Senador Grassley presiona a la anglófila “Oficina de Evaluación Neta” del Pentágono por su papel en el golpe contra Trump

29 de enero de 2020

28 de enero de 2020 — El senador Charles Grassley, envió una carta el 22 de enero al director de la Oficina de Evaluación Neta (ONA, en sus siglas en inglés) del Pentágono, James Baker, en donde le solicita respuestas por escrito para el 5 de febrero, a 14 preguntas cuidadosamente redactadas, además de una extensa documentación. Las preguntas de Grassley cubren dos áreas: 1) el financiamiento de la ONA al profesor de la Universidad de Cambridge, Stefan Halper, quien jugó un papel protagónico en la operación de vigilancia ilegal contra Donald Trump; y 2) ¿Qué diablos hace la ONA y para qué sirve? Grassley le recuerda a Baker que la ONA le había dado largas a una serie de solicitudes anteriores que había hecho Grassley desde julio de 2019 relacionadas con el asunto de Halper, y le sugiere que responda de manera oportuna a esta solicitud de la presidencia de la Comisión de Finanzas del Senado.

Grassley le apuntó a un blanco muy preciso. La ONA ha sido el centro de la perversión anglófila de las operaciones británicas en el Pentágono contra la estructura militar y política estratégica de Estados Unidos desde que se creó en 1973 en el gobierno de Richard Nixon, bajo la dirección del lunático estratega “utópico” de la Corporación Rand, Andy Marshall. En los 42 años que dirigió la ONA, Marshall entrenó y adoctrinó a generaciones de planificadores para que adoptasen la visión imperial británica del mundo. La clausura de este nido de agentes anglófilos sería un paso bastante considerable para liberar a Estados Unidos y al mundo del peligro de una guerra nuclear.

La ONA le pagó a Halper como un millón de dólares en “subvenciones de investigación”. En su carta al jefe de la ONA Baker, Grassley menciona una revisión del trabajo de Halper que hizo el Inspector General del Departamento de Defensa, en la cual pone en duda que Halper haya realizado su trabajo “en concordancia con las leyes y reglamentos aplicables”. Si la ONA aceptaba trabajos defectuosos, podría ser una “violación a la ley”, señala Grassley.

Entre las preguntas que hace, están estas: “¿Puede la ONA declarar con certeza que Halper no utilizó el dinero de los contribuyentes proporcionado por el Departamento de Defensa para reclutar o intentar reclutar fuentes para la investigación del FBI sobre la ahora desacreditada teoría de colusión entre la campaña de Trump y Rusia? ¿Sabe usted, u otro funcionario de la ONA, de cualquier otra relación que haya tenido el profesor Halper con funcionarios de inteligencia extranjera?”

Grassley exige un informe detallado sobre lo que ha estado financiando la ONA, de todos los contratos que ha hecho en los últimos cinco años, y ¿en qué gastó específicamente “la significativa suma de dinero” que asignó a los estudios de Asia en los últimos 20 años?

En particular, Grassley exige a la ONA que responda en qué gastaron los contribuyentes estadounidenses para dos estudios de la ONA y cómo justifica ese gasto bajo su mandato legal. Uno de esos estudios fue para un documento enfocado “principalmente en el desarrollo neurológico de Vladimir Putin y sobre un posible diagnóstico del síndrome de Asperger”. Y otro más estrambótico: la ONA pagó un taller “Sobre la naturaleza de los estadounidenses como gente belicosa”, el cual llega a la conclusión, según informa Grassley, de que “la beligerancia estadounidense… es resultado de la persistencia de la cultura escocesa-irlandesa en Estados Unidos, con su énfasis en las respuestas violentas a los desafíos…, reforzada por la posesión de esclavos y las creencias religiosas protestantes estadounidenses”.

(La carta, en inglés, se puede leer en https://www.grassley.senate.gov/sites/default/files/documents/2020-01-22%20CEG%20to%20ONA%20%28Halper%20Follow%20Up%29.pdf).