Perspectiva estratégica: Lo uno es el origen de sus partes

3 de enero de 2008

[a:href="\/news\/2007\/12\/30\/strategic-outlook-one-origin-its-parts.html"]Strategic Outlook: The One is the Origin of its Parts[/a]

30 de diciembre de 2007

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

La tormenta global presente se debe ver en términos físicos (i.e., riemannianos), como producto de la conjunción de dos totalidades contrarias: a) El estado presente de la dirección del mundo en su conjunto (e.g., "el atajo hacia el Infierno"), "A"; y b) el estado alternativo, "B", que está por hacerse. Ambos estados del sistema en su conjunto se deben ver como dinámicos respectivamente, y esto también, separadamente y en pugna. Se debe ver cada uno por separado, o en conjunto, como un modo de interacción dinámica (i.e., riemanniano-vernadskyiano), y no de modo estadístico. Se debe definir la interacción en términos de una transición desde el estado "A" hacia el estado "B".

La unidad de acción consiste en el aumento o disminución relativo del potencial relativo de densidad demográfica del sistema respectivo, o combinados, como totalidades que interactuan mutuamente. La unidad de acción es esencialmente "vernadskyiana", es decir, que consiste en un aumento, o descenso, tanto cultural como físico, del potencial relativo de densidad demográfica, por cápita y por kilómetro cuadrado de los sistemas nacional, continental o global, como totalidades. El modo de acción pertinente es la cualidad de la mente humana individual que distingue a la mente humana de las bestias, y ubica a la humanidad, de modo categórico, actuando primordialmente en términos de la noosfera, y no meramente en la biosfera.

Esto significa que el modo de acción requerido ha de ser primordialmente antientrópico, en la esfera de acción de esos términos de referencia.

Las cuestiones que tiene la humanidad en frente, ubicadas de este modo, se deben definir como sigue.

Acción planetaria

En términos de aproximaciones razonables, debemos de ubicar las naciones y continentes de nuestro planeta (y ahora, algo más allá de eso) como sistemas integralmente dinámicos, y no como conjuntos estadísticos convencionales, o cuasi convencionales, de partes que interactúan.

Para lograr el cambio necesario en la dinámica de la sociedad planetaria en su conjunto, desde el modo de crisis de derrumbe presente, radicalmente entrópico, a un sistema planetario viable, se tiene que extirpar la economía de Estados Unidos, radicalmente, de su modo ya condenado en tanto extensión de un imperium angloholandés globalizado, para que se convierta en parte integral de un sistema global definido dinámicamente, basado en la orientación del "Sistema Americano", de un grupo de potencias estados nacionales soberanos integrados en torno a un núcleo compuesto de E.U.A., Rusia, China e India.

A menos que se efectúe ese cambio, es inevitable la desintegración de la sociedad planetaria presente por lo pronto, en el corto o mediano plazo.

Sin el papel iniciador de dicho grupo de potencias estados nacionales soberanos, careceríamos la calidad de ímpetu necesario para superar la fatalidad presente de la sociedad planetaria en su conjunto, de otro modo inevitable.

La acción planetaria necesaria identificada de ese modo, tiene ciertas características requeridas, todas las cuales se deben definir, individual y conjuntamente, como expresión de una característica antientrópica de una noosfera supraplanetaria y de su biosfera que subsume.

Esto significa un aumento general y continuo de la "densidad de flujo energético" de las fuentes de energía y sus aplicaciones, por cápita y por kilómetro cuadrado. Esto significa, al presente, un mayor acento en las fuentes energéticas de fisión nuclear y en las modalidades de densidad de flujo energético superior a la de esas.

Esto significa un aumento sustantivo en el acento sobre los modos de capital intensivo en la inversión en infraestructura económica básica desarrollada ampliamente sobre todo el territorio de las naciones.

Esto significa el desarraigo de los programas educativos e ideologías similares que tienden, como el empirismo, a suprimir el desarrollo de las facultades mentales creativas inherentes a la modalidad de ciencia de Cusa, Kepler y Leibniz, asi como las modalidades afines de cultura artística clásica, implícitamente antientrópica.

Esto significa el desarraigo de los hábitos de la vida mental individual y de la vida y la práctica social inherentes a las modalidades reduccionistas tanto antiguas como medievales.

La transición

La adopción pendiente de la Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda, señala el rumbo de las transiciones, apartándose de la tasa de desintegración de las economías políticas físicas del mundo, que se acelera, hacia la orientación global altamente antientrópica que se debe establecer ahora como la única alternativa posible al presente descenso hacia una nueva era de tinieblas planetaria. Esa era de tinieblas significaría un derrumbe del potencial relativo de densidad demográfica del planeta, en el orden de menos de mil millones de personas (viviendo principalmente en una miseria y depravación prácticamente increíble) de los actuales seis millones y medio aproximados.

Un cambio necesario tal no se podría lograr por ningún medio menos drástico que el uso del principio de las soberanías nacionales, en tanto modo de protección política empleado por los estados nacionales perfectamente soberanos, para pasar de modo seguro de los sistemas ya condenados, hacia un sistema sustentable de recuperación y progreso.

Requerimos de dirigentes entre las naciones que acepten la consideración amorosa por el sentido de seguridad y libertad humana del desarrollo individual que eso implica.