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Para derrotar la COVID-19 hay que ganar la batalla por un nuevo sistema económico; empezando con la colaboración

30 de marzo de 2020
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Un grupo de gente observa la salida del buque hospital USNS Comfort (T-AH 20) del Comando de Transporte Marítimo Militar, de la Estación naval de EU en Norfolk, Va., el sábado 28 de marzo de 2020 (Foto de la Armada de EU por el especialista en comunicación de masas 1ª Clase, Joshua D. Sheppard).

30 de marzo de 2020 — Una expresión del estatus de la propagación de la COVID-19 y la respuesta a la misma, es el estimado de que cuando menos una cuarta parte de la población mundial se encuentra en la modalidad de quedarse en casa o en cuarentena obligatoria, luego del decreto del 24 de marzo en la India. Al mismo tiempo, tiempo, de lugar a lugar, el grado de movilización logística es en la escala del tiempo de guerra. En Estados Unidos por ejemplo, el Presidente Donald Trump en persona asistió a la salida desde Norfolk, Virginia (el centro estadounidense de la OTAN) del buque hospital USNS Comfort hacia la Ciudad de Nueva York, que llega hoy; asimismo, el viernes 27, el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, tuvo su informe diario en el Centro Javit, un centro de convenciones en Manhattan, que ahora se ha convertido, en cuatro días, en un hospital con 2,900 camas que también se inaugura hoy. Cuomo agradeció a la Guardia Nacional y al Cuerpo de Ingenieros del Ejército por su ayuda en realizar esta tarea.

Pero no nos equivoquemos. El efecto del desmantelamiento de la infraestructura médica y de los sistemas de salud pública, durante décadas, en todo el sector transatlántico, y de evitarle e impedirle la construcción de la infraestructura de salud pública a África y grandes sectores del hemisferio occidental, el sur de Asia y otras partes, significa que hay una enorme brecha todavía en las capacidades del mundo para proteger la vida.

Así que mientras nos movilizamos para salvar vidas, tenemos que avanzar más en la lucha para establecer un nuevo sistema económico al servicio de la humanidad. Este fue el tema central de la videoconferencia de LaRouchePAC el sábado 28, “Una misión Apolo para salvar a la humanidad: la construcción de una Ruta de la Seda para la Salud2, con la ponencia central de la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche. Ella reiteró ahí su llamado a suspender los mercados de valores fuera de control, y a tomar medidas de emergencia para intervenir las instituciones financieras, en el contexto de una deliberación entre los líderes de las cuatro potencias de mayor peso, los Presidentes Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping, y el Primer ministro Narendra Modi, en una cumbre en el mejor plazo posible.

Dentro del propio gobierno de Trump, hay la oposición a estas medidas por un nuevo sistema, como el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, quien este domingo 29 reiteró varias veces que el Departamento del Tesoro y el banco de la Reserva Federal le van a seguir inyectando liquidez al sistema financiero inerte de Wall Street y la City de Londres, como echarle gasolina al fuego. “Yo hablo con [el presidente de la Reserva Federal, Jerome] Powell todos los días. El me dice lo que necesita. Nunca me he rehusado”, dijo Mnuchin. “Tenemos $4 billones de dólares de liquidez… que se va a desplegar con estos programas” de la Reserva Federal, agregó. En otras palabras, mientras que Mnuchin habla de ayudar al “ciudadano del común”, y que supuestamente la ayuda del gobierno federal es para los trabajadores, los granjeros, para los hospitales y los gobiernos locales y estatales, según la recién promulgada ley CARES. Mnuchin está llevando de ese modo al país al infierno.

Desde otros rincones hay un impulso para establecer un nuevo orden económico mundial, a favor de dar un alivio a la deuda en África y Sudamérica. Por ejemplo, la doctora Alicia Barcena, directora de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU (CEPAL) señaló que “tenemos que reevaluar que tipo de modelo de desarrollo tiene que surgir a partir de esta crisis”; es necesario “repensar la globalización”. Asimismo, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) ha hecho un llamado a a las instituciones financieras multinacionales ( Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc.) y a los acreedores privados, para que se condone la deuda de los países de Iberoamérica.

Desde África, la Oficina de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana, emitió un comunicado el 26 de marzo, ante la cumbre del G-20, en donde exhorta a que se tomen las medidas económicas necesarias para enfrentar la enfermedad COVID-19 y todas las demás enfermedades. Apenas desde enero de 2017, África contó con un Centro para el Control y Prevención de las enfermedades con cinco subsedes.

Hay una respuesta a todos estos llamados. El actual sistema monetarista del imperio británico que creó la vulnerabilidad a las enfermedades y al sufrimiento, se puede eliminar de una vez por todas. Y sobre la derrota al coronavirus, una expresión de esperanza se manifestó en la visita personal del Presidente Xi Jinping a los dos grandes puertos de la provincia de Zhejiang (al sur de Shanghái) y otros sitios, en donde se empezó a reanudar la actividad económica luego de la COVID 19; todavía se mantiene la observación y vigilancia ante el eventual resurgimiento, pero la actividad económica se puede reanudar.

China está jugando un papel central en la arena mundial para proporcional ayuda a decenas de países en su batalla contra la COVID-19. Hay otras importantes manifestaciones de solidaridad internacional decisivas en otras partes, como la asistencia rusa en Italia y en España, en incluso de la ayuda de médicos cubanos.

Este espíritu de colaboración está presente en la relación entre Xi y Trump (a pesar de orates como el Secretario de Estado Mike Pompeo que se esfuerza por crear una confrontación) como se mostró en su conversación telefónica del 26 de marzo. Este domingo 29, en la reunión en la Casa Blanca con líderes empresariales para analizar las cuestiones relacionadas con la cadena de suministros, Trump señaló que se están recibiendo suministros médicos desde China a Estados Unidos, para distribuirlos en todo el país a través del “Proyecto puente aéreo”. El domingo en la mañana llegó a la Ciudad de Nueva York un avión cargado con suministros médicos desde Shanghái, el primero de una serie de 20 que llegarán durante el mes de abril. Este es el punto de partida para construir una nueva relación.