Lo que se necesita para liberar realmente a Trump del golpe en su contra

11 de febrero de 2020

10 de febrero de 2020 — El movimiento de LaRouche, junto con el Presidente Trump y su legión de partidarios, hemos derrotado la intensa fase del juicio político en un proceso de cuatro años de intento de golpe iniciado por las agencias de inteligencia británica en su contra. (se puede ver en su titular del domingo 9 como rechina los dientes el diario promotor del golpe, Washington Post: “Campanas de alarma por la resistencia de Trump”). Ahora tenemos que considerar qué significaría liberarlo realmente de la presión extrema que ha hecho que no se cumplan las promesas más arrolladoras de su campaña. Esto comienza con reconocer que no se han cumplido, y que los ciudadanos estadounidenses se deben movilizar para hacer que se cumplan.

El Presidente ha repetido muchas veces desde su primera campaña, que él piensa que es fundamental que hayan buenas relaciones con Rusia y con China, así como con otras naciones importantes, y acabar finalmente la trampa de guerras sinfín de Estados Unidos desde la década de 1990 cuando el primer ministro británico de entonces, Tony Blair, declaró que las guerras de cambio de régimen es la política “estadounidense”. Pero mientras que Trump ha dejado en claro, desde que se aseguró la absolución del Senado, que él quiere hacer muchas cosas en cooperación con China, los republicanos del Congreso no quieren, y sus propios funcionarios del gobierno como el secretario de Estado Mike Pompeo, se oponen por completo. Esto tiene que cambiar.

La manera como sir Michael Bloomberg viene comprándose todo el Partido Demócrata, plantea una amenaza mayor al programa de desarrollo científico y tecnológico antimalthusiano y contrario a las locuras “verdes” del Presidente Trump, en particular el programa revolucionario Luna-Marte. Durante varios años, el “ratón de Mussolini” Bloomberg (como ha denominado el movimiento de LaRouche a ese residente de Londres que fue nombrado “caballero”, o “sir” por la reina) ha venido comprando a varios funcionarios del partido, y ahora pretende comprarse la postulación a la presidencia para derrotar a Trump. Si llega a logarlo, se pueden olvidar de la industria de Estados Unidos, de la ciencia, del programa espacial, y olvidarse de dividir los bancos de Wall Street según la Ley Glass-Steagall, los mismos bancos que ahora nos acarrean otro derrumbe financiero.

La promesa del Presidente Trump de una nueva infraestructura económica para Estados Unidos no se ha cumplido. El Partido Republicano en el Congreso se opone de plano, mientras que los demócratas promueven puras estratagemas para “negociar” la infraestructura como farsa.

Hemos dicho que “Trump es un constructor: démosle las herramientas”. La herramientas más importantes son: una banca nacional para fomentar el crédito a la infraestructura y las manufacturas; la restauración de la Ley Glass-Steagall para dividir a Wall Street; un programa de urgencia para financiar su misión Luna-Marte. Y la otra herramienta más importante es la reunión de emergencia con el Presidente Vladimir Putin y el Presidente Xi Jinping; para liberar al Presidente para que coopere con ellos en un programa de paz y desarrollo de la infraestructura en todo el mundo.

Pero estas herramientas son los programas de Lyndon LaRouche, sus “Cuatro Leyes”. Helga Zepp-LaRouche dijo lo siguiente sobre su finado esposo en su discurso por el Año de Beethoven en Nueva York:

“El hecho de que se les han negado las ideas de Lyn al pueblo estadounidense, y a gran parte del mundo en general, debido a la injusta encarcelación, debido al mismo aparato que está detrás del intento de golpe contra Trump… Yo creo que cuando el Presidente Trump dijo hace unos días, que se debe garantizar que lo que le sucedió a él, con el Rusiagate y con el intento de golpe, no debe de volver a suceder nunca, bueno, pues hay una sola forma absolutamente duradera de cómo esto no volverá a suceder otra vez, y es con la exoneración de Lyndon LaRouche. Porque cuando eso suceda, se hará muy claro que se acabó el aparato de infiltración británica en Estados Unidos, con la idea de dirigir al mundo como un imperio basado en la relación especial angloamericana, que se erigió desde Teddy Roosevelt, y que muchos Presidentes han revivido desde entonces. Y ese es el aparato que trató de destruir la Presidencia del Presidente Trump.

“Así que, si mi esposo es exonerado, por el bien de la belleza de sus ideas, entonces será posible absolutamente una libertad duradera en Estados Unidos, y Estados Unidos volverá a ser una república”.