La sociedad estadounidense y las relaciones internacionales en crisis de desintegración polarizada

1 de junio de 2020

1 de junio de 2020 — Recuerden el encabezado en el periódico británico The Spectator del 21 de enero de 2017, un día después de la toma de posesión de Donald Trump como Presidente: “¿Será asesinado Donald Trump, derrocado por un golpe o solo llevado a juicio político?” Y por supuesto, el informe de la Cámara de los Lores de diciembre de 2018, donde indicaban que la “relación especial” no sobreviviría a un segundo período de Donald Trump. Y no hay que olvidar al ex embajador británico en Washington, sir Kim Darroch, quien escribió en un memorando a sir Mark Sedwill, que Trump era “disfuncional”, “torpe e inepto”, y aconsejaba que los británicos le controlasen el entorno: “queremos que tantos como sea posible, de los que Trump consulta, le den la misma respuesta. Tenemos que ser creativos en utilizar todos los canales a nuestra disposición a través de nuestras relaciones con su gabinete, el personal de la Casa Blanca y nuestros contactos entre sus amigos en general”.

Así que, si el Presidente Trump, en su declaración del viernes pasado sobre China, se escuchó como si fuera Mike Pompeo, se debe los británicos han movido todas sus palancas posibles para encajonar a Trump para que abandone las políticas que él había promovido originalmente, o sea, que Estados Unidos sea amigo de Rusia y de China, entonces Pompeo, junto con Steve Bannon y Peter Navarro se encuentran entre “los canales a nuestra disposición a través de nuestras relaciones con su gabinete”, que los británicos han utilizado para deshacerse de Trump. El objetivo es mantener a Estados Unidos del lado británico en un mundo dividido, incluso hasta llegar al punto de una posible guerra termonuclear.

En medio de eso se desata el caos civil en masa, detonado por el brutal asesinato de un afroamericano a manos de una policía de Minneapolis, alimentado por la furia contenida entre todas las razas debido al encierro y al desplome económico sin precedentes. Esta pandemia no la causó el coronavirus, sino las últimas cinco décadas de desindustrialización intencional, de austeridad genocida y de pobreza incesante, las mismas condiciones que subyacen a la discordia racial y étnica.

El peligroso grado de polarización internacional y al interior de Estados Unidos, con es una coincidencia. Estamos viendo la desintegración de la sociedad posindustrial, de la división imperial británica del mundo en campos combatientes para el provecho de los especuladores financieros y del complejo militar industrial. Esto no se puede resolver localmente ni nacionalmente, sino solo a nivel internacional. El evento inspirador en medio de estos días sombríos, es el lanzamiento de dos astronautas estadounidenses con un cohete estadounidense, el primero en nueve años, para unirse a los dos cosmonautas rusos y otro estadounidense en la Estación Espacial Internacional. Varios millones de personas de todo el mundo vieron el lanzamiento. El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, dijo después del lanzamiento que esto era un reflejo de lo que la humanidad puede lograr cuando se trabaja en conjunto.

Esa colaboración internacional, para empujar las fronteras del conocimiento humano, capta la vía necesaria para abordar la crisis existencial que enfrenta la humanidad hoy día, del coronavirus, la explosión financiera, la decadencia económica y el peligro de guerra.

Más que nunca es urgente la reunión de los mandatarios de las potencias de mayor peso para abordar el interés común de la humanidad para resolver estos problemas como unidad. Después del colapso financiero de 2008, Lyndon LaRouche identificó a los dirigentes de Rusia, China, India y Estados Unidos, como el núcleo necesario de una cumbre tal. El programa que recién dio a conocer el Comité de Acción Política LaRouche, que reproduce EIR esta semana, “El Plan LaRouche para reabrir la economía de EU: el mundo necesita 1,500 millones de nuevos empleos productivos, es el enfoque mínimo necesario para hacer frente a esta crisis. Cualquier esfuerzo menor que eso para abordar los problemas por separado, está condenado al fracaso. La pérfida Albión tiene que ser destruida.