Pompeo y Esper juegan a Batman y Robin en la Conferencia de Seguridad de Múnich. “Va ganando Occidente”, dice Batman

19 de febrero de 2020

18 de febrero de 2020 — El secretario de Estado Mike Pompeo, y su compinche de West Point, el secretario de Defensa, Mark Esper, creyeron quizás que iban a Múnich con el fin de darle una enjabonada a los “internacionalistas” recalcitrantes. El Departamento de Estado tituló al discurso de Pompeo con el encabezado de “Va ganando Occidente”, una clara insinuación en contra del concepto de “desoccidentalización” (“Westlessness”) que fue el título de la conferencia de este año. (El neologismo en inglés de “westlessness” resulta en realidad un término bastante insulso y tonto, y se supone que fue un intento de limitar el tipo de belicismo partidista que siempre surge en esta conferencia, y pretendía con ello ser un llamado a la inclusión).

Pompeo afirmó con su pose de costumbre que “los valores occidentales” van a prevalecer sobre el deseo de China por crear un “imperio”. Dijo que “me siento feliz de informar de que la muerte de la Alianza Transatlántica es extremadamente exagerada. Occidente va ganando, y vamos ganando juntos”. En cuanto al imperio, Pompeo dijo que la anexión de Crimea a Rusia en 2014, las amenazas cibernéticas en Irán y la coerción económica de China, muestran que estas tres naciones todavía están “deseando imperios” y desestabilizando al sistema internacional basado en normas. (En ningún momento del discurso se mordió la lengua, con lo cual pudo terminarlo sin envenenarse, prueba definitiva de que “van ganando”).

Pompeo reiteró su letanía histérica acostumbrada contra China y Rusia, y los identificó como los principales enemigos de Occidente. ¿Y cómo es que indicó que Occidente va “ganando? Señaló el éxito de países como Japón, Taiwán y Corea del Sur, dos de los cuales, Japón y Corea del Sur, han de haber hecho una mueca de pena ajena al verse incluidos en una fiesta que no es de ellos, ya que ambos se encuentran actualmente enfocados en entablar buenas relaciones con Rusia y con China, además de que ninguno de ellos, incluyendo a Taiwán, se consideran como parte de “Occidente”.

Pompeo recién llegaba de su gira por Asia Central, y aprovechó para informar que Estados Unidos estaba juntando dinero para fomentar las empresas privadas en la región y darle la pelea a las inversiones chinas en sus países vecinos.

Pompeo terminó su discurso con el cuento de su visita reciente a un hospital ucraniano para visitar a los heridos en la lucha con sus compatriotas rusoparlantes. Pompeo se extendió efusivamente con el relato de que cuando estaba a punto de retirarse, uno de los pacientes desprendió la insignia de su unidad en la chaqueta de su uniforme para dársela a Pompeo. Conmovido con el gesto, Pompeo no aclaró si el soldado herido era miembro de las fuerzas armadas ucranianas, o era miembro de una de las unidades fascistas ucranianas que combaten a los rusos a nombre de “occidente”. Pero seguramente que a Pompeo no le importa realmente. Y aunque su discurso debe haber tenido muy buena recepción entre los cavernícolas que se encontraban entre el público, pero muchos entre el público hicieron muestras de pena ajena y buscaron la manera de desentenderse del discurso.