Pompeo pide poner fin a una relación de colaboración con China

24 de julio de 2020

24 de julio de 2020 — El secretario de Estado Mike Pompeo cerró la ronda de amenazas e injurias contra China que ofrecieron durante las últimas semanas sus otros colegas, el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, el fiscal general William Barr, y el secretario de Defensa Mark Esper. En esta ocasión, Pompeo indicó (lo cual no sorprendió a nadie) que él fue el coreógrafo de este vodevil particular, y sin duda alguna gracias a sus habilidades singulares desde que estuvo en West Point, en donde fue el primero de su clase en “ingeniería administrativa”. El discurso en sí fue una descripción definitiva del tipo de “cámara de horrores” que sería el mundo que acepte a la República Popular de China. Pompeo escogió la Biblioteca de Nixon en Yorba Linda, California, quizás para destacar que su nueva política hacia China marca el final de la política de colaboración con la República Popular de China que se inició con la visita de Nixon en 1972.

En este respecto fue más explícito: “El viejo paradigma de colaboración ciega con China simplemente no funciona… No debemos continuarla y no debemos regresar a ella”. Luego señaló que “la verdad es que nuestras políticas, y las de otras naciones libres, resucitaron a la economía fallida de China, solo para ver como Pekín mordía la mano internacional que la alimentaba”. Enseguida se refirió al discurso de Barr: “La máxima ambición de los gobernantes de China no es la de comerciar con Estados Unidos. Es allanar a Estados Unidos”; y siguió con frases de la misma tónica. “Fuimos engañados con la plática de Pekín de un ‘ascenso pacífico’ ”, pero el Partido Comunista de China gobierna un régimen marxista-leninista y “el secretario general Xi Jinping es un verdadero creyente de una ideología totalitaria en bancarrota”. Más aún, “el Ejército de Liberación Popular no es un ejército normal… Su propósito es defender a las élites del Partido Comunista Chino y expandir el imperio chino, no para proteger al pueblo chino”. Y como se sabe, “los comunistas mienten casi siempre”. Y así por el estilo.

Hizo un llamado a otras naciones a que se suban a su tren en contra de China, y planteó la formación de una “nueva alianza de las democracias”, aunque expresó cierta decepción porque ni siquiera la OTAN se mostró interesada en esa propuesta. “Y si no actuamos ahora, en última instancia, los hijos de nuestros hijos podrían estar a merced del Partido Comunista Chino”, se lamentó.

Durante el período de preguntas tuvo alguna dificultad con el moderador. Cuando le preguntaron sobre la relación entre China y Rusia, solo dijo que tenía que hablar con Rusia sobre el control de armamentos, pero le sacó a las implicaciones de la pregunta, es decir, China no está sola. Cuando le preguntaron sobre la importancia de las relaciones personales, como la que había antes entre Trump y Xi Jinping, dijo que eran importantes, pero que deberían producir resultados concretos. Y luego la pregunta sobre cómo es que puede atacar a la República Popular de China y no pensar en que ataca al pueblo chino, salió con el rollo de que todos los individuos son creados por Dios y los individuos en China también tienen la palabra sobre su futuro.

Entre el público asistente estaban prominentes disidentes chinos, como Wang Dan y Wei Jinsheng, así que cuando menos hubo dos chinos que le pusieron atención. Después del discurso, Pompeo le dio una entrevista a la cadena de TV Fox News, en donde volvió a repetir la mentira, tantas veces desmentida en todo el mundo, de que China “cerró Wuhan al resto de China pero no cerró los viajes al resto del mundo”.