Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Quienes vean el peligro de un crac financiero: ¡muévanse ya para implementar las Cuatro Leyes Económicas de LaRouche!

27 de febrero de 2020
ncov19-johnshopkins-screenshot-feb27-2020.jpg
Cuadro de la Universidad Johns Hopkins, el 27 de febrero de a las 7:43:02 AM hora del Este: Se puede encontrar inforamción actualizada en su portal electrónico: https://systems.jhu.edu/research/public-health/ncov/

27 de febrero de 2020 — Si ocurre una propagación epidémica del virus COVID-19 en suficientes países como para hacerla pandémica, se podría convertir en un crac bancario y financiero transatlántico en el proceso. En Europa ya han dado llamadas de alerta de que podría ocurrir un “momento Lehman”; las economías físicas de las principales naciones europeas ya se encuentran sumamente deprimidas, y sus mercados en China para productos automotores y de ingeniería se han contraído drásticamente en todo el primer trimestre del año, cuando menos. La caída de las tasas de interés de los certificados del Tesoro de EU, que ya llevan seis meses a la baja, se convirtió de repente en un profundo desplome a los niveles más bajos en la historia, lo cual ha golpeado las ganancias de los bancos estadounidenses y amenaza ahora con golpear a sus $200 billones de dólares en derivados de permutas de tasas de interés. La caída considerable en el mercado de valores esta semana la encabezan las acciones de los bancos y sus socios en los derivados financieros, las compañías de seguros.

La actividad económica de Estados Unidos y las mayores economías europeas (y en cierta medida la de China) se basa abrumadoramente en el gasto para el consumo; sus sistemas financieros, durante toda la era de los tipos de cambio flotante, se basan en la financiación y la bursatilización del consumo, al mismo tiempo que la producción se globaliza en busca de la mano de obra más barata. En la espectacular batalla por la salud pública que ha llevado a cabo China para salvar a la humanidad, el consumo es lo que ha llevado la mayor parte del golpe. Y esto va a suceder en otros países que experimenten epidemias a gran escala. Esto sería el resultado de un estallido financiero, estemos o no en un “momento Lehman” esta semana o la próxima.

El ingreso o ganancia neta de los bancos con sede en Estados Unidos cayó en un 11% ya en el cuarto trimestre del año pasado, comparado con el mismo trimestre de 2018, según los datos de los perfiles bancarios trimestrales de la FDIC (siglas en inglés de la Corporación Federal de Aseguro de los Depósitos) correspondientes al informe del 24 de febrero. Esta caída se debió a que las tasas de interés se desvanecieron en ese trimestre, desde el momento en que la Reserva Federal comenzó a inyectar liquidez, diariamente, a un ritmo de decenas de miles de millones con el recurso de los préstamos “repo” (principalmente a entidades no bancarias, o sea, fondos especulativos) el 17 de septiembre, y luego reanudó el 4 de octubre la impresión de dinero directo con la “emisión cuantitativa”. Los bancos no pueden ganar dinero con los préstamos bajo tales condiciones. Luego la burbuja global de los bonos de las corporaciones alcanzó un récord de $13.8 billones de dólares a fines de 2019, luego de que solo ese año se infló en $2.1 billones, o sea un 16% en un solo año. La cuarta parte de esos bonos son chatarra, y la otra mitad son categoría “BBB”, un nivel arriba de chatarra. Un informe reciente de la OECD señala que “las existencias actuales de bonos corporativos pendientes tiene menos calidad en general que en cualquier ciclo anterior”. Esta evaluación fue antes de que empezaran las pérdidas en los mercados de valores por la propagación del coronavirus.

Ahora bien, hay una alternativa a la mano: Una movilización para la rápida implementación de las “cuatro leyes económicas para salvar a la nación” de Lyndon LaRouche. Estas medidas pueden a su vez movilizar la producción con mayor productividad y elevar la demanda en cada nación, empezando con la producción agrícola, en la medida en que China está ya restaurando su producción industrial con grandes cantidades de crédito bancario dirigido.

La más inmediata de las medidas que plantea LaRouche para la crisis, es la restauración de la separación bancaria que define la ley Glass-Steagall para evitar que un crac en Wall Street y en la City de Londres cause estragos en la economía real; y crear una institución bancaria nacional para crear y dirigir crédito hacia la producción ampliada de alta tecnología y la construcción de infraestructura, mediante el empleo de tecnologías de frontera e investigación científica. La salud pública la preparación de instalaciones hospitalarias para salvar vidas de una epidemia es solo una de las tareas que el país tiene enfrente; la necesidad es levantar la producción y la productividad con nuevos bienes de capital de alta tecnología, sobre todo en infraestructura económica.

Estas son las medidas que LaRouche planteó desde hace décadas para enfrentar estas crisis. Se tienen que llevar a cabo ahora, y para ello es necesario y urgente una reunión cumbre de los jefes de Estado y de gobierno de Estados Unidos, Rusia, China e India, y quizás otras naciones dispuestas a cooperar de inmediato en esta tarea.