El ex analista de la CIA Larry Johnson, evalúa las posibles repercusiones del asesinato de Soleimani

6 de enero de 2020

6 de enero de 2020 — El ex analista de la CIA y miembro del grupo Veteranos Profesionales de la Inteligencia por la Cordura (VIPS, en sus siglas en inglés) Larry Johnson, escribió el viernes 3 de enero en el blog “Sic Sember Tyrannis”, una evaluación muy grave sobre las posibles repercusiones del asesinato del comandante de la Fuerza Quds, mayor general Quasem Soleimani. “¿Prendió la mecha Donald Trump para otra guerra más en el Medio Oriente?” es el título del artículo de Johnson.

Primero, expresa su preocupación de que el Presidente Trum y sus asesores no se hayan preguntado primero, “¿Cuál es el objetivo con Irán?”, antes de dar la luz verde para el asesinato de Soleimani. No es suficiente con alardear con “darle una lección a Irán”, señala Johnson. La mayoría de los iraníes y una gran parte de la población chiíta iraquí, ven esta acción simple y sencillamente como el equivalente al bombardeo japonés de Pearl Harbor en 1941. Su temor, dice Johnson, es que el asesinato puede desatar una serie de ataques en represalia que “muy probablemente irán en escalada” y se pueden salir de control. Se puede esperar una reacción de Irán “que es probable que involucre a objetivos militares, diplomáticos y económicos de Arabia Saudita, de Israel y de Estados Unidos”, advierte. No parece posible que Irán se reduzca a hacer protestas en las instancias internacionales.

Johnson piensa que es posible que Irán vuelva a entrar al juego terrorista, pero “en grande”. Naves de la Armada de Estados Unidos, instalaciones militares estadounidenses en el Medio Oriente, instalaciones y personal diplomático podrían ser los objetivos. Pero, advierte, si esto ocurre, Trump se verá presionado a tomar acciones más agresivas todavía. Y si Estados Unidos se empantana en otra guerra en el Medio Oriente, “todo el fundamento de lo que ha dicho Trump de que ‘salgamos de las guerras en el exterior’, se hará pedazos”. En conclusión, “ruego que me equivoque”, dice Johnson. “No hay ninguna alegría ni satisfacción en que se demuestre estar en lo cierto cuando las cosas resultan terriblemente mal”.