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El Plan LaRouche para reabrir la economía de EU: El mundo necesita 1,500 millones de nuevos empleos productivos

20 de junio de 2020

El siguiente informe de LaRouche PAC es producto de una investigación de Robert L. Baker, Dave Christie, Richard Freeman, Paul Gallagher, Susan Kokinda, Brian Lantz, Marcia Merry Baker, William F. Roberts, Dennis Small, and Helga Zepp-LaRouche.

Boletín de prensa

Índice de contenido
  1. Introducción
  2. Hermano, ¿me puedes dar empleo?
  3. Cómo crear millones de nuevos empleos productivos para Estados Unidos y para el mundo
  4. A duplicar la producción de alimentos; millones de granjas familiares de alta tecnología
  5. Un sistema de salubridad para el futuro
  6. La misión espacial de Estados Unidos; la próxima frontera de la juventud
  7. Un sistema de crédito hamiltoniano para el desarrollo
  8. Llamado de Helga Zepp-LaRouche a los ciudadanos estadounidenses: ¡lo que el mundo necesita de Estados Unidos!

Capítulo 3: Cómo crear millones de nuevos empleos productivos para EU y el mundo

Enfrentado a una crisis de desempleo similar a la de hoy, el Presidente Franklin Roosevelt creó entre 4 y 5 millones de empleos entre 1933 y 1944, por medio de una institución de crédito nacional. Elaboró la ley de la Corporación para la Financiación de la Reconstrucción como un gran banco comercial nacional, que emitía crédito para la inversión en la producción y en la infraestructura. (Ver capítulo 7 para una mayor elaboración de la política de crédito del Sistema Americano).

En marzo y abril de 2020, la economía estadounidense y sus 50 millones de trabajadores desempleados y subempleados, han estado subordinados a la política de rescate de la Reserva Federal, dirigida a rescatar billones de dólares de deuda especulativa sin valor alguno, mientras que la industria, la pequeña empresa y otros elementos de la economía real pelean por conseguir unos centavos. Pero pusieron al zorro a cargo del gallinero: BlackRock, el mayor fondo de gestión de activos del mundo, ha recibido el encargo de asignar el dinero de los estímulos federales. BlackRock es el líder del plan para ejecutar el "cambio de régimen financiero", para colocar a los bancos centrales, y su agenda fascista verde, por encima de las naciones. Mientras tanto, la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha propuesto ahora pedir prestado y gastar no menos de $3 billones de dólares, en un proyecto legislativo, sin crear ni un solo proyecto o empleo productivo nuevo.

Se tiene que dar marcha atrás al fracaso de las políticas monetaristas que nos dieron cinco décadas de desindustrialización y deterioro de la economía estadounidense, convertida ahora en una economía de servicios globalizada.

Elevar a los trabajadores estadounidenses y del mundo

Muchos de los casi cinco millones de estadounidenses que tuvieron empleos productivos, y que ahora no trabajan, se enfrentan a la posibilidad de que no vuelva la demanda que sostiene sus empleos. Pero esta primavera, muchos trabajadores automotrices y de partes automotrices han visto que hay servicios mucho más importantes, y más gratificantes, que pueden desempeñar en las plantas donde estuvieron haciendo coches y camiones, produciendo aparatos médicos y equipos de salud pública, que son críticamente escasos en la lucha de la nación contra la nueva pandemia del coronavirus, y en el proceso, estos trabajadores están ganando en habilidades de ingeniería y manufactura. Algunos de esos trabajadores tuvieron que movilizarse y manifestarse para obtener el derecho de dar un paso adelante y hacer algo mejor, para producir algo vital.

Ampliemos ahora el horizonte de ese tipo de razonamiento a las más de 190 naciones del mundo que luchan contra esta pandemia, muchas de las cuales se ubican en el sector en desarrollo, con escasez de camas de hospital, de energía eléctrica, de suministros de agua limpia, y de aparatos y equipos médicos que van más allá de lo "crítico". Muchas están prácticamente indefensas, y lo único que les queda es tratar de confinar a la gente que necesita trabajar todos los días para vivir. Ahora se enfrentan también a peores condiciones de escasez de alimentos.

Más aún, Estados Unidos no tiene tampoco la infraestructura hospitalaria que necesita. El número de camas por población ha sido recortado en más de la mitad desde la década de 1970; cientos de zonas rurales no tienen al alcance un hospital con todos los servicios, en una emergencia o para episodios de salud crónica frecuente. A pesar de los esfuerzo de los Cuerpos de Ingenieros del Ejército y de los administradores de hospitales para crear nuevas camas, decenas de miles de estadounidenses han muerto en su casa o en residencias de ancianos, sin recibir un tratamiento hospitalario en esta pandemia, y decenas de miles más han muerto por enfermedades que no eran la COVID-19, porque no querían ir a los hospitales en donde se trataban tanto a pacientes de la COVID-19 como a otros pacientes. Compara esto con la movilización relámpago en Wuhan, China, desde enero para la construcción de hospitales, donde se construyeron hospitales modulares de emergencia para los casos graves de COVID-19, así como hospitales temporales para los casos leves, lo cual permitió que otros hospitales no se infectaran de la COVID-19 en absoluto.

Este tipo de hospital modular y de instalaciones clínicas se pueden y deben construir rápidamente en todo el mundo. Se ha hecho antes en crisis locales; para hacerlo ahora a nivel mundial, con la energía eléctrica y suministros necesarios de agua limpia, va a necesitarse un nuevo sistema de crédito internacional, y el esfuerzo conjunto de las principales naciones tecnológicas.

Es poco probable que desaparezca la enfermedad COVID-19, o que se prevenga y cure en el corto plazo, quizás en varios años. Eso significa que se van necesitar todas esas nuevas instalaciones para tratar a los enfermos, mientras que se les aísla de sus hogares y de sus compañeros de trabajo. Hay tiempo para construirlas si las principales naciones tecnológicas del mundo actúan rápido y cooperan.

Esos hospitales y el suministro de energía y de agua pueden construirse rápido, y en la escala absolutamente masiva que se necesita, si Estados Unidos, Rusia, China, India, y otras naciones prominentes movilizan su fuerza laboral y a sus poblaciones para crear nuevas capacidades, nuevas industrias, nuevos empleos en las fronteras tecnológicas y científicas.

De lo que fue capaz la economía de Estados Unidos

En el período de 1935-75, la economía de EUA se transformó para salir de la Gran Depresión y convertirse en la fuerza motriz del mundo. Y no se crean el disparate de que eso fue el periodo de "la vieja industria obsoleta". Hemos vivido desde entonces de las invenciones industriales y científicas de ese momento: el transistor, el rayo de energía dirigida del radar y del láser, la computadora, el reactor nuclear, la separación de isótopos, el satélite, los motores de jet y de cohetes, etc. El sistema de presas de múltiples propósitos de la Autoridad del Valle del Tennessee (TVA, por sus siglas en inglés), de presas hidroeléctricas, para irrigación y navegación, no ha sido, o raramente ha sido igualado desde entonces para el desarrollo económico. Algunas tecnologías de ese período han sido suplantadas por otras inferiores: la locomotora eléctrica, por ejemplo, es más rápida, más potente, más eficiente en consumo de combustible, que la locomotora de tracción eléctrica por diesel que es la que domina en Estados Unidos.

Tomemos una instantánea de ese progreso, por medio del principio más básico de Lyndon LaRouche, del progreso económico sostenido. LaRouche mostró que la parte de la producción total de una economía, que va al consumo para sostener a los trabajadores productivos educados y calificados, y a sus hogares, tiene que aumentar. Al mismo tiempo, la parte que va a la producción de infraestructura, y a otros bienes de capital para la producción, tiene que aumentar aún más rápido. Eso significaría que la intensidad de capital (los bienes de capital por cada trabajador productivo) de la economía aumentaría, al mismo tiempo que aumenta el consumo o nivel de vida de los hogares productivos. Luego, LaRouche mostró que la economía generaría una "energía libre" (llámese "excedente" o incluso "ganancia real" si se prefiere) para permitir las mejoras en tecnología, cultura y ciencia a fin de colocar el progreso del futuro sobre una base sólida.

Pero existe otro factor grande: los gastos generales. Los gastos generales son la parte del "trabajo" hecho en la economía, que no es productivo. Algunos de este tipo son necesarios, incluso decisivos: el trabajo del doctor o del personal de enfermería, por ejemplo, o del personal de enseñanza. Pero es un gasto general que se sostiene mediante el trabajo de los productores de bienes y de energía, de los transportistas, mineros, perforadores, etc. Y durante los últimos 50 años de desindustrialización de la economía estadounidense, el empleo perteneciente a los gastos generales ha crecido enormemente a expensas del empleo productivo. Y se ha vuelto cada vez menos y menos necesario, donde el comercio minorista es el mayor sector económico, la carrera de administración de negocios es la que más estudiantes quieren seguir, e incluso los genios matemáticos trabajan en fondos especulativos y en bancos en vez de enseñar ciencia.

LaRouche utilizaba la letra "V" para referirse al consumo de los empleados productivos; "C" para referirse a los bienes de capital y su utilización, como la generación y uso de la electricidad; "C/V" se refiere a la intensidad de capital de la producción de la economía; "D" se refiere a la parte del empleo que pertenece a los gastos generales; "P" es el excedente de producción más allá de la parte de "V" y "C"; y "P-D", o "P prima", se refiere a la energía libre generada en el sistema económico (Ver Gráfica 4, capítulo 2).

La Grafica 1 compara los cambios en las relaciones entre estos factores, entre 1935 y 1975, cuando la economía iba en una dirección sana, y luego entre 1975 y 2015 cuando viró en una dirección enferma.

Gráfica 1


VARIACIÓN 1935-1975

VARIACIÓN 1975-2015

V

+1,000%

-25%

C

+2,200%

+70%

C/V

+1,400%

+160%

PRODUCTIVIDAD

+2.6%/año

+1,0%/año

Las categorías de LaRouche para la producción económica de EUA

En el período de 1935-75: "V" aumentó en un 1,000%. Esto significa más empleados productivos y un mayor nivel de vida de sus hogares. El Sumario Estadístico de Estados Unidos (Statistical Abstract of the United States) ha informado durante 120 años, cada cinco años, sobre el número de trabajadores productivos y sus salarios reales, una medida razonable de los niveles de vida de sus hogares.

“C” aumentó en un 2,200%. Aquí empleamos el "marcador" básico para la gran variedad de bienes de capital, a saber, generación y uso de electricidad en terawatts-hora (un terawatt es 1,000 millones de kilowatts-hora).

“C/V” aumentó en un 1,400%.

“D”, la proporción de gastos generales en la fuerza laboral, nunca fue más del 70%; y durante las Segunda Guerra Mundial fue menos del 50%, y el trabajo de producción de bienes fue más del 50%.

Se puede tener una idea de la "P prima" que se generó, aunque no lo mostramos aquí como una cantidad o parte de la producción, porque en realidad constituye la aparición de inventos que son nuevos en la economía y de nuevos campos de trabajo. Pero sabemos que el ritmo de crecimiento de la productividad fue en promedio un 2.85% al año. El crecimiento de la productividad debida a factores múltiples, el aumento en la productividad causada por el avance tecnológico, fue un 2.6% al año.

Luego el período 1975–2015:

“V” se redujo en un 25% debido a la desaparición en masa del empleo productivo.

“C” aumentó solo un 70%.

“C/V” aumentó en un 160%, pero principalmente por la caída en los trabajadores productivos (la variable “V”).

“D” subió un 85%, es decir, el empleo de los gastos generales.

No tenemos que mencionar el destino de la "P-prima", la energía libre de esta economía. Ha estado por debajo del punto de equilibrio. El crecimiento de la productividad tuvo un promedio del 1.9% anual. El crecimiento de la productividad por factores múltiples ha sido de 1.0% al año.

Cuando Estados Unidos libraba una gran guerra contra el fascismo, hace 80 años, (¿y en qué estamos ahora, si no en una guerra internacional contra la enfermedad, el hambre y el desempleo?) más de la mitad de toda la fuerza laboral del país estaba empleada de forma productiva. En la década de 1960, mientras íbamos a la Luna, todavía un 35% estaba empleada de forma productiva, con 400,000 estadounidenses trabajando en el proyecto Apolo. Así que en 2020, con solo el 15% de la fuerza laboral estadounidense empleada de forma productiva, el país no estaba preparado para ser un arsenal de salubridad y nutrición para el mundo.

Ahora Estados Unidos puede transformar su economía rápidamente para que sea ese arsenal, mientras mantiene sus miras en sus misiones a la Luna y a Marte.

Un nuevo sistema mundial de salud pública

Estados Unidos tiene ahora una fuerza laboral de unas 170 millones de personas: 164 millones de estas personas están trabajando, o han trabajado recientemente lo suficiente como para que el Departamento de Trabajo las contabilice en la fuerza laboral (el cual ha olvidado otras cinco o seis millones de personas que pudieran trabajar, pero que no han buscado trabajo por un buen tiempo). Solo menos de 30 millones están empleadas de manera productiva: otras 19 millones de personas están ocupadas en la atención de la salud y en la educación.

Al menos 100 millones de estadounidenses en la fuerza laboral no participan en la construcción, ni en la operación o mantenimiento de la economía física de Estados Unidos que produce todos los bienes y servicios con los que vivimos, tampoco en la invención creativa de nuevos procesos físicos y biológicos, que es la fuente real de la riqueza de cualquier nación.

Lo que se necesita en esta crisis global de cinco frentes (y esta es "la grande", tal y como la conocemos hasta ahora), es que unos 50 millones de esos 100 millones de estadounidenses entren a participar en un nuevo empleo productivo, o para reemplazar a alguien que esté ahora empleado productivamente, que pasa a un trabajo más exigente en el programa espacial, de ingeniería energética, de desarrollo tecnológico o de investigación científica, o para ir directamente a ese tipo de nuevos empleos exigentes. Con 50 millones de nuevos empleos productivos, Estados Unidos estaría al parejo del nivel alcanzado en 1944, cuando el Arsenal de la Democracia se encontraba en su máxima capacidad, con la mitad de toda la fuerza de trabajo en empleos productivos.

Nuevos hospitales y centros de salud pública: Si Estados Unidos se une con el resto de las principales potencias tecnológicas para producir nuevos hospitales, con su equipamiento, dotación de personal y especialistas en todas las naciones en desarrollo de Sudamérica, África, y Asia, ese proceso creará 6 millones de nuevos empleos productivos y calificados en Estados Unidos y algo más de 100 millones de esos empleos a nivel mundial. Veamos cómo.

Bajo la “Ley de inspección y construcción de hospitales” (conocida como ley Hill-Burton) de 1946, Estados Unidos tiene la obligación de tener, en cada condado o municipio, una media de 4.5 camas de hospital de varias capacidades por cada 1000 residentes. La era de las cadenas de hospitales con fines lucrativos ha abandonado esa norma, y de hecho la recortó a la mitad o menos, dependiendo del condado. La pandemia del coronavirus nos ha dado una orden: Restablezcan la norma de la ley Hill-Burton.

En realidad, deberíamos de trabajar con otras grandes potencias económicas para restablecerla a nivel mundial. El Presidente de Ghana, por ejemplo, en su informe a la nación del 12 de mayo, reconoció que su país tiene que construir hospitales de 100 camas en 88 distritos, más seis nuevos hospitales regionales tan rápido como sea humanamente posible; y dijo que ¡en un año!, para salvar vidas en la pandemia. ¿Cómo puede hacer Ghana esto? Con la ayuda de cuando menos las cuatro potencias que tienen que iniciar un nuevo sistema de crédito de "Bretton Woods" para financiar proyectos de infraestructura fundamentales y las exportaciones de bienes de capital. El Presidente de una de estas potencia, China, dijo el 19 de mayo:

"Tenemos que dar un mayor apoyo a África. Los países en desarrollo, los países africanos en particular, tienen sistemas de salud pública más débiles. Nuestra más alta prioridad en la respuesta contra la COVID-19, debe ser ayudarles a construir esa capacidad de salud pública... El mundo tiene que proporcionar más apoyo material, tecnológico y de personal a los países africanos".

En Estados Unidos, vamos a agregar unas 600,000 camas de hospital en unos 1,800 hospitales: 600 con una capacidad de 800 camas cada uno y 1200 con 100 camas cada uno. A lo largo del globo, necesitamos añadir 10 millones, en unos 30,000 nuevos hospitales comunitarios.

En Estados Unidos, esto creará entre 5 y 6 millones de empleos nuevos, de acuerdo al personal que ocupan ahora nuestros hospitales y salas de hospitales. Esto incluiría 300,000 médicos y cirujanos, 1.4 millones de profesionales de enfermería, 170,000 técnicos de diagnósticos y tecnólogos, y más de 117,000 técnicos de laboratorio clínico, por no mencionar farmacéuticos, dietistas, electricistas, plomeros, y demás. Más aún, al menos 500,000 trabajadores e ingenieros de la construcción estarán directamente empleados por una década en la construcción de estos nuevos hospitales, y cientos de miles más produciendo los materiales para estos. Esto se basa en considerar equipos de fuerza laboral de 250 a 300 tranajadores para construir hospitales públicos con 100 camas, y equipos de fuerza laboral mayores para construir los hospitales de 800 camas.

La construcción del nuevo sistema de salud pública mundial no puede tomar una década, tiene que hacerse tan rápido como sea posible, como en Ghana, para prevenir que muera un enorme número de seres humanos por la COVID-19 o de la falta del tratamiento necesario para otras enfermedades. Esto supondrá más de 90 millones de trabajadores de la construcción y nuevos profesionales para construir y dotar a los hospitales con equipo y personal, con capacidad de salas de cuidado intensivo y aislamiento, clínicas, y nuevos centros de control y prevención de enfermedades así como centros de investigación.

¿Cuántos ingenieros de la construcción y profesionales médicos de Estados Unidos entrarán en esta movilización de la salud pública mundial? No lo sabemos; pero sabemos que el nuevo empleo productivo que resultará de todo ello, estará en el rango de los 100 millones, y en el aspecto estadounidense de la construcción de hospitales, 6 millones de empleos o más.

Energía eléctrica: Estados Unidos y las potencias que cooperen van a necesitar mucha más energía eléctrica para movilizar esta producción. Tan solo para suministrar electricidad a los hospitales nuevos, en países de todo el mundo, muchos de las cuales generan y utilizan 100 kWh/persona/año o menos (comparado con los 10,000 kWh en Estados Unidos y de 7,000 a 8,000 kWh en Europa) significará producir y emplazar 1,000 nuevas plantas eléctricas de 50 a 100 megawatts cada una, y rápido. A nivel mundial, más de 1,000 millones de personas no tienen acceso a electricidad, para nada. Se crearán unos 500,000 empleos en construir y operar estas plantas.

Tan pronto como sea posible, se tendrán que introducir en el proceso los pequeños reactores modulares de energía nuclear (conocidos como SMR), para proporcionar una generación de electricidad más fiable, con mayor eficiencia energética para alimentar al mundo con electricidad, y sin necesidad de transportar grandes volúmenes de combustible de gas natural. Se han producido prototipos operativos de los SMR y se están desarrollando más en Estados Unidos, Rusia, China, Canadá, y varios países europeos; no existe aún la capacidad para la producción industrial comercial de estas pequeñas unidades modulares nucleares. Sin embargo, el Ministro de Energía de Sudáfrica, por ejemplo, ha estado buscando una fuente para adquirir 12 de estos pequeños reactores, para añadir 1.5 gigawatts de energía nuclear a su capacidad generadora.

En Estados Unidos, la población tiene menos energía eléctrica disponible per cápita ahora, que en 2005; hemos retrocedido. El consumo industrial de energía se ha reducido en 30% desde la década de 1980. La electricidad es el capital más importante y la máquina herramienta más importante de todas las sociedades modernas. Si participamos con otras naciones importantes en construir varios tipos de nueva infraestructura esencial, como la electrificación de los corredores ferroviarios de alta velocidad, las plantas de desalación para combatir la sequía, puertos más profundos y nuevos diques y presas en el interior, todo con equipo automatizado, se necesitarán miles de gigawatts (un gigawatt equivale 1,000 megawatts o el equivalente a una gran planta de energía nuclear).

Se crearán otros 10 millones de puestos de trabajo a nivel internacional simplemente construyendo niveles apenas razonables de generación de energía eléctrica; más de un millón en Estados Unidos, entre trabajadores de la construcción, ingenieros de energía, y operarios de línea.

El "motor científico" para impulsar todo este esfuerzo es un programa de urgencia para desarrollar la energía eléctrica del futuro, la energía de fusión, y las tecnologías de plasma y láser que le son propias. Este programa de choque no es negociable para el progreso humano: La propulsión de fusión es la única tecnología de cohetes lo suficientemente rápida como para viajar a Marte de ida y vuelta, y a cualquier otro sitio del sistema solar; y los procesos de plasmas son las mejores tecnologías de energía para el desarrollo de la Luna, en donde también vamos a extraer el combustible ideal para la energía de fusión: el helio 3.

En la década de 1980, trabajaban casi 5,000 científicos en los laboratorios de fusión en Estados Unidos. Eso tendría que haberse doblado hasta ahora; en cambio, los recortes en la financiación han reducido la cifra a unos 2,000 científicos.

Agua potable: El suministro de agua potable a todos los hospitales, clínicas, y centros de investigación a construir a lo largo de los países en desarrollo, para el combate a la pandemia de la COVID-19, es solo un aspecto de la enorme necesidad de agua potable, de irrigación y navegación que se requiere para ponerse a trabajar.

Estados Unidos consume menos agua ahora que hace 40 años para la industria (¡porque la industria cerró!) y la agricultura; durante la era de la globalización y la desindustrialización solo ha crecido el consumo de agua urbana. Esto va a cambiar; e internacionalmente, los grandes proyectos de control de recursos hídricos como el proyecto TransAqua en el desierto del Sahel en África, son fundamentales para propagar la agricultura moderna de alta tecnología.

El Presidente Franklin Roosevelt, con su sistema de Bretton Woods, quiso ayudar a construir en otros continentes proyectos como el de la Autoridad del Valle del Tennessee, el proyecto de desarrollo más famoso y exitoso en la historia. También quería crear la Autoridad del Río Mississippi, y la Autoridad del Río Arkansas, y la Autoridad del Río Columbia en el noroeste. Veinte años después de su muerte, estas ideas se convirtieron en un plan para un verdadero gran proyecto de infraestructura, apoyado por el Presidente John Kennedy y por Robert Kennedy como senador. Este fue el plan de la Alianza Hidráulica y Energética de Norteamérica (NAWAPA, por sus siglas en inglés). Después del asesinato de ambos, estos grandes proyectos fueron abandonados por la dirigencia política estadounidense en medio de la vorágine de la Guerra de Vietnam.

Vídeo: Documental que realizó LaRouche PAC en 2011, sobre el proyecto NAWAPA

El Instituto Schiller y el Comité de Acción Política LaRouche han revivido y actualizado el plan NAWAPA, al cual se ha caracterizado como el equivalente a "una docena de TVA". Nuestro estudio mostró que se crearán de 6 a 7 millones de nuevos empleos productivos en Estados Unidos en una década, para trabajadores de la construcción, perforadores de túneles, fabricantes de equipo pesado, ingenieros civiles y de construcción pesada, entre otros.

La agricultura de regadío en el suroeste de Estados Unidos podría ampliarse de 22 a 41 millones de acres (es decir, de casi 54.5 millones de hectáreas a 101 millones, aproximadamente), mediante el proyecto de infraestructura de NAWAPA. Nuestro estudio también ubicó 42 sitios costeros y en los Grandes Lagos, ideales para la desalación de agua salada por energía eléctrica. Esto supone un mayor desarrollo todavía de la energía eléctrica nuclear.

El plan de TransAqua para el Sahel africano, otro proyecto "súper TVA", recargaría el otrora muy grande y productivo lago Chad, que se ha venido secando. Se estima que se crearían otros 5 millones o más de empleos productivos con la construcción del plan de TransAqua.

A nivel mundial, este tipo de proyecto, los nuevos TVA, crearán un gran número de nuevos empleos productivos, y con certeza no menos de 20 millones durante la siguiente generación.

Líneas de ferrocarriles de alta velocidad electrificadas: En el nuevo proyecto de infraestructura más grande del siglo 21 hasta ahora, China ha estado durante cinco años construyendo nuevos corredores ferroviarios a lo largo de Eurasia; y con la colaboración de países del sur de Asia, de Europa y de Rusia, esta red de corredores del Pacífico al Atlántico, y algunas rutas Norte-Sur han alcanzado ya más de 10,000 millas (16,100 kilómetros aproximadamente). Estos no son todavía las casi 20,000 millas (unos 32,200 kilómetros) de ferrocarriles de alta velocidad, incluyendo algunas rutas de levitación magnética, construidos en la misma China en la década pasada más o menos. Las líneas ferroviarias del Puente Terrestre Euroasiático no son todavía de alta velocidad.

El Puente Terrestre Mundial
(millones)

Lyndon y Helga LaRouche, y el Instituto Schiller, han promovido el programa del Puente Terrestre Euroasiático, o los proyectos de la "Nueva Ruta de la Seda" desde la década de 1980; y extendieron su idea al Puente Terrestre Mundial hacia finales de la década de 1990.

Las líneas construidas desde China hasta Europa han reemplazado exitosamente al transporte aéreo, en especial durante 2020, y están ganando cada vez más una mayor participación relativa de carga al transporte oceánico. Nada excepto la velocidad (que significaría la electrificación y pronto el ferrocarril por levitación magnética) impide que los ferrocarriles sustituyan a los viajes aéreos de hasta 1000 millas (1,600 km aprox.) o incluso distancias más largas; y esto incluye los viajes en América del Norte y del Sur así como Eurasia, Oriente Medio y África.

El Presidente de China ha establecido la meta de conectar cada capital africana con ferrocarriles de alta velocidad, mientras que el Presidente de Rusia ha propuesto, finalmente, proporcionar a África de electricidad adecuada con energía nuclear. El Puente Terrestre Mundial a construir, alcanzará ciertamente o excederá las 200,000 millas (321,868 kilómetros). Asimismo, el semanario {EIR} ha propuesto desde hace casi 20 años, una red de unas 400,000 millas (643,736 kilómetros) de ferrocarriles electrificados de alta velocidad en Estados Unidos.

Construir una red de ferrocarriles de alta velocidad hacia un túnel bajo el Estrecho de Bering, conectará esta red a las rutas del Puente Terrestre Mundial Euroasiático. Esto representa un conector ferroviario adicional entre Alaska y Canadá de 3,000 millas (4,900 kilómetros, aprox.). Y por muchas décadas se ha previsto un corredor de 2,000 millas (3,220 kilómetros, aprox.) a través de América Central y del Sur, bajando hasta Tierra del Fuego (Chile), pero nunca se construyó. Este es solo un eje, de toda una nueva red de ferrocarriles de alta velocidad a través de América Central y del Sur, que han estado planificando las compañías de construcción chinas y europeas. Se necesita de la emisión de crédito mediante un “Nuevo Bretton Woods”.

Las necesidades de mano de obra para construir estos corredores principales y conectores de ferrocarriles de doble sentido, suponen 80,000 nuevos empleos productivos y calificados por cada 5,000 millas (8,050 kilómetros, aprox.) de estos ferrocarriles de alta velocidad o de levitación magnética. Eso supone 650,000 empleos para construir una red de ferrocarriles electrificada en Estados Unidos continentales; 60,000 más para el corredor Alaska-Canadá hacia el Estrecho de Bering; y unos 5 millones en la construcción del Puente Terrestre Mundial. Esto es trabajo para casi toda una generación.

Las locomotoras totalmente eléctricas y los vagones representan empleo para la industria automotriz, junto con sus actuales tareas de emergencia de producción de equipo y dispositivos médicos que demanda la crisis del coronavirus. Los 6,000 megawatts de nueva capacidad de energía eléctrica son parte del aumento que hemos descrito arriba. Las varias millones de toneladas de acero van a exigir una nueva productividad por parte de la industria acerera.

La misión Luna-Marte y la colonización espacial: Casi medio millón de científicos, ingenieros y técnicos calificados estadounidenses, trabajaron en el proyecto Apolo que llevó a los seres humanos a la Luna. Esa fuerza laboral en torno a la NASA, se ha reducido ahora a mucho menos de 100,000

Si aceleramos el ritmo de la misión de la Luna y Marte que el Presidente Trump y la NASA han llamado Proyecto Artemis (para empezar, duplicando el presupuesto de la NASA) y si vamos a cooperar con todas las demás naciones espaciales que quieren enviar seres humanos al sistema solar, entonces Artemis empleará, directa e indirectamente, cuando menos a un millón de científicos, ingenieros, y trabajadores calificados.

Pero como motor científico de los nuevos descubrimientos, procesos y tecnologías que se desarrollan en todos los grandes proyectos de infraestructura que hemos planteado aquí, los programas de urgencia para los viajes espaciales y la colonización espacial, junto con la energía de fusión y la ciencia del plasma, resultarán en mucho más empleo, y en profesiones nuevas en industrias de vanguardia que apenas existen hasta la fecha.

La transformación venidera de la economía

De este modo hemos mostrado, y podríamos mostrar con muchos más detalles, que solo el empleo directo en los proyectos internacionales de infraestructura que se necesitan de manera más urgente para hacer frente a "la grande”, y transformar la economía mundial en el proceso, crearán al menos 135 millones de nuevos empleos productivos calificados y profesiones a nivel mundial, y 15 millones de esos en Estados Unidos. Esto se llevará a cabo durante una generación, pero su mayor componente es la movilización para producir nuevos sistemas globales de cuidado de la salud y de salud pública que tienen que construirse rápido, ya. Crearán, de hecho, muchos más empleos indirectos que esos, en tanto que se lleva a cabo una reindustrialización en un nivel superior en todas las economías "avanzadas" y llega al fin el desarrollo industrial y la agricultura de alta tecnología al sector en desarrollo.

Pero esto, sobre todo, tomará un gran empuje de colaboración entre las principales potencias tecnológicas; LaRouche siempre mencionaba a Estados Unidos, China, Rusia e India, pero se unirán otras, para iniciar un nuevo sistema de crédito global, un nuevo Bretton Woods, como se lo había propuesto Franklin Roosevelt.

Empleo en manufacturas en Estados Unidos
(millones)

Las políticas especulativas posindustriales de Estados Unidos han causado un derrumbe precipitoso en el empleo manufacturero, de 1998 al presente, que no se ha corregido nunca (ver Gráfica 2). En 1998, los empleos manufactureros en EUA estaban en los 17.6 millones de trabajadores. Luego vino la caída: disminuyeron durante el resto de los años de Clinton y durante los años de George W. Bush, hasta ubicarse en los 13.1 millones en octubre de 2008; luego el crac económico financiero aplastó la economía, y el empleo manufacturero se desplomó aún más, a un nivel de 11.5 millones en marzo de 2010. Así, desde 1998 hasta marzo de 2010, el empleo manufacturero perdió 5.7 millones de trabajadores, un tercio del total. Bajo el gobierno de Obama y luego de Trump, los empleos manufactureros en Estados Unidos recuperaron unos 1.4 millones hasta febrero de 2020, pero el país está todavía en 4,3 millones de empleos manufactureros por debajo de los niveles insuficientes que tuvo en 1998, y más de 30 millones de empleos por debajo de lo que estaría bajo el programa de LaRouche.

En la economía estadounidense, podemos empezar inmediatamente, un aumento vigoroso en la productividad del empleo, comenzando una movilización de urgencia de construcción de hospitales y de un sistema moderno de salud pública a nivel mundial, incluyendo a Estados Unidos, definitivamente. Esto incorpora a las personas desempleadas y empleadas de forma no productiva, y sencillamente a todos los que quieran ayudar a crear esta infraestructura económica esencial. Los equipos económicos de LaRouche, ya mostraban hace 40 años que la infraestructura y la productividad están directamente relacionadas. Al mismo tiempo, el propio LaRouche especificó que "una economía completa" tecnológicamente avanzada y realmente productiva, se propone que el 50% de su fuerza laboral esté en la producción de bienes, y que un 5% más esté en la investigación y el desarrollo científico (ver Gráfico 3). Así, pueden seguir llegando los saltos tecnológicos para ponerlos en nueva infraestructura, y cambiar a toda la economía en sentido ascendente.

Gráfica 3

El plan de LaRouche transformará la economía de EUA, de una donde domina el sector financiero y de servicios, a una de desarrollo productivo. Para 2045, de aquí a una generación, la fuerza laboral aumentará tanto, que la economía empleará a 91.5 millones de trabajadores productivos (comparado con los 30.4 millones de 2020), 45.7 millones de trabajadores manufactureros (comparado con los 12.9 millones en el 2020), y 9.14 millones de trabajadores (científicos) en la investigación y el desarrollo tecnológico (comparado con 3.1 millones en el 2020); una triplicación en todas estas categorías fundamentales. En el 2045, mediante el aumento en el tamaño de la fuerza laboral del sector manufacturero, y alimentada por la derrama indirecta de los efectos en los avances científicos de la fusión, la exploración espacial, y en áreas avanzadas similares, las facultades productivas del trabajo en la economía estadounidense podrían aumentar en un orden de magnitud.

Gráfica 4

Para el mundo en su conjunto (ver Gráfica 4), una fuerza laboral hoy dominada por el desempleo de facto en el llamado "sector informal", combinado con la agricultura de subsistencia con una productividad horriblemente baja, cambiará, en una generación, a una economía donde la mitad de la fuerza laboral serán operarios productivos, y otro 5% de la fuerza laboral será parte del sector esencial de la investigación científica y el desarrollo tecnológico. La fuerza laboral agrícola se reducirá como porcentaje del total, a medida que aumente la productividad de la agricultura per cápita y por hectárea mediante la mecanización, la irrigación, el empleo de fertilizantes, y el aumento de los insumos de energía y agua. Siguiendo el enfoque que ha tomado China durante los últimos 40 años, donde 850 millones de personas fueron sacadas de la pobreza, el mundo en su conjunto, de aquí a una generación, estará en posición de eliminar finalmente toda la pobreza que hay para mediados de este siglo.

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