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LaRouche te diría por qué debes defender a esta Presidencia fuerte

19 de diciembre de 2019
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Lyndon LaRouche en la celebración de su 90mo aniversario, donde dio el discurso sobre "El fin próximo del sistema bipartidista", 9 de septiembre de 2012 (EIRNS).

19 de diciembre de 2019 — En un acto de celebración de su nonagésimo cumpleaños, Lyndon LaRouche atacó al “sistema de dos partidos” por ser una plaga en la vida política estadounidense; se refería al tipo de maniobras anticonstitucionales y planes desesperados como los que están perpetrando ahora y más, que tienen contemplado los demócratas promotores del juicio político. A pesar del sentimiento público que lenta pero firmemente viene girando en su contra y el gran fiasco en que resultaron los “mítines por el enjuiciamiento” en todo el país el martes por la noche, la dirigencia demócrata de la Cámara de Representantes siguió tratando de paralizar no solo a la Presidencia, sino ahora, también al Senado. El plan que se trazaron los demócratas es que, luego de aprobar las dos acusaciones para juicio político en la Cámara de Representantes, se negaron a pasarlo al Senado como era su obligación, para tratar de poner sus condiciones y chantajear al Senado —donde no cuentan con los votos para seguir con el complot golpista— con jugarretas al estilo parlamento británico, en donde quitan y ponen ministros al gusto de la mayoría momentánea, sin importar el bien común.

El Presidente Trump calificó correctamente a toda la maniobra “un intento de golpe de Estado”, como lo hemos calificado en estas páginas. En la carta que envió a la vocera de la Cámara, Nancy Pelosi, Trump señala: “Los demócratas de la Cámara tratan de enjuiciar a un Presidente de Estados Unidos electo debidamente, por afirmar los privilegios constitucionales que se han afirmado de manera bipartidista en gobiernos de ambos partidos políticos en toda la historia de nuestra nación…Es un abuso de su poder”.

Donald Trump ha reafirmado de manera firme la facultad de la Presidencia estadounidense prevista por los fundadores, en particular Alexander Hamilton y George Washington, como algo esencial de la república estadounidense. Eso incluye la facultad de no solo “dirigir la política exterior”. Implica la autoridad para articular y llevar a cabo misiones de paz y prosperidad de largo plazo, tanto en cooperación como en competencia con otras potencias, así como la visión de mucho más largo plazo para los avances tecnológicos y la exploración espacial.

En toda su extraordinaria vida como estadista, el economista del “Sistema Americano” y candidato frecuente, Lyndon LaRouche, trabajó para hacer valer esta fortaleza y forjar la visión de la Presidencia de Estados Unidos. En diversas ocasiones explicó por qué la Constitución de Estados Unidos definió un sistema crediticio hamiltoniano para el crecimiento económico, no un sistema monetario al estilo británico.

La nación ahora se halla hundida en casi 30 años de guerras sinfín desastrosas, porque ambos partidos que dominan el Congreso, y las agencias de inteligencia, creen en la geopolítica británica. La nación enfrenta ahora una desintegración financiera peor quizás que la del crac de 2008, porque la City de Londres y Wall Street dominan la política económica. Peor aún, la nación se ha desindustrializado y desmoralizado durante 45 años, porque los británicos acabaron con el sistema crediticio original del Presidente Franklin Roosevelt e impusieron el “libre comercio”.

Y como le hemos demostrado al país, la inteligencia británica inició este intento de golpe de Estado, que ya lleva años, contra el Presidente Trump, y las agencias de inteligencia estadounidenses se les unieron al intento de golpe. No quieren permitirle al Presidente que establezca una relación de cooperación con el Presidente Putin de Rusia y el Presidente Xi de China, ni que acabe con las guerras sinfín. No le quieren permitir al Presidente Trump que maneje una crisis financiera, porque un Presidente fuerte podría adoptar las propuestas de LaRouche, empezando con la Ley Glass-Steagall y una política de crédito nacional para hacer frente a la crisis financiera.

Ahora el intento de golpe contra el Presidente Trump se dirige hacia el pantano de las “maniobras parlamentarias”, a desafiar las facultades del Senado y ejercer cuantos “votos de no confianza” arbitrarios se les ocurra a la mayoría temporal de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, una mayoría a la que se le acaba el tiempo. Es hora de defender a la república como lo haría e hizo Lyndon LaRouche. Defender la Presidencia y organizar por las “cuatro leyes económicas para salvar a la nación” de Lyndon LaRouche.

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