El plan de Bush para asaltar a los Estados Unidos - Ojo con negociar el Seguro Social con el presidente que no ‘negocia consigo

6 de febrero de 2005

<body><div align="center" class="style31"><tr><th align="left" class="style34" scope="col" valign="top">Envíalo a un amigo</th><th align="right" class="style34" scope="col" valign="top"></th></tr><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><span class="style37"></span></font></font><p align="center" class="style38">EL PLAN DE BUSH PARA ASALTAR A LOS ESTADOS UNIDOS<br />Ojo con negociar el Seguro Social con el presidente que no ‘negocia consigo mismo’</p><div align="left"><h5 class="style32"> <i>por Paul Gallagher</i> </h5><p class="style32">Lyndon LaRouche y su movimiento están empeñados en aplastar la intentona del Gobierno de George W. Bush de privatizar el Seguro Social. Ni los congresistas ni las organizaciones pueden ponerse a “negociar” los términos de la entrega del Seguro Social. Todos los argumentos en pro de la privatización son mentiras deliberadas. Derroten a Bush en esto, o tendrán el fascismo en los Estados Unidos.</p><p class="style32">El despotrique de Bush el pasado 20 de diciembre, cuando dijo que no revelaría nada sobre su plan privatizador —“¡No voy a negociar conmigo mismo!”—, indica que necesita un psiquiatra; pero también significa que lo han adiestrado a no decir ni una palabra, ni a admitir nada específico sobre el plan de privatización de la Casa Blanca, ya que hacerlo desataría una resistencia enorme y furiosa contra el mismo.</p><p class="style32">La súbita carrera frenética privatizadora del Presidente la impulsan los banqueros de Wall Street y de la “Bóveda” de Boston, quienes quieren meter al mercado de acciones y bonos el flujo de 500.000 millones de dólares anuales que pagan los trabajadores estadounidenses en cuotas al Seguro Social. Durante el gobierno de George W. Bush los EU han venido a depender de <i>2.500 millones de dólares al día</i> en inversiones de otros países, para cubrir sus varios déficit gigantescos y deudas. Este enorme flujo de capital extranjero está disminuyendo, ya no es suficiente, y amenaza con cesar del todo de desplomarse el dólar. Así que Wall Street le ha puesto el ojo a las cuotas del Seguro Social de los estadounidenses, para echarlas al resumidero de deuda que está tragándose a la economía.</p><p class="style39">A chuparle la sangre al Seguro Social</p><p class="style39"><span class="style32">El Seguro Social de los EU, el cual beneficia en la actualidad a 47 millones de ancianos o discapacitados, y del cual dependen 12 millones de hogares para su sustento, ha acumulado un superávit de 2 billones, y un patrimonio de 3 billones de dólares, y continuará añadiéndole dinero a ese superávit por otros 15 años. Los gobiernos desde la época de Ronald Reagan han tomado prestado de forma impropia la mayor parte de ese superávit para cubrir los déficit del presupuesto federal.</span></p><tr><th scope="col" width="300"><img height="421" src="/files/pictures/7d98bdd1ec82a19e831489a981ef652a/original.jpg" width="300" /></th><th scope="col" width="236"><div align="left"><span class="style39"><span class="style32">La <b>gráfica 1</b> muestra que el gobierno de Bush, que ha tomado prestado más de $500.000 millones de dólares de ese superávit en cuatro años, ha creado, con sus recortes de impuestos y su destrucción de puestos de trabajo, un déficit de ingresos a largo plazo <i>mucho más grande</i> que cualquier déficit imaginable del Seguro Social. Ahora la Casa Blanca propone con disimulo:<br />1) <i>repudiar</i> cualquier obligación del gobierno para generar nuevas rentas futuras y reembolsarle al Seguro Social lo que le adeuda;<br />2) <i>despojar</i> a los trabajadores menores de 50 a 55 años de sus derechos futuros a Seguro Social, desviando sus cuotas hacia cuentas de inversión privadas manejadas por Wall Street;<br />3) <i>pedir prestados</i> billones de dólares más para pagar las prestaciones de los actuales jubilados y los sesentiocheros; y 4 <i>efectuar grandes recortes</i> de las prestaciones de esos jubilados, por medio del simple truco de modificar el cálculo del costo de vida.</span></span></div></th></tr><br /><tr><th height="312" scope="col" width="300"><img height="251" src="/files/pictures/9eff9499079f2e25ec283ec8b49a5753/original.jpg" width="280" /></th><th scope="col" width="236"><p align="left" class="style32">La <b>tabla 1</b> muestra esos recortes; se trata de un análisis hecho por la Oficina de Presupuesto del Congreso del plan de la Comisión Presidencial, presentado en forma de proyecto de ley.<br />Esto traslada billones de dólares al mercado de acciones y bonos empresariales, saqueados a los trabajadores que vayan camino al próximo derrumbe bursátil.<br /><br />Si no se detiene a Bush, y le hace esto al Seguro Social, imaginen el recorte y robo a gran escala que se le hará a los programas de Medicare, Medicaid, a los seguros privados de pensión y a los salarios. Esto va al fascismo.</p></th></tr><p class="style32">“¿Sociedad de propietarios?” Recuerden la farsa de “el automóvil del pueblo” (Volkswagen) del régimen nazi de Hitler. Millones de alemanes depositaron sus pagos en su propia “cuenta privada” para adquirir su Volkswagen. Ninguno jamás obtuvo uno; simplemente les saquearon sus depósitos.</p><p class="style40">Drácula gastará 41 millones de dólares en anuncios</p><p class="style40"><span class="style32">Un artículo del <i>New York Times</i> del 20 de diciembre muestra claramente que Wall Street y los bancos de Boston están actuando a través de ideólogos y de grupos de asesoría para engañar y presionar a favor de las privatizaciones. El más prominente de los ideólogos desplegados para destruir al Seguro Social es José Piñera, el mismo que, como ministro de Trabajo de Chile, privatizó la seguridad social a nombre de la dictadura fascista del general Augusto Pinochet en 1980–1981. El memorando que Piñera le dirigió a George Shultz en 1981, por solicitud de éste, fue el comienzo de los intentos de convencer a Ronald Reagan, y a todos los gobiernos desde entonces, de la necesidad de privatizar el Seguro Social. Piñera (ver ‘Perfiles de los sicarios’), y el ejecutivo del State Street Bank Corp., F. Gregory Ahern, han encabezado el proyecto del Instituto Cato sobre Alternativas al Seguro Social. Piñera y esta operación del Instituto Cato han sido los diseñadores y promotores, durante la última década, de los planes de privatización del Seguro Social que ahora fomenta sigilosamente George W. Bush. Ahern también es cabildero del Investment Company Institute, un brazo del negocio de los fondos mutuos.</span></p><p class="style32">El veneno ideológico de Piñera contra el Seguro Social, se evidencia desde la introducción de un manifiesto que redactó en 1996, mismo que todavía aparece al principio del sitio electrónico del Instituto Cato:</p><p class="style32"><span class="style34">“Un fantasma recorre el mundo. Es el fantasma de los sistemas de pensiones quebrados manejados por el Estado. El sistema de pago de pensiones a medida que se reciben los ingresos. . . destruye, a nivel individual, el vínculo esencial entre el esfuerzo y la recompensa.. . . El resultado es el desastre”</span><span class="style42">.</span><span class="style34"><sup></sup></span></p><p class="style32"><span class="style34">Este fascista ex ministro chileno, Piñera, quien piensa que el éxito) del Seguro Social destruye el “esfuerzo” de los estadounidenses cuyas jubilaciones asegura, ¡es el principal instigador del ataque de Bush contra la seguridad social!</span></p><p class="style32"><span class="style34">El Instituto Cato llama a su plan chupasangre “La solución del 6,2%”. Consiste en desviar el impuesto salarial de 6,2%, que ahora va al Seguro Social, a una cuenta privada. Tras unos años de transición, esto sería obligatorio para los estadounidenses nacidos después de 1954.</span></p><p class="style32"><span class="style34">José Piñera insiste “en principio”, que los patrones —que ahora aportan lo mismo que sus empleados al Seguro Social—, no deberían aportar absolutamente nada. Así ocurre en el “modelo chileno” que tanto impresiona a Bush.</span></p><h4><span class="style34">Otros grupos de Wall Street que promueven la privatización del Seguro Social son el Club del Crecimiento, que dirigen Stephen Moore, quien fuera asesor del ex representante Dick Armey, y Charles Brunie, titular de Oppenheimer Capital; la Alianza para la Seguridad de la Jubilación del Trabajador, que incluye a la Asociación de la Industria de Valores, a la Cámara de Comercio de los EU, a Charles Schwab y otros corredores; y el Instituto de la Compañía de Inversiones de Ahern.</span></h4><h4><span class="style34">Junto con el Instituto Cato, el American Enterprise Institute y los organismos propagandísticos de los banqueros, estos dráculas pretendían gastar 41 millones de dólares en propaganda durante el mes de enero, para robarse el Seguro Social.</span></h4><h4><span class="style34">Con este folleto del Comité de Acción Política de LaRouche, el demócrata Lyndon LaRouche te moviliza para detenerlos.</span></h4><hr /><div><sup><font size="2"></font></sup><font size="2">“Potenciar a los trabajadores: La privatización de la seguridad social en Chile”(Fundación Cato, Washington, D.C., enero de 1996).</font><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1"></font></p></div></div></div></body>