Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Londres está en el centro del esfuerzo por robarle a Donald Trump la reelección en Estados Unidos

17 de noviembre de 2020

17 de noviembre de 2020 – Las publicaciones de LaRouche han proporcionado amplia evidencia durante los últimos cuatro años de que cada paso del intento de golpe contra el Presidente Donald Trump tiene su origen en el Reino Unido. Ahora la abogada Sidney Powell, quien se encargó de darle la vuelta a la cacería de brujas contra el general Michael Flynn en el “Rusiagate”, ha descubierto que el fraude electoral de proporciones gigantescas para robarle la reelección a Trump lleva también a los lores británicos, en particular, al amigo del alma de George Soros, lord Mark Malloch-Brown.

En medio de las manifestaciones de cientos de miles de ciudadanos que se volcaron a las calles de Washington, DC, y otras ciudades de Estados Unidos el pasado sábado 14 en apoyo al Presidente Trump y en contra del fraude electoral, la abogada Powell, que forma parte del equipo jurídico de la campaña de Trump, estuvo en varios programas de TV para atestiguar que el Presidente Trump ganó la elección, “no por miles, sino por millones de votos”. Todos los medios corporativos en Estados Unidos y de la prensa británica, así como los cabecillas de los partidos Demócrata y Republicano, no pueden decir las palabras “fraude electoral” sin antes agregarle las palabras obligatorias de “sin pruebas”. No obstante, las pruebas abrumadoras muestran que en Filadelfia hubo un enorme fraude electoral.

Más decisiva es la evidencia que presentó Powell recientemente. El programa de votación de Smarmatic que utilizó la firma de las máquinas de votación Dominion (y que utilizan otras compañías de máquinas de votación) es propiedad del infame lord Malloch-Brown, quien entre otros papeles que juega en la matriz imperial británica, ha sido el controlador británico de George Soros, y funge como funcionario en varias instituciones de Soros, entre ellas la Sociedad Abierta y el Grupo de Crisis Internacional. Recientemente, Malloch-Brown retuiteó un mensaje de Patrick Gaspard, el presidente de las Fundaciones Sociedad Abierta, que decía: “Epa, demócratas, están a punto de retomar la Presidencia de las manos de este loco. Dejen de caminar como zombis. Dejen la flagelación por toda la gente que votó por el racista misógino. Reconozcan la victoria. Aprópiensela. Y hagan algo con ella”.

¿Qué se puede pensar de alguien, con esa actitud hacia Donald Trump, que es quien controla el proceso de votación para la elección de Presidente de Estados Unidos? ¿No sería probable que “haga algo con ella”? Malloch-Brown fue también “el conducto principal entre Gran Bretaña y el candidato” Barack Obama durante su primera campaña presidencial, “una relación que ha persistido”, como le dijo Samantha Power al diario The Times de Londres en una entrevista del 24 de febrero de 2008.

La BBC de Londres publicó el domingo 15 una entrevista con Barack Obama en su portal electrónico, para promover su nuevo libro, y para decir que la elección de Biden comenzará a dar marcha atrás a “el tipo de teorías conspirativas locas, lo que algunos han calificado de decadencia de la verdad” en Estados Unidos. Se ha sugerido que Biden nombraría a Obama como embajador en el Reino Unido; cuando menos estaría más cerca de sus controladores y de su amada reina.

Sidney Powell dijo en Fox News el domingo 15 que los propios manuales de Smartmatic describen “como se pueden eliminar los votos; como arrastrar y tirar votos a una carpeta separada y luego borrar esa carpeta”. Hay personas involucradas directamente en este proceso que se han vuelto denunciantes y han dado declaraciones juradas para presentarlas en los tribunales. Pronto se van a presentar las demandas pertinentes.

El Presidente Trump ha declarado que está considerando un perdón para Edward Snowden. Podría y debería extender ese ofrecimiento también hacia Julian Assange, quien se encuentra encerrado y muriendo lentamente en una prisión británica, mientras que lucha contra la extradición a Estados Unidos. Si se les da a estos dos denunciantes la oportunidad de “decirlo todo” sobre el sistema de vigilancia total que impera bajo la mirada de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y se exponer la mentira sobre el inexistente hackeo ruso de los correos electrónicos demócratas, haría estallar por completo al complot golpista que se continúa ahora con el fraude electoral. Las actividades del movimiento de LaRouche con los denunciantes de la NSA, Bill Binney y Kirk Wiebe, junto con Roger Stone y el coronel (r) Richard Black y otros con el valor para decir la verdad, ha sentado las bases para que haya esta posibilidad.

Trump demostró que está listo para tomar medidas drásticas, como se vio en el golpe directo al complejo militar industrial la semana pasada, colocando a patriotas al mando del Pentágono. El hecho de que esto fue una brillante maniobra de flanqueo contra los golpistas lo confirmó John Bolton con su histérica aparición pública en la cadena de TV ABC el domingo 15: “Es destructivo, es muy perjudicial, no solo para el gobierno actual, sino para el gobierno entrante también”. Trump tomó nota del exabrupto de Bolton y tuiteó: “John Bolton fue una de las personas más idiotas con las que tuve el ‘placer’ de trabajar en el gobierno. Un tipo huraño, opaco y callado, que no le dio nada a la Seguridad Nacional, excepto ‘Anda, vamos a la guerra’. Además, liberó ilegalmente mucha información clasificada.”

Hay un reconocimiento creciente entre la población de que el Partido Demócrata se ha convertido en el partido de la guerra, y que si se permite que Biden se robe la elección, Estados Unidos estaría de nuevo en guerra, no solo en guerras de “cambio de régimen” como las de Bush y Obama, sino que se haría posible una guerra termonuclear total contra Rusia y China. Al mismo tiempo, Biden es totalmente propiedad de las entidades de Wall Street, como lo ha señalado Trump recientemente. En este sentido, Trump todavía tiene la facultad de clausurar el casino mundial que es el sistema financiero transatlántico, mediante la implementación de un procedimiento de intervención por bancarrota del tipo que lo contemplaba la ley Glass-Steagall que debería reinstituir para ese propósito, a fin de prevenir el colapso que se viene encima y la maniobra de la City de Londres para imponer una dictadura financiera mundial a través de las monedas digitales de los bancos centrales y del mentado “Reajuste” verde.

Es la hora de actuar; el peligro nunca ha sido tan grande, pero también la oportunidad es grande para un nuevo paradigma totalmente nuevo.

Air Jordan 1