Siguen las protestas en Chile; la ciudadanía exige nada menos que la eliminación del modelo de los “Chicago Boys” de Pinochet

2 de noviembre de 2019

2 de noviembre de 2019 — El multimilmillonario presidente de Chile, Sebastián Piñera, no tuvo más opción que cancelar la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC en sus siglas en inglés) que estaba programada para el 16 y 17 de noviembre, así como la Cumbre COP25 de la Organización de las Naciones Unidas que estaba programada para llevarse a cabo del 2 al 13 de diciembre. Piñera “está quemado" como dice el dicho. Las protestas a nivel nacional se han mantenido sin cesar, con la participación de cientos de miles de ciudadanos, como la manifestación del miércoles 30 y los cacerolazos a nivel nacional.

De parte del gobierno ha habido una enorme violencia; la represión de parte del ejército y la policía ha sido tal que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH), que encabeza hoy la ex Presidente chilena Michelle Bachelet, envió una delegación al país para hacer una investigación al respecto. Un miembro del Instituto Chileno de Derechos Humanos fue herido de gravedad por la policía. Aunque Piñera levantó el estado de emergencia, despidió a varios ministros, y anunció una serie de reformas económicas, los chilenos dicen que eso "no es suficiente". Solo se aceptará el desmantelamiento del modelo económico fascista de los “Chicago Boys” y su sustitución con un programa que tenga como centro la protección de los seres humanos.

Piñera dijo cuando anunció la cancelación de las cumbres, que a pesar de que son muy importantes, "como Presidente de todos los chilenos tengo siempre que poner los problemas y los intereses de los chilenos, sus necesidades, sus anhelos y sus esperanzas, primeros en la fila". Dijo que "nuestra primera preocupación y prioridad como gobierno es concentrarse absolutamente en, primero, restablecer plenamente el orden público, la seguridad ciudadana y la paz social; segundo, impulsar con toda la fuerza y la urgencia que se requiere la nueva agenda social para responder a las principales demandas de nuestros ciudadanos; y tercero, impulsar un amplio y profundo proceso de diálogo para escuchar a nuestros compatriotas”.

No es probable que esto sea suficiente. La intensidad de la protesta es impresionante. Gente de todos los niveles y sectores económicos están participando en las protestas. Un grupo de convergencia llamado Unidad Social, que representa a varios sectores, hizo hoy un llamado a una huelga general, y emitió "un llamado a los trabajadores chilenos", para hacer reformas radicales para eliminar todos los aspectos del modelo económico actual: aumento a los sueldos y salarios; restaurar el control del Estado sobre la seguridad social, el transporte, carreteras, el sistema de salud, y establecer una semana de trabajo de 40 horas y restablecer los derechos de los trabajadores, etc.

En el centro de todo esto hay un llamado a una asamblea constituyente, para redactar una nueva Constitución y sustituir la Constitución de 1980 del dictador Augusto Pinochet, que todavía hoy está intacta. El autor de esa obsenidad de Constitución fue el principal asesor de Pinochet, Jaime Guzmán, un seguidor de Carl Schmitt, "el magistrado del Tercer Reich" de Hitler. El marco legal que Guzmán estableció impuso el modelo económico de los “Chicago Boys”, que hoy los chilenos están exigiendo se derogue.