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Un Nuevo sistema crediticio internacional o la quiebra; Trump tiene que iniciarlo

4 de febrero de 2020
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El Presidente Donald J. Trump y la primera dama Melania Trump a su llegada a la base Andrews de la Fuerza Aérea, el viernes 31 de enero de 2020, en Maryland, de donde parten en el avión presidencial hacia Florida. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead)

4 de febrero de 2020 — El impacto en el comercio y la producción de la epidemia del coronavirus en China golpea una economía mundial que ya se halla en una recesión manufacturera, industrial y comercial, y que tiene la amenaza de que en cualquier momento ocurra un estallido de la impagable deuda corporativa y los contratos de derivados que puede terminar con todos los sistemas bancarios del mundo. En el cuarto trimestre del año pasado, 40 bancos centrales recortaron las tasas de interés 71 veces y aumentaron sus programas de compra de bonos impagables a los bancos insolventes, en lo que constituye una campaña desesperada para respaldar los mercados bursátiles de bonos y de acciones. La Reserva Federal de EU no se puede escapar a la actividad de imprimir dinero con su “emisión cuantitativa” y sus inyecciones diarias de enormes cantidades de liquidez para los mercados de préstamos interbancarios. Ayer lunes 3, el banco central de China tuvo que hacer lo mismo, en una cantidad de $170 mil millones de dólares. Cualquier derrumbe grave puede ahora tumbar a todo el sistema financiero rápidamente.

Los dirigentes de las principales potencias creen firmemente en los fundamentos del crecimiento económico físico real, con base al progreso científico y tecnológico que tiene como resultado el aumento de la productividad humana. Los dirigentes de Rusia y China lo han manifestado explícitamente y lo promueven en todos los foros internacionales; asimismo, el Presidente de Estados Unidos y el primer ministro de India, junto con los otros dos, han rechazado de frente el maltusianismo de los “planes verdes” y respaldan la exploración espacial y los avances en la energía nuclear; en particular, el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha planteado la necesidad de emprender un programa internacional de urgencia para desarrollar la energía de fusión termonuclear.

Estos cuatro deben actuar ya en conjunto, y el Presidente Donald Trump debe convocar a una cumbre para formar un nuevo sistema crediticio y monetario, urgentemente.

El cierre necesario de las empresas en China por dos semanas (cuando menos) en 24 provincias, se puede comparar al efecto de una “huelga” de dos semanas o más que clausura del 70% al 80% de su economía. Esa es una verdadera conmoción. Eso significa que ahora todos estos cuatro dirigentes de las potencias prominentes enfrentan una caída en la producción manufacturera y en el empleo. Esto incluye a India por supuesto; en Estados Unidos la recuperación manufacturera se detuvo a mediados de 2019. Estos países tienen también sus burbujas de deuda corporativa; tan solo los bancos de China están protegidos por una separación bancaria al estilo de la ley Glass-Steagall.

El grave problema de la epidemia del coronavirus trae de nuevo al primer plano la urgencia absoluta de acabar con el sistema monetario de “tipos de cambio flotante” con sus 45 años del imperio de la especulación financiera y austeridad contra la industria y los hogares de los trabajadores. Ese sistema lo engendró la City de Londres cuando sus bancos lograron eliminar el sistema de Bretton Woods entre 1971 y 1973, el sistema de Roosevelt en pro de la industria y del progreso. Ahora ha engendrado a los “nuevos tratos verdes” y el plan de los milmillonarios de Davos y la realeza británica para cerrar directamente a sectores enteros de la industria y de la agricultura, lo cual amenaza con una despoblación del planeta debido a las enfermedades y la desnutrición.

Frente a la necesidad de que EU convoque esta reunión cumbre para revertir la crisis, es interesante el comentario que publicó la Corporación Rand el pasado 30 de enero, sobre un estudio que realizó la Rand Europa en agosto de 2018, en donde cambia su posición reciente sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) de China con sus grandes proyectos ferroviarios, portuarios y de infraestructura energética en Eurasia. El comentario de Hui Lu (quien también dirigió el estudio de 2018) señala la necesidad que tienen los países en desarrollo de decenas de billones de dólares en nuevas inversiones de infraestructura, y agrega: “Las inversiones propuestas por la IFR no solo aumentan el comercio en la región de la IFR sino también en las regiones fuera de la iniciativa, como la Unión Europea (UE). En general, el volumen de comercio total aumenta en $329 mil millones de dólares para la región de la IFR y en $133 mil millones para la UE. La mejora de la infraestructura en la región parecería entonces representar un escenario ganar-ganar en términos del impacto en el comercio entre muchos países.

“Todavía quizás no están claros los verdaderos motivos de China para la IFR, pero el Occidente podría también considerar el potencial de la iniciativa para llevar beneficios económicos, sociales y ambientales sostenidos para todos, y encontrar la forma de apoyar las mejoras en infraestructura en los países participantes”. [Ver “Economic Gain Is Possible for All Involved If Infrastructure Is Improved in Countries Encompassed by the China BRI” (El beneficio económico es posible para todos los involucrados si se mejora la infraestructura en los países que abarca la IFR de China) por Hui Lu; comentario en el blog de la RAND].

Este era el propósito de Franklin Roosevelt con la idea original del sistema de Bretton Woods. La manera de hacer que suceda de nuevo empieza con una reunión urgente de los dirigentes de las cuatro potencias para impedir una desintegración financiera peor que la de 2008, creando un Nuevo Bretton Woods.