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El mundo está llegando a los 10 millones de infectados con COVID-19 y medio millón de muertos

26 de junio de 2020

26 de junio de 2020 — La situación en el mundo con respecto a la pandemia del coronavirus durante las últimas dos semanas no deja de recordar la psicosis de masas que se desató en la mayor parte de Europa a mediados del siglo 14 a causa de la peste negra. Ahora, como entonces, el comportamiento de naciones enteras y poblaciones solo se puede caracterizar como de locura, aparentemente ajenos a las consecuencias que tienen sus acciones u omisiones en el mundo real.

El miércoles 24 de junio el mundo registró un total de unos 9.3 millones de casos de COVID-19, que se está propagando a un ritmo de unos 180,000 casos al día. Ya hay 480,000 muertes y cada día aumentan en unos 5,600. A este ritmo (y la situación podría empeorar, pero no disminuir en las próximas semanas) dentro de unos días, para el sábado o domingo próximo, el mundo tendrá 10 millones de personas infectadas de coronavirus novel, y un medio millón de muertos por esa causa. Estados Unidos tiene la cuarta parte del total mundial en ambas categorías.

En Estados Unidos, el promedio más alto en cinco días seguidos se alcanzó a mediados de abril, con 34,760 casos diarios en promedio. El pasado 23 de junio ese promedio regresó a los 34,720, y sigue aumentando, luego de haber tenido un mínimo de 20,000 casos al día hace dos semanas. Eso quiere decir que hubo un aumento de 70% en dos semanas, y presagia un salto correspondiente, si no exactamente proporcional en hospitalizaciones y fatalidades dentro de poco. Como lo han dicho prácticamente todos los epidemiólogos y expertos serios, en lo que han coincidido varios gobernadores de los estados de EU, el drástico aumento no es un reflejo del aumento en las pruebas de despistaje; es proporcionalmente mucho mayor. Por ejemplo, el director del Centro de Investigaciones y Programas para Enfermedades Infecciosas (CIDRAP, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Minnesota, el doctor Michael Osterholm, dijo: “Esto no es un artificio de solo más pruebas, de ninguna manera”. El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus dijo en una conferencia de prensa por Internet el miércoles: “Esperamos llegar a un total de 10 millones de casos durante la próxima semana”.

Helga Zepp-LaRouche abordó en su videoconferencia semanal la profunda crisis de la civilización que enfrenta la humanidad hoy, e insistió en señalar la causa central del colapso sistémico: la estupidez de quienes siguen impulsando las maniobras geopolíticas y los programas neoliberales, muy a pesar de su completo fracaso desde hace tiempo. En el caso de la pandemia del coronavirus, hemos insistido en que se necesita una “Ruta de la Seda Sanitaria” a nivel mundial, ya que la causa de la pandemia ha sido la política económica de los últimos 40 años, que ha destrozado los sistemas de salud pública en la mayoría del sector avanzado y nunca le permitió crearlos a las otrora naciones colonizadas.

Es el mismo problema con el colapso económico global. Según el FMI, y varios informes de grupos de peritos en economía, nos dirigimos hacia lo que uno calificó de “apocalipsis económico”. El único modo de abordar esto es del modo en que lo hará el Instituto Schiller en su conferencia este sábado 27, con una movilización para que se junten las cuatro potencias de mayor peso, Estados Unidos, China, Rusia e India, a fin de establecer un Nuevo Bretton Woods.

El artículo del 18 de junio del Presidente de Rusia Vladimir Putin, sobre los antecedentes históricos de la Segunda Guerra Mundial, es una importante contribución para cortar el Nudo Gordiano en la situación estratégica con ese proceso para una cumbre. Como lo señala Helga Zepp-LaRouche en la conclusión de su declaración del 24 de junio, “El ensayo de Putin sobre la Segunda Guerra Mundial puede evitar la Tercera Guerra Mundial”:

“El Presidente Putin termina su artículo con una referencia a la cumbre de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, que él ha propuesto, y que los otros cuatro jefes de Estado ya han aceptado. Esta cumbre, dice él, debe discutir con toda franqueza, entre otras cosas, los asuntos de preservar la paz y, en particular, de superar la crisis económica que se ha exacerbado con la pandemia del coronavirus. Qué tan grave será el impacto de la pandemia, señala él, depende definitivamente de la capacidad de estos países para trabajar juntos, como socios verdaderos, de manera abierta y coordinada, y revivir los altos ideales y valores humanistas por los cuales sus padres y abuelos lucharon hombro a hombro.

“Esa cumbre debe recibir el apoyo de todas las naciones y pueblos amantes de la paz, porque solo la combinación de Estados Unidos, Rusia y China, puede implementar la necesaria reorganización del sistema financiero que se encuentra en bancarrota irremediable, mediante un nuevo sistema crediticio, un Nuevo Bretton Woods, y con la esperanza de que el desolado estado del mundo convencerá a Francia y a Gran Bretaña de que abandonen sus tradiciones coloniales e imperiales.

“La iniciativa de Vladimir Putin de aprovechar el 75avo aniversario del fin de la Gran Guerra Patriótica, para iniciar una discusión internacional sobre la verdad histórica de las causas de la Segunda Guerra Mundial, es un flanco brillante, que quizás posiblemente evite al mundo seguir caminando sonámbulo de nuevo a otra guerra mundial”.