Pretenden dar legitimidad en Washington al fascista boliviano Camacho; pero no todos le dan la bienvenida

16 de diciembre de 2019

16 de diciembre de 2019 –- El mentado “Diálogo Interamericano”, institución de infame reputación en Washington como promotores de la legalización del narcotráfico en Iberoamérica, y de la nefasta economía neoliberal del imperio británico y Wall Street, así como promotor también de las revoluciones de color de la Fundación Nacional para la Democracia (NED, en sus siglas en inglés), invitó a Washington al fascista boliviano Luis Fernando Camacho, quien encabezó las manifestaciones violentas y asesinatos que llevaron al golpe de Estado contra el Presidente Evo Morales. Camacho estuvo en Washington, DC, durante dos días para tener reuniones además de la plática que dio en la sede del Diálogo Interamericano.

Camacho ya se ha pronunciado como candidato presidencial para las elecciones de marzo del año próximo, y el Diálogo Interamericano y sus amigos en el Departamento de Estado procuran darle algo de legitimación como político serio y “defensor de la democracia”, a fin de ocultar su dedicación a la violencia racista, así como sus vínculos a los grupos fascistas de Europa oriental. Fue Camacho quien encabezó a las hordas paramilitares que atacaron a los simpatizantes indígenas de Morales y que llevó al golpe de Estado en el país.

El miércoles 11, el secretario general de la OEA, Luis Almagro –-quien jugó un papel central en el golpe contra Morales— recibió con los brazos abiertos a Camacho, a quien alabó con mucha efusividad por su gran “compromiso con la democracia boliviana”. Camacho le dio las gracias a Almagro por la “imparcialidad y objetividad” que mostró durante los eventos recientes, en los cuales Almagro siguió al pie de la letra el libreto del Departamento de Estado de Estados Unidos para acusar a Evo Morales de haber cometido fraude en la votación y exigir nuevas elecciones. El informe de la auditoría que hizo la OEA sobre la votación en Bolivia, aunque estaba atestado de inconsistencias, fue la señal de luz verde del Departamento de Estado para avanzar con el derrocamiento de Morales.

Aunque no le fue tan bien a Camacho en el acto del Diálogo Interamericano. Un grupo de ciudadanos bolivianos furiosos, acompañados de miembros del grupo “Code Pink”, irrumpieron en la sala en la que estaba programado que Camacho hablara, gritando “fascista”, “golpista”, y mostraron grandes pancartas donde lo denunciaban por lo que es. Los miembros del Diálogo, quienes pretenden presentarse como un bastión del pensamiento liberal y por un diálogo honesto, se quedaron perplejos, mientras que Camacho se quedó allí mostrando una sonrisa de idiota.