Crisis política azota a Chile; el modelo de los “Chicago boys” bajo ataque

23 de julio de 2020

22 de julio de 2020 – La crisis política en Chile está llegando a un punto crítico, cuando se discute en el Congreso un proyecto de ley que amenaza con deshacer todo el sistema de pensiones privados del país, que constituye el núcleo del brutal modelo de libre mercado radical que diseñó la pandilla de economistas de la Universidad de Chicago para la dictadura fascista de Augusto Pinochet de 1973 a 1990. El 16 de julio se aprobó en la cámara baja del Congreso y ahora se discutirá en el Senado; la ley permitirá a los trabajadores retirar hasta el 10% de los fondos acumulados en sus fondos de pensión privados, conocidos en Chile por el acrónimo de AFP.

Si se aprueba el proyecto, será el primer paso hacia el desmantelamiento de un sistema perverso de ahorros forzados que en 1981 confiscó las pensiones de los trabajadores del sector estatal enrolados en un sistema eficiente hasta ese momento, y los obligaron a integrarse al sistema privado diseñado por el entonces ministro del Trabajo, José Piñera (un protegido de George Shultz y afiliado al Instituto CATO) más conocido por ser hermano del Presidente Sebastián Piñera. Hoy en día, luego de haber contribuido con sus ahorros al sistema de las AFP, la mayoría de los chilenos no se puede dar el lujo de jubilarse porque su pensión de AFP no es suficiente para vivir ni medianamente. Ninguna compañía contribuye al sistema de la AFP, sino solo la masa de miles de millones de dólares que aportan los trabajadores que se convierte el dinero con el que apuestan los bancos afiliados y las compañías de seguros en sus casinos especulativos.

Por eso es que la reforma propuesta es toda una pesadilla política para el Presidente Piñera, cuya tasa de aprobación está por los suelos y se halla luchando desesperadamente por mantener algún tipo de control de su gobierno. Antes de este momento, se enfrentaba a la explosión de furia popular que surgió en septiembre pasado y que ha continuado hasta principios de este año, donde millones de chilenos hartos de décadas de extremismo neoliberal, tomaron las calles para exigir un referéndum para derogar la constitución pinochetista de 1980, y la implementación de reformas verdaderas para abordar las profundas desigualdades que engendró el sistema pinochetista que se ha mostrado como el modelo de los gobiernos neoliberales. Más recientemente, ciudadanos empobrecidos en partes de la capital del país, Santiago, y otras ciudades importantes, desafiaron la cuarentena para protestar por la falta de apoyo del gobierno de Piñera para enfrentar la falta de alimentos y la asistencia financiera que había prometido como parte de la respuesta al coronavirus. Las “reformas” que ha promulgado en respuesta a las protestas ciudadanas son puro cuento, pues ha dejado intacto al modelo neoliberal pinochetista.

Luego para acabarla de agravar, 14 diputados de la coalición de gobierno de Piñera, “Vamos Chile”, votó con la oposición en la cámara baja para aprobar la propuesta de reforma de las pensiones, y dos senadores de la misma coalición han anunciado que van a votar a favor de ella en el Senado, lo cual aseguraría su aprobación. La aprobación del proyecto en la Cámara de Diputados el 16 de julio generó expresiones de júbilo en todo el país; la gente salió a los balcones de sus casas y a las calles con cacerolas para aplaudir la votación.