punta de lanza de la dinámica antientrópica del universo.

Recientemente se han hecho demostraciones revolucionarias: unos 100 años después de que Einstein planteó sus tesis sobre la existencia de ondas gravitacionales y de hoyos negros, se ha probado ahora el cambio en el espacio-tiempo, y poco después, con la ayuda de ocho radio telescopios distribuidos por todo el mundo, se lograron hacer imágenes de la zona en torno a un hoyo negro cuya masa es 6,500 millones de veces más grande que la del Sol, a 55 millones de años luz en el centro de la galaxia M87. Hay mucho que descubrir todavía en nuestro universo, en donde según el telescopio Hubble, hay cuando menos ¡dos billones de galaxias! La exploración espacial abre un entendimiento más profundo de cómo funcionan las leyes de nuestro universo, y del papel que jugamos los humanos en él.

Este es el optimismo cultural afirmativo de la vida que viene con la idea de la humanidad en tanto especie que viaja por el espacio, en total contraste con la atmósfera artificial de que se viene el fin del mundo, que difunden los apóstoles del Apocalipsis venidero, tales como el príncipe Carlos y la chica de portada de los fondos especuladores, Greta Thunberg. Detrás de todo el alboroto publicitario de Greta se esconden intereses bastante repugnantes: el sistema financiero transatlántico se enfrenta a un crac más grave que el de 2008, y los tiburones financieros y depredadores de la City de Londres y Wall Street tratan de hacer un gran negocio final, que consiste en dirigir tanta inversión hacia la tecnología “verde” como sea posible, antes de que les llegue la crisis sistémica.

Una mirada cercana a los patrocinadores del programa extremadamente ambicioso y bien financiado de Greta, de la “Rebelión contra la Extinción” (XR) y los “Viernes por un Futuro” (F4F), revelan que a este movimiento lo financian la gente más rica de la Tierra, como Bill Gates, Warren Buffett, George Soros y Ted Turner. El hecho es que los beneficiarios de la exageración climática y del Nuevo Trato Verde, son los bancos y los fondos especuladores.

El objeto de esta manipulación sin precedentes eres tú, ¡los jóvenes y adolescentes de este mundo! ¿No debería hacerte pensar, el hecho de que tu supuesta “rebelión” tiene el respaldo de todo el espectro de los medios de comunicación masiva y de toda la casta dominante liberal? Pero la idea vil de que manipular el cambio de paradigma de toda una sociedad debe empezar con la adoctrinamiento de los niños no es nada nuevo. Ya desde 1951, lord Bertrand Rusell había escrito en su artículo “El impacto de la ciencia en la sociedad”:

“Yo pienso que el tema que será de mayor importancia política es la psicología de masas… Su importancia ha crecido enormemente con el crecimiento de los métodos de propaganda moderna… Es de esperar que en un momento cualquiera pueda persuadir a cualquiera de cualquier cosa si puede atrapar al paciente joven y el Estado le proporciona dinero y equipo. Los psicólogos sociales del futuro tendrán una cantidad de clases de niños de la escuela en quienes van a tratar diversos métodos para producir una convicción inquebrantable de que la nieve es negra… no se puede hacer mucho a menos que el adoctrinamiento empiece antes de la edad de 10”.

La meta del alarmismo apocalíptico de personas como Alexandria Ocasio-Cortez ("¡Solo nos quedan 12 años!") o del jefe de la Mancomunidad británica, el príncipe Felipe ("¡Solo nos quedan 18 meses!"), es un cambio radical inducido en el modo de vida de la humanidad. Todo lo que hemos entendido como progreso durante los últimos 250 años se debe abandonar, y debemos de regresar al nivel tecnológico que existía antes de la Revolución Industrial. Pero esto significa también que el número de personas que se puede sostener en ese nivel, se reducirá a unos mil millones de personas o menos.

Significaría que los países en desarrollo no tendrían ya ninguna perspectiva para escapar de la pobreza nunca, ni del hambre, ni de las epidemias ni de la reducida esperanza de vida; ¡sería el genocidio de una gran cantidad inimaginable de gente! Si el “científico del clima” Mojib Latif piensa que el estilo de vida occidental no se puede transmitir a toda la gente del mundo, y si Barack Obama se siente indignado porque muchos jóvenes de África quieren un carro, aire acondicionado y una casa grande, ahí detrás acecha la arrogancia inhumana de los elementos de la súper privilegiada clase alta. Es precisamente esta visión de los gobernantes coloniales la que es la causa del hecho de que África y gran parte de América Latina siguen todavía en el subdesarrollo, y de que muchos cientos de millones de personas hayan muerto prematuramente sin necesidad.

Para el mundo en desarrollo, la pseudoreligión del cambio climático antropogénico significa genocidio, pero para el alma de los jóvenes del mundo, el pesimismo cultural que induce es un veneno que destruye la confianza en la creatividad humana. Cuando todo se vuelve un problema y de repente se carga de culpa, como comer carne, o comer lo que sea, manejar un carro, volar, la calefacción, el aire acondicionado, la ropa, y de hecho la vida misma, se destruye todo entusiasmo por el descubrimiento, todo entusiasmo por lo que es la belleza, y toda esperanza de un futuro. Y si todo ser humano no es más que otro parásito que destruye el medio ambiente, entonces hay bastantes que llegan a la conclusión misantrópica de los asesinos de masas de Christchurch y de El Paso, quienes en sus “manifiestos” aluden a motivos ambientalistas para justificar sus acciones.

Por el contrario, los avances científicos y tecnológicos inherentes a los viajes espaciales son la clave para superar todas las limitaciones aparentes a nuestra existencia presente sobre la Tierra. “Terraformación”, la creación de las condiciones humanas, se hace posible no solo en la Luna y en Marte, sino también en la Tierra, y en el futuro sobre muchos cuerpos celestes de nuestro sistema solar y más allá quizás.

En su “Antropología de la astronáutica”, el pionero del espacio germanoamericano, Krafft Ehricke, escribió:

“El concepto del viaje espacial lleva consigo un enorme impacto, porque desafía al hombre prácticamente en todos los frentes de su existencia física y espiritual. La idea de viajar a otros cuerpos celestes refleja al nivel más alto la independencia y agilidad de la mente humana. Le confiere la dignidad suprema a los empeños técnicos y científicos del hombre. Sobre todo, toca a la filosofía de su existencia misma. Como resultado, el concepto de viaje espacial desconoce las fronteras nacionales, se rehúsa a reconocer las diferencias de origen histórico o etnológico, y penetra la fibra de un credo sociológico político tan pronto como la del otro”.

Hoy, necesitamos esta imagen culturalmente optimista de la humanidad, y el amor apasionado por la humanidad que le es propio, ¡como la única especie creativa que se conoce a la fecha! El hecho de que nos podemos aventurar en el espacio significa que podemos superar la estrecha mentalidad que nos ata a la tierra. "Allí, en las estrellas, reside el acceso de la humanidad a la Edad de la Razón tan largamente esperada, cuando nuestra especie se deshace del residuo cultural de la bestia”, como decía Lyndon LaRouche.

Es un privilegio increíble ser joven ahora, para alcanzar las estrellas y ayudar a forjar una época de la humanidad que, por primera vez en la historia, ¡pueda desatar el potencial ilimitado de nuestra especie!

Helga Zepp-LaRouche

Fundadora y Presidente del Instituto Schiller

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