Golpistas planean ratificar el golpe en las elecciones presidenciales de Bolivia el 18 de octubre

6 de octubre de 2020

5 de octubre de 2020 —Según la última encuesta realizada por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) a fines de septiembre, Luis Arce, ex ministro de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia durante el gobierno de Evo Morales, y actual candidato presidencial del partido de Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), le lleva la delantera por mucho al segundo lugar, el candidato neoliberal Carlos Mesa. Con una ventaja de más de 10 puntos por delante de Mesa, Arce podría obtener suficientes votos en la primera vuelta como para ganar de una las elecciones presidenciales este 18 de octubre, tal y como lo establece la Constitución del país.

Las elecciones, que ya se han atrasado dos veces, se van a llevar a cabo en medio de un tremendo caos económico y político, gracias al gobierno corrupto de Jeanine Áñez, que tomó el poder de modo ilegal en noviembre pasado por medio de un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos y el secretario general de la OEA (que se ha convertido en un apéndice del Departamento de Estado) en contra de Evo Morales. La muy fanática Áñez ha exacerbado el daño que ha ocasionado la crisis económica a consecuencia de la pandemia del coronavirus, con políticas neoliberales y de privatización, al mismo tiempo que lleva a cabo una represión brutal y persigue a los ex funcionarios del gobierno de Evo Morales. La mayoría de la enorme y empobrecida población indígena de Bolivia la detesta.

En el momento en que existe la gran posibilidad de que Luis Arce gane las elecciones, el periódico El Deber informó el 1º de octubre que el bruto del ministro del Interior, Arturo Murillo, viajó a Washington, para “consultar” a funcionarios anónimos de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y de la Organización de Estados Americanos (OEA) —que jugaron un papel central en el golpe de Estado en contra de Morales, alegando que había existido un fraude en las votaciones— y advertir que los dirigentes del MAS están reclutando a jóvenes inocentes, a quienes les dicen que el gobierno va a cometer fraude en las elecciones del domingo 18, y los instan a que se levanten en armas en contra del gobierno. Murillo informó que pidió “ayuda” de la Casa Blanca y de la OEA, porque cualquier respuesta que dé el MAS “ya no es una pelea con palos, con piedras, sino con armas”. Sobre la cooperación que él está pidiendo de parte de Estados Unidos dijo: “no voy a llevar a los marines ni a soldados estadounidenses” pero servirá “para defender la democracia”, afirmó.

Según el tabloide británico Morning Star del 1º de octubre, es posible que grupos paramilitares de ultraderecha vinculados al gobierno, ayudados por algunos militares retirados, estén conspirando para crear incidentes de falsa bandera, o “sembrar” dispositivos explosivos en los hoteles en que estarán hospedadas las delegaciones de observadores internacionales, cuyo “descubrimiento” le será endilgado al MAS para cancelar o anular las elecciones. Mientras tanto, los dirigentes del MAS advirtieron que la población va a tomar las calles para defender el voto si hay cualquier intento de hacer fraude en las elecciones. Desde Argentina, en donde se encuentra exiliado, el ex Presidente Evo Morales le hizo un llamado a sus seguidores a que “no caigan en provocaciones”.