“En Europa, el GCHQ actúa como el capo de una pandilla organizada”, revela Snowden

1 de febrero de 2020

1º de febrero de 2020 — Uno de los periódicos parisinos más cercanos a los servicios de inteligencia angloamericanos, Le Monde, sorpresivamente publicó el domingo 26 de enero las últimas revelaciones del ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA en sus siglas en inglés) de EU, Edward Snowden, sobre el alto grado de coordinación entre los servicios secretos occidentales en las operaciones de espionaje ilegal en masa a los ciudadanos de Europa occidental. Los servicios secretos de Francia, la DGSE, tradicionalmente habían rechazado ese tipo de cooperación, pero esa orientación dio un viraje en 2007, cuando iniciaron un nivel de cooperación que se volvió total subsecuentemente, con la NSA y con la GCHQ británica (siglas en inglés de Cuartel General de Comunicaciones, el equivalente británico de la NSA).

Según el artículo firmado por Jacques Follorou, los documentos revelados por Snowden muestran que, a pesar de que todavía en 2006 la DFSE había rechazado la propuesta de cooperación que hizo la NSA, mientras que Alemania sí aceptó, “Francia le debe no obstante mucho a los estadounidenses y a los británicos. El GCHQ, el equivalente británico a la NSA, le permitió a la DGSE elevarse al rango de la capacidad de una gran potencia en materia de captación y tratamiento de información masiva”.

Snowden cita un informe de la NSA fechado el 8 de diciembre de 2008, en el cual se habla “sobre una sesión de entrenamiento que dio la NSA, cerca de la ciudad de Haguenau en Alsacia Norte, del 15 al 17 de octubre, al 54avo regimiento francés especializado en guerra electrónica y que se preparaba para unirse a las demás fuerzas francesas en Afganistán. En su informe, la NSA señala que el amplio carácter de la cooperación, que abarcaba desde teléfonos hasta tráfico de Internet, era suficiente como para poner bajo vigilancia a todo un país.

“Esta cooperación técnica se inició a mediados de 2005, luego de una reunión en Ámsterdam entre funcionarios de las secciones técnicas de los servicios de inteligencia de 12 países, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Del 7 al 9 de junio, ahí sentaron las bases para una verdadera sociedad de amistad, para trabajar hacia la consecución de: 1) ayuda mutua en la era de Internet para crear sus herramientas de vigilancia; 2) intercambio de inteligencia y para reafirmarse como la primera barricada por la democracia contra todas las amenazas”.

Dentro de esta cooperación, no obstante, la cooperación bilateral sigue siendo la norma. Y la relación entre la DGSE y los británicos se confirmó en una nota interna de la GCHQ fechada en 2010. Ésta reveló que los técnicos de la DGSE fueron a Cheltenham, a recibir más entrenamiento. El documento informa que “La DGSE mostro gran disposición para los intercambios sobre cuestiones de protocolo de Internet y para trabajar con el GCHQ en compartir inteligencia y en la cooperación”. En junio de 2009, los franceses y los británicos analizaron medios para mejorar “la prosecución de intercepciones en masa de comunicaciones mediante la desarticulación de los sistemas encriptados que transmiten los proveedores privados”.

Más allá de las mejoras técnicas para espiar a la gente, la cooperación en materia de inteligencia pasó a un nivel superior con Francia, un cambio que la NSA elogió y comparó a “una presa” que se rompe. Una nota de la NSA del 6 de agosto de 2007, señala que la relación con la DGSE había “entrado en una nueva dimensión”. A partir de entonces, dice la nota, los intercambios involucrarán también a la inteligencia, que hasta entonces había estado “bloqueada” por la dirigencia de la DGSE. “Se ha roto la presa; la sociedad de amistad obedece ahora a sus propias leyes, una emancipación que puede llegar tan lejos como permitir que algunos de sus miembros evadan sus restricciones legales nacionales”.

“En Europa, la GCHQ actúa como el capo de una pandilla organizada”, escribe Follorou. En una nota interna, fechada en el 2008, los británicos felicitan a los servicios secretos técnicos españoles por su recopilación masiva e indiscriminada de comunicaciones, aunque las leyes españolas consideran ilegales estas actividades. La GCHQ alega también haber “ayudado jurídicamente a los servicios holandeses y ayudaron a su homólogo alemán, el BND, para argumentar a favor de una reforma a una reinterpretación de las leyes muy restrictivas sobre las intercepciones de las comunicaciones en Alemania”.