LaRouche dice que Fidel Castro tiene que aprender historia

7 de diciembre de 2007

[a:href="\/news\/2007\/12\/04\/larouche-says-cuban-president-fidel-castro-needs-learn-histo.html"]LaRouche Says Cuban President Fidel Castro Needs to Learn History![/a]

3 de diciembre del 2007 (LPAC) — El estadista Lyndon LaRouche comentó hoy que es obvio que el presidente cubano Fidel Castro nunca aprendió la historia de su propio país ni la del resto de Iberoamérica. LaRouche se refiría al comentario de Castro que apareció en el diario Granma el 29 de noviembre, sobre el plebiscito de Venezuela y la situación de la región.

Castró señaló que el pueblo de Venezuela que, "heredó de [Simón] Bolívar ideas que trascienden su época, enfrenta hoy la tiranía mundial mil veces más poderosa que la fuerza colonial de España sumada a la de la República recién nacida de los Estados Unidos, que a través de [james] Monroe proclamó el derecho a la riqueza natural del continente y el sudor de sus pueblos".

LaRouche dijo que la Doctrina Monroe fue elaborada en 1823 por el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, John Quincy Adams, contra del Imperio Británico, que tenía designios sobre América del Sur entonces, y aún hoy es una de las principales causas de los problemas de la región, a través de emplear agentes en EU tales como Dick Cheney para hacer sus trabajos sucios.

Cuando el primer ministro británico George Canning sugirió que Estados Unidos se aliaran con Gran Bretaña para bregar con Sudamérica, fue Adams —a diferencia de otros miembros del gabinete a la sazón— quien respondió con firmeza que debía rechazarse la oferta, y afirmó que Estados Unidos nunca debería degradarse a la condición de "una barquilla estadounidense en la estela de un acorazado británico". EU y Gran Bretaña jamás podrían compartir una "comunidad de principios permanente", dijo Adams.

Si Castro supiera algo de historia, dijo LaRouche, sabría que los británicos desplegaron al agente de su Ministerio de Relaciones Exteriores, Jeremy Bentham, para conquistar a varios de los "libertadores" sudamericanos, incluso a Simón Bolívar, al principio, en su intento por adueñarse de las colonias españolas. Fue Bentham el que controló a los "revolucionarios" del rito masónico escocés en Sudamérica y el Caribe y los desplegó como parte del plan de conquista británico.

Y, señaló LaRouche, el Bolívar a quien Castro admira tanto como modelo de liberación antimperialista, fue lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que, después de toda una vida de colaborar con Bentham y sus agentes, había cometido un error y procedió a repudiar a su antiguo socio. En 1828, primero emitió un decreto que prohibía en Colombia todas las sociedades y fraternidades secretas, a las que describió como grupos que alteran la tranquilidad pública y el orden establecido. A la vez, Bolivar emitió otra proclama prohibiendo la enseñanza de Bentham en las universidades, y atacó a Bentham y su escuela por oponerse a la religión, la moralidad y la tranquilidad de la población, y por contribuir a las conspiraciones y desordenes en Bogotá, incluso un intento de asesinato contra el propio Bolivar. El Libertador concluyó que estos autores estaban dándole a la juventud un veneno mortal, que destruye su religión y su moral.