Meter miedo por los misiles de ensayo pone de relieve el peligro de un error de cálculo

22 de diciembre de 2020

21 de diciembre de 2020 – El sábado 12  de diciembre, el Ministerio de Defensa de Rusia anunció que habían lanzado cuatro misiles balísticos Bulava desde el submarino Valdimir Monomakh, un submarino de misiles balísticos clase Borei, que se encontraba en el Mar de Okhotsk. Los misiles dieron en el blanco asignado en un campo de ejercicios de combate en la península de Chizha en el norte de Rusia, a 5.500 km de distancia. A unos 3.000 km al oeste, en la base aérea estadounidense de Ramstein, en Alemania, el comando estadounidense en Ramstein alertó a su personal que se acercaba un ataque con misiles. La advertencia resultó falsa, y el comando de la base luego emitió un mensaje donde decía: “Se evaluó entonces el lanzamiento del misil como parte de un ejercicio de entrenamiento y no como una amenaza a la zona de la KMC”, [siglas en inglés para la Comunidad Militar de Kaiserslautern]. 

Nunca se explicó cabalmente cuál fue el ejercicio de entrenamiento que causó la falsa alarma, pero las reseñas de la prensa estadounidense comenzaron de inmediato a atribuirlo a los lanzamientos de misiles rusos y a los ejercicios rusos de unos días antes, en los cuales Rusia ejercitó los tres componentes de la tríada nuclear rusa como parte de un ejercicio de comando y control nuclear. “El Comando Estratégico de Estados Unidos pudo confirmar rápidamente que los misiles no representaban una amenaza, por lo que no está claro por qué se disparó la advertencia, dijeron unos funcionarios”, informó la corresponsal de CNN en el Pentágono, Barbara Starr, el 15 de diciembre. “Un funcionario señaló que el incidente es preocupante porque siempre existe la posibilidad de un error de cálculo, dadas las tensiones con Rusia. Pero no hubo indicios de amenaza esta vez, enfatizó el funcionario”, según Starr. 

El analista militar de RT, Mikhail Khodarenok, ridiculizó la reseña de CNN por pasar por alto el hecho de que hay un sistema de notificación entre Estados Unidos y Rusia, por medio del cual cada parte notifica al otro con 24 horas de anticipación que hay un lanzamiento de prueba de un misil balístico estratégico. “El procedimiento para hacerlo está establecido específicamente en un tratado internacional llamado Memorando de Entendimiento”, escribió Khodarenok. “Durante los ejercicios del fin de semana, Rusia siguió este proceso y advirtió a Estados Unidos con mucha anticipación de los lanzamientos de misiles desde submarinos en el Mar de Okhotsk, frente a la costa Pacífica de Rusia”, explicó. 

“Seguramente un o una ‘corresponsal del Pentágono’ que se aprecie de serlo debería saber que Moscú y Washington tienen sistemas para evitar hundir al planeta accidentalmente en una Tercera Guerra Mundial, ¿o no?”,  señala Khodarenok. 

Khodarenok desacreditó totalmente la idea de que la alarma de un ataque de misiles en Ramstein fue disparada por los lanzamientos desde el Mar de Okhotsk. Explicó que los sistemas de alarma estadounidenses, tanto en el espacio con los terrestres, hubieran detectado los lanzamientos de inmediato y también hubieran calculado rápidamente sus trayectorias, proporcionando al lado estadounidense toda la información necesaria sobre dónde iban a impactar los misiles. “Por lo tanto, cualquier charla de que la Base Aérea de Ramstein vivió ‘varios minutos de incertidumbre y alarma’ (como afirma la reseña de CNN) suena como un sinsentido preparado para un titular atractivo”, indicó Khodarenok. 

El verdadero peligro del error de cálculo es a lo que se refirió el embajador de Rusia en Estados Unidos, Anatoly Antonov, en sus comentarios en un evento en la Universidad de Georgetown el 16 de diciembre, donde dijo que Rusia está abierta a un enfoque integral al control de armamento, dado el surgimiento de nuevas armas y los cambios en el entorno estratégico. “El papel de los nuevos factores que afectan la estabilidad estratégica va en aumento. Incluyen las defensas contra misiles, los misiles terrestres de alcance intermedio y corto, los sistemas de ataque global, los medios de lanzamiento hipersónico, las nuevas armas en el espacio, etc. Es imposible ignorarlos y francamente peligroso. Es por eso que Rusia favorece un enfoque integral a los acuerdos de control de armamento”, señaló Antonov según la reseña de TASS.