Embajador de Rusia ante la Unión Europea fustiga los planes de guerra de Occidente, de antes y de ahora

14 de may de 2020

14 de mayo de 2020 – El representante permanente de la Federación Rusa ante la Unión Europea (UE) Vladimir Chizhov, escribió un artículo de opinión en el periódico en línea EUobserver el 8 de mayo, un día antes del Día de la Victoria en Europa, con el título de “La opción es siempre tuya”. El comentario identifica tres planes de guerra contra la Unión Soviética que se plantearon luego de la muerte de Franklin Roosevelt por los británicos, por el entonces Presidente de Estados Unidos, Harry Truman, y por el jefe de la CIA Allen Dulles.

Chizhov empieza denunciando la enorme campaña en Europa para falsificar la historia de la Segunda Guerra Mundial, la cual pretende culpar de iniciar la guerra tanto a la Alemania nazi como a la Unión Soviética por igual. Le recuerda a los lectores que el Presidente Vladimir Putin inaugurará próximamente el “Centro de archivo documental”, en inglés, francés y alemán, para exponer las mentiras y poner la verdad a plena luz del día.

Luego señala que el lugar común según el cual, Winston Churchill lanzó la Guerra Fría en su discurso en Fulton, Missouri, sobre la “cortina de hierro”, pasa por alto los hechos fundamentales. “A eso le precedió la ‘Operation Unthinkable’ [Operación Impensable] que elaboró el Reino Unida en 1945, y el cual contemplaba un plan de guerra que librarían Estados Unidos y Gran Bretaña contra la URSS; y el ‘American Plan Totality’ [Plan Americano Totalidad] que se desarrolló por orden personal de Harry Truman luego del bombardeo atómico de las ciudades japonesas Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, mediante el cual se llevarían a cabo ataques nucleares contra 17 ciudades importantes y centros industriales soviéticos. Luego le seguiría el plan del jefe de la CIA, Allen Dulles, dirigido a destruir a la URSS por medio de propaganda, sembrando la desconfianza entre las nacionalidades y grupos sociales, y corrompiendo los valores morales de la población”.

Hubiera sido más preciso e inteligencia si Chizhov hubiese señalado también en el informe que el entonces Jefe de Estado Mayor Conjunto de EU, rechazó los planes de Churchill y de Truman.

Los planes de Allen Dulles para lanzar una “revolución de color” (como se les conoce ahora), se hicieron mediante el Congreso para la Libertad Cultural (conocido como CCF, por sus siglas en inglés), aunque Chizhov no lo menciona. Lyndon LaRouche identificó al CCF como una operación anticomunista armada y dirigida de manera clandestina por la CIA, la cual hizo más daño en Occidente para destruir la cultura clásica, de lo que hizo en Rusia.

Chizhov señala que el programa de la Guerra Fría de Churchill que según decía este tenía el objetivo de enfrentar “regímenes totalitarios y autoritarios” y defender los logros de la “democracia occidental”, todavía se emplean hoy en día, como lo han aprendido las naciones que se han sometido a esa benevolencia: “Yugoeslavia, Iraq, Siria y Libia, que fueron alentadas a adquirir los notables valores con la ayuda de los ataques aéreos de la OTAN”.

Señala también que en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Europa “estaba muy ocupada en tranquilizar al agresor y cambiando diligentemente el objetivo de la maquinaria de guerra de Hitler contra la URSS”. Luego, a principios de la década de 1990, con la caída de la Unión Soviética, “el Occidente colectivo perdió su oportunidad histórica para establecer un sistema transparente de seguridad equitativa e indivisible en Europa, y socavó su principal valor, la confianza, que empezaba a reaparecer luego de los largos años de la Guerra Fría. Todo lo contrario, siguieron con la sustitución de las ideas. Se inventó ahora un orden mundial basado en reglas para sustituir al derecho internacional”.

Concluye haciendo un llamado a la Unión Europea a que acabe con el régimen de sanciones, que es contraproducente, y establezca “sus propias garantías de seguridad basadas en la confianza”, aunque esta vez culpa únicamente a Estados Unidos y no al imperio británico por la crisis en las relaciones con Rusia.