El Congreso ecuatoriano rechazó el paquete de reformas económicas dictado por el FMI

21 de noviembre de 2019

20 de noviembre de 2019 — La Asamblea Nacional de Ecuador votó el 17 de noviembre para rechazar la mal llamada “Ley de Crecimiento Económico” (un paquete de reformas tributaria y monetaria) que “sugirió” el Fondo Monetario Internacional (FMI) que se implementase a cambio de un préstamo contingente (standby) de $4,200 millones de dólares en tres años, que acordó el gobierno este año con el FMI. La ley excluye una disposición para los aumentos de impuestos al combustible, que el gobierno del Presidente Lenin Moreno se había visto forzado a eliminar ante las enormes manifestaciones en contra de las medidas fondomonetaristas que incendiaron al país a principios de octubre.

Pero también hubo una oposición significativa al nuevo paquete de reformas, que incluye una reforma fiscal para un aumento de $700 millones de dólares en ganancias fiscales este año, además de darle una mayor autonomía al Banco Central, informó hoy AmericaEconomia. Los sectores empresariales, los partidos de oposición política, y grupos indígenas se opusieron a estas reformas tributarias.

La poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), que representa a la población indígena ecuatoriana, que fue un factor de liderato en las manifestaciones de principios de octubre, después de la votación del Congreso el 17 de noviembre envió por Twitter una declaración, en donde subraya que “La presión social logró primero la derogatoria del decreto 883 (subsidio de los combustibles) y hoy otra imposición del FMI que atentaba contra los derechos del pueblo y era nefasta para el país”. Lenin Moreno ha estado negociando con la CONAIE por varias semanas en búsqueda de un acuerdo de medidas económicas, sin que haya progreso alguno.

Según la agencia Reuters, Moreno dice que ahora va a proponer un nuevo proyecto de ley “consensuado” para la Asamblea, con reformas fiscales que supuestamente implicará mayores impuestos a los sectores de mayores ingresos, además de lo que según Moreno son más “buenas ideas”, las cuales sin embargo, ya en otras ocasiones fueron rechazadas por los congresistas. Cuando Moreno firmó el acuerdo con el FMI en febrero, le dijeron que eso sería la puerta de acceso a $6 mil millones de dólares en nuevos préstamos de parte de otros acreedores multilaterales, asumiendo que él pudiera implementar las severas medidas de austeridad. Eso ahora está en duda. Con una situación económica peligrosa, el ministro de Finanzas, Richard Martínez, le dijo a la prensa local que el acuerdo con el FMI se mantiene, pero que es necesario “encontrar un nuevo equilibrio”.

Gerry Rice, vocero del FMI, dijo hoy que el Fondo continuará "trabajando estrechamente" con el gobierno ecuatoriano, y felicitó a las autoridades por la formulación de las reformas para “promover un crecimiento más fuerte e inclusivo en beneficio de todos los ecuatorianos", informó El Comercio ayer.