El “Grupo de los 30” banqueros recomienda una transición mediante la “destrucción creativa” de la economía

18 de diciembre de 2020

17 de diciembre de 2020 — El ex presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, explicó en lenguaje llano el contenido del último informe del “Grupo de los 30”, que recomienda que los gobiernos implementen un proceso de “destrucción creativa” de la economía en la transición hacia la nueva forma que tendrá la economía global después de que se imponga el “Gran Reajuste” posterior a la pandemia (el nuevo “Mundo Feliz”).

El Grupo de los 30 reúne a ex presidentes o presindentes en funciones de bancos centrales, junto con los capos de instituciones financieras privadas y académicos que les redactan sus mandatos en forma de teorías académicas. El grupo es el sucesor del llamado “Grupo de Bellagio” que creó David Rockefeller en la década de 1960 con el fin de sugerir propuestas a los gobiernos para “mejorar” el sistema monetario y financiero. Se llamaba así porque se reunían en la Villa Serbelloni de Rockefeller, en Bellagio, Italia.

En su presentación, dijo que la economía mundial está al borde de un precipicio. Mientras que en la primera fase de la crisis de la pandemia el problema era la liquidez, la crisis venidera será de insolvencias. Los gobiernos no van a poder rescatar todas las actividades económicas y por lo tanto tienen que elegir quién debe vivir y quién deberá morir. Punto.(https://group30.org/publications/detail/4820).

Para complementar a Draghi, su compinche, el ex gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, publicó un memorando con directrices para hacer obligatorio a las empresas la divulgación pública de la información sobre CO2.

El informe del Grupo de los 30 dice en parte lo siguiente:

“Los gobiernos tienen que dejar de apoyar cada vez más las medidas más específicas. Esto significa que se tienen que abstener de tratar de preservar el status quo anterior a la pandemia, y facilitar la reasignación de los recursos necesarios para que las economías salgan más aptas y fuertes. Además, se tiene que depender y confiar en las capacidades del sector privado para priorizar y administrar el apoyo en las jurisdicciones con instituciones financieras privadas fuertes y mercados de capital más profundos. La intervención del gobierno se centra mejor en abordar las fallas del mercado, y en administrar el ritmo de la necesaria destrucción creativa”. (Énfasis nuestro-ndr)

“El sector empresarial que salga de esta crisis no debería tener exactamente el mismo aspecto que tenía antes, debido a los efectos permanentes de la crisis y a la aceleración de las pautas existentes debido a la pandemia, tales como la digitalización. Los gobiernos deben fomentar las transformaciones empresariales necesarias o deseables así como los ajustes en el empleo. Esto puede hacer necesario un cierto grado de ‘destrucción creativa’, a medida que algunas empresas se reducen o cierran y otras nuevas abren, y a medida que algunos trabajadores tienen que pasar de una empresa a otra y de un sector a otro, con el entrenamiento apropiado y apoyo para la transición. Sin embargo, incluso los gobiernos que apoyan en principio esa adaptación, puede ser que tengan que adoptar medidas para gestionar el momento de la destrucción creativa, a fin de tomar en cuenta los efectos colaterales de los cambios excesivamente rápidos, como en el caso de los regímenes de insolvencia que podrían llegar a ser desbordados…”

“Actitudes hacia la quiebra de empresas y el empleo: Los encargados de la formulación de políticas variarán en su ponderación de la preservación del status quo y los puestos de trabajo existentes, frente a la acción de permitir o alentar el proceso de ‘destrucción creativa’, en el que las empresas quiebran, dejando que los puestos de trabajo y los recursos fluyan desde las empresas que fracasan hacia las que sean más aptas para la nueva economía…”

Piyush Gupta, el presidente del banco DBS, con sede en Singapur, piensa que la cuestión de las empresas zombi será un verdadero problema entre las empresas pequeñas y medianas, y predice que habrá una ola de incumplimientos que le pondrá más presión al sector financiero, lo cual va a plantear una cuestión que tienen que enfrentar los formuladores de la política: “¿Van a seguir utilizando las finanzas públicas para apoyar a las empresas, o van a dejar que suceda la destrucción creativa al estilo de Schumpeter?”