El noveno pronóstico de LaRouche; una verdad ineludible

21 de marzo de 2008

21 de marzo del 2008 (LPAC).— A continuación se enlistan los nueve pronósticos de Lyndon LaRouche discutidos en su documento de junio de 1994 "La desintegración venidera de los mercados financieros" publicados en español en la edición correspondiente a la segunda quincena de junio de 1994, volumen XI, número 12. Desde la desintegración financiera de Bear Stearns reciente y la reacción ilegal por parte de la Reserva Federal para rescatar esa enorme firma inversora, el noveno pronóstico de LaRouche es ahora innegablemente cierto. "Los pronósticos de LaRouche

"En cuanto a mis calificaciones. En mis cuarenta años y pico de economista, he presentado relativamente pocos pronósticos de acontecimientos críticos (sin contar la repetición de algunas de mis advertencias). Hasta la fecha, cada pronóstico que he hecho sobre la base de mi método LaRouche-Riemann ha quedado confirmado puntualmente por los acontecimientos. Ofrezco ahora, una lista sumaria de esos pronósticos, a fin de identificar mi autoridad para proponer la prueba mencionada de cordura económica.

"1. A fines de 1956, en relación con un estudio de mercados, pronostiqué la inminencia de una gran recesión económica en los Estados Unidos, desatada por el estiramiento excesivo de la burbuja de crédito con que se financió a partir de 1954 la compra de automóviles, vivienda y otros bienes de consumo, principalmente. La recesión se manifestó en las estadísticas de febrero de 1957, y en general, se reconoció, aunque a regañadientes, que había ocurrido unos meses después. La espiral de la recesión duró hasta mediados de 1958, y fue seguida de un estancamiento prolongado, hasta que mejoraron las cosas en el gobierno de Kennedy.

"2. En 1959-1960, hice mi primer pronóstico de largo plazo: que más o menos a mediados de los años sesenta veríamos la primera de una serie de grandes conmociones monetarias que desembocarían en el desmoronamiento de los acuerdos de Bretton Woods, entonces en vigor. Pronostiqué que ese desmoronamiento traería consigo el aumento del saqueo de lo que se llamaba en ese entonces "naciones en desarrollo", y que la quiebra de los acuerdos de Bretton Woods conduciría rápidamente, en las relaciones económicas internacionales y en la economía nacional de los Estados Unidos, a medidas de austeridad inspiradas en las de los regímenes fascistas.

"Todos mis pronósticos económicos y otras actividades conexas de esa década, hasta mediados de 1971, se basaron en ese juicio. La primera de la serie de grandes conmociones monetarias del período ocurrió con la caída de la libra esterlina en noviembre de 1967, seguida por la crisis del dólar de enero a marzo de 1968. La ruptura de los acuerdos de Bretton Woods ocurrió a partir del 15 de agosto de 1971 y se consolidó en la Conferencia Monetaria de las Azores en 1972. En respuesta inmediata a los sucesos de agosto de 1971, el gobierno de los Estados Unidos instituyó las medidas radicales de austeridad conocidas como fase I y fase II.

"3. En noviembre de 1979, durante mi campaña por la candidatura presidencial del Partido Demócrata, advertí que las medidas que acababa de tomar el gobierno de Carter y la Reserva Federal, a instancias de Paul A. Volker, recién nombrado presidente de la Reserva, conducirían a una recesión devastadora, que se iniciaría a principios de 1980. En todos sus detalles, ese pronóstico y las proyecciones trimestrales que hizo Executive Intelligence Review hasta 1983 fueron las más exactas que haya publicado cualquier entidad; de hecho, la mayoría, incluidos los del Chase, Wharton, Evans y Data Resources, fueron absurdos en su apreciación de las tendencias.

"4. En febrero de 1983, en el curso de una discusión extraoficial exploratoria que llevaba adelante con Moscú en coordinación con el gobierno de Reagan, le informé al gobierno soviético que si rechazaba lo que luego se llamaría la Iniciativa de Defensa Estratégica del 23 de marzo de 1983, las tensiones que surgirían en la economía del CAME llevarían al derrumbe de ese sistema económico en unos cinco años. El pronóstico se repitió en el Informe Especial de EIR Global Showdown, publicado en julio de 1985. El derrumbe ocurrió en el segundo semestre de 1989.

"5. En el segundo trimestre de 1984, en mi renovada campaña por la candidatura presidencial del Partido Demócrata, en una alocución de media hora teledifundida a todo el país, así como en otras oportunidades, advertí que una gran parte de la banca de los Estados Unidos, sufriría un derrumbe: los bancos de ahorro y sectores conexos.

"6. En mayo de 1987, pronostiqué, como se publicó en EIR y otras partes, que habría un gran derrumbe en el mercado de valores, más o menos a partir del 10 de octubre de 1987. Este fue mi primer y único pronóstico sobre el mercado de valores.

"7. Durante mi renovada campaña por la candidatura presidencial demócrata de 1988, en una alocución teledifundida a todo el país, comparé con el rebote de una pelota el desmoronamiento continuo de la economía de los Estados Unidos y sus fluctuaciones aparentes de corto plazo. Esto ha seguido hasta nuestros días.

"8. Durante mi renovada campaña presidencial demócrata de 1992, advertí que estábamos ya en medio de una avalancha financiera global.

"Es éste un historial de casi 40 años, al cual no se aproxima el historial público de ningún economista vivo, ni siquiera el de Maurice Allais, el economista francés y articulista de Le Figaro que ganó el Premio Nobel de Economía y es notablemente cuerdo.

"Con la misma competencia sin rival, les digo ahora, como les informé a varias instituciones científicas de Rusia en la última semana del pasado mes de abril: el sistema financiero y monetario mundial que existe en la actualidad se desintegrará a corto plazo. La desintegración quizá ocurra a mediados o fines de este año; quizá sobrevenga el año venidero; es casi seguro que ocurra durante el primer período de gobierno del presidente William Clinton; ocurrirá pronto. La desintegración es inevitable porque no se puede parar más que con la decisión, políticamente improbable, de varios gobiernos importantes de declarar en reorganización por quiebra a las instituciones financieras y monetarias del caso. Este es el pronóstico número 9, que se añade a la lista de los ocho mencionados".