Especuladores de Wall Street declaran a Argentina en incumplimiento de pago; los tenedores de bonos exigen un acuerdo de reestructuración a su favor

4 de junio de 2020

4 de junio de 2020 — El 1º de junio, los 14 miembros de la Comisión de Decisiones sobre Derivados de Crédito de la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, por sus siglas en inglés), votaron por unanimidad que Argentina había incurrido en incumplimiento, como resultado de no haber logrado hacer el pago de $503 millones de dólares por intereses de la deuda para el 2 de mayo. Esta decisión que tomó un grupo de fondos buitres y especuladores de Wall Street activó de inmediato el pago de $1,500 millones de dólares en “permutas por incumplimiento de crédito” (CDS, por sus siglas en inglés), que los tenedores de bonos pueden comenzar a cobrar. Los CDS, son derivados financieros que compran los acreedores y funcionan como un seguro en caso de incumplimiento; esto no va a afectar a Argentina directamente, pero podría sacudir a los mercados internacionales de derivados, que son sumamente volátiles.

El telón de fondo para esto es que Argentina todavía está negociando la reestructuración de una deuda de $67 mil millones de dólares con tres grupos distintos de tenedores de bonos, quienes están presionando al país para que acepte un acuerdo que es contrario a la meta que se ha planteado el gobierno, de garantizar la “sostenibilidad” de la deuda. El 26 de mayo, el ministro de Finanzas argentino, Martín Guzmán, ofreció de manera informal hacer modificaciones a la propuesta original del gobierno, reduciendo de tres a dos años la moratoria de todos los pagos de la deuda, tanto del capital como de los intereses, y ofreció pagar 50 centavos por cada dólar de los bonos que se canjearían, en vez de 45 centavos como se ofreció originalmente. El plazo límite que se había planteado inicialmente, del 2 de junio, para llegar a un acuerdo, se movió hasta el 12 de junio, y Guzmán indicó que está dispuesto a proponer más modificaciones.

Pero, como lo reseñó El Cronista Comercial el 2 de junio, Guzmán también dijo que en tanto las partes están cada vez más cerca de llegar a un acuerdo “sigue faltando una distancia importante por recorrer” y “no estaría bien apurarse para cerrar algo que no le sirva a Argentina”.

Los bonistas entre los que se incluyen a BlackRock, Fidelity, y PIMCO (Pacific Investment Management Company, LLC), “están enojados” incluso con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que por sus propias razones, ha respaldado la propuesta de reestructuración de la deuda que hizo el gobierno, y le dijo a los tenedores de bonos que ellos, no el FMI, tendrían que aceptar pérdidas “significativas”. Luego, el 1º de junio, el FMI emitió una nueva “evaluación técnica” donde declara que la propuesta de Argentina, modificada el 26 de mayo, es razonable, y que “hay solo un rango muy limitado para aumentar los pagos a los acreedores privados y satisfacer el umbral de la deuda y del servicio de la deuda”.

Los tres grupos de acreedores se quejan de que, según ellos, han sido sumamente flexibles y que el gobierno “puede hacer mucho más”, según informó El Cronista Comercial. Una declaración que emitieron el Ad Hoc Bondholders Group (Grupo ad hoc de tenedores de bonos) y el Exchange Bondholders Group, advierte que corresponde ahora al gobierno “la tarea de superar esta diferencia y asegurar un camino alejado del incumplimiento... [y] tomar medidas ahora para una resolución pragmática que sea bienvenida por la comunidad financiera internacional”. Sería bueno que Argentina llevara a cabo un “modesto esfuerzo fiscal anual”, exigieron.

Es decir, siguen sin aceptar la razón de la reestructuración, que es: el actual gobierno argentino no va a imponer más austeridad fiscal a la población para pagar deudas. Ahora le toca a los acreedores hacer un “modesto esfuerzo” de austeridad.