Como debemos enfrentar la peor crisis de la historia moderna

17 de abril de 2008

por Lyndon LaRouche, Jr.

11 de abril de 2008 (LPAC).— A seguidas, las palabras introductorias de Lyndon LaRouche en una reunión con un grupo de diplomáticos en Washington D.C.

Como la mayoría de ustedes conoce, aspectos al menos, del problema que enfrenta hoy el mundo, nos encontramos ya en la mayor crisis de la historia moderna, globalmente. Algunos gobiernos, por supuesto, están más conscientes que otros de aspectos de esta crisis, porque se enredaron en el lado malo del palo, en algunos de estos problemas.

La situación tiene dos características generales. Primero que todo, el sistema monetario financiero mundial en su conjunto, se encuentra en una crisis hiperinflacionaria, a escala mundial, que es comparable por su dinámica, a lo que sucedió en la Alemania de Weimar en 1923. No se trata de una crisis financiera menor en Estados Unidos. Lo que hay es una crisis mundial.

Ahora, para entender esto de manera más adecuada, haré algunas observaciones un poco más extensas de lo usual, pero que son necesarias con el fin de poner esto en perspectiva, porque ésta es una situación inusual. Yo creo que no hay comparación con lo que he dicho antes, con lo que veo aquí en el mundo actual.

Génesis de la crisis

A lo que nos enfrentamos, en general, es a una crisis que empezó, en esencia, en 1890, cuando el Kaiser Guillermo II despidió a su Canciller, Otto von Bismark. Ahora, la importancia de esto fue doble. Primero que nada, la victoria de Estados Unidos sobre los británicos en la Guerra Civil de EU, había producido en Europa un reconocimiento de la importancia de Estados Unidos para el sistema mundial. Lo más significativo que asustó a los británicos, lo que más los hacía peligrar, fue el desarrollo de una sistema ferroviario continental en Estados Unidos, que el Imperio Británico consideró como una amenaza geopolítica. Porque, hasta ese momento, tanto en la historia moderna como en la antigua, las grandes potencias habían dependido no tanto del poder terrestre sino del poder marítimo. Y el Imperio Británico, que en realidad empezó como imperio como una compañía privada en febrero de 1763, con la Paz de París, estaba dominando el mundo mediante un imperio financiero, con sus rasgos militares agregados. En esencia es un imperio diplomático.

Así que, cuando Estados Unidos desarrolló una unidad continental en torno a la victoria sobre los británicos en la Guerra Civil de EU, y en la unidad de Estados Unidos mediante el desarrollo del sistema ferroviario nacional, que integró el territorio de Estados Unidos, esto evocó — en especial después de 1876— invitaciones e imitaciones del mismo tipo en Europa.

Por ejemplo, en Rusia, el famoso desarrollo del ferrocarril transiberiano y todo el desarrollo de Rusia con los grandes dirigentes de ese tiempo, fue un reflejo de esto. El desarrollo de los ferrocarrilles, las reformas al sistema alemán con Bismark de 1877 a 1880, todo eso era reflejo del impacto del logro de Estados Unidos al derrotar a los británicos, en la instrumentación británica de la Guerra Civil en Estados Unidos.

Entonces, lo que evitó que la guerra estallara antes fue Bismark. Bismark, como dirigente de Alemania, había negociado simultáneamente con Nicolás II de Rusia y con su propio gobierno para evitar que Rusia y Alemania se enfrascaran en disputas debido a la crisis de los Balcanes, con lo cual frustró el plan de os británicos, que tenían control sobre buena parte del gobierno alemán. Así que en el momento en que despidieron a Bismark, por órdenes del príncipe heredero de Gran Bretaña, Eduardo príncipe de Gales, quedó listo el encuentro, y hubo toda una serie de acontecimientos, entre ellos el asesinato del presidente de Francia, el caso Dreyfus, el inicio de la primera guerra británica en contra de China, que se lanzó por intermedio de Japón como aliado de Gran Bretaña en 1895, etcétera. Así que todo el período, de 1890 hasta 1945, fue en esencia un período de conflicto estratégico sobre los llamados asuntos geopolíticos.

La crisis hoy

Hoy, tenemos una situación un tanto similar, que sólo se puede entender si volvemos la vista a ese período, porque lo que estamos viendo, como lo vimos con la llamada Guerra Fría, es la continuación de este proceso de conflicto geopolítico, manejado por los británicos, y en la medida en que declinó la influencia de Franklin Roosevelt con Truman y después, especialmente tras el asesinato de Kennedy, entonces el mundo entero se encaminó de nuevo hacia una nueva crisis. Bien, a partir del crac del dólar estadounidense, pero especialmente, a partir de los acontecimientos de la llamada crisis petrolera de los 1970, en ese momento, primero que todo, en 1971, el sistema del dólar de E.U. fue destruido, destruido con Nixon, al acabar con el sistema de Bretton Woods. Y eso destruyó al dólar de E.U.

En el mismo período, los británicos organizaron el famoso fraude petrolero de principios de los 1970, y de esto salió Amsterdam, las instituciones bancarias liberales angloholandesas, creadas con lo que se llamaron los petrodólares, y el dólar de E.U. dejó de ser una divisa estable en el mundo, y más bien, desde la crisis de los precios petroleros, el control de los precios del petróleo y el control del valor del dólar de E.U. quedaron en manos de aquellos que controlaban el mercado de Armsterdam.

Así que, desde entonces, Estados Unidos ha venido siendo destruido sistemáticamente, autodestruido, destruido por las políticas del gobierno de Nixon, en términos de política exterior y economía, y destruido internamente, físicamente, con el gobierno de Carter, por la camarilla de la Comisión Trilateral. Y nos estamos hundiendo hasta el fondo.

Después hubo un período, a partir de 1989, con el estallido de la crisis polaca, y la desintegración después de la Unión Soviética, que llevó a otro período de gran saqueo, y cambios en el carácter de la política a nivel mundial.

Hemos llegado ahora al punto en donde el gran proceso inflacionario, que es un proceso hiperinflacionario, está estallando. Nada va a salvar al sistema monetario y financiero mundial actual. Nada puede salvarlo. Está condenado; se acabó. Sólo la creación de un nuevo sistema representa una solución.

Al filo de la guerra

También, tenemos un nuevo acontecimiento, que se llama la organización del Tratado de Lisboa, y la organización del Tratado de Lisboa amenaza con ser ahora la mayor amenaza de guerra, probablemente mayor que la de los 1930, pero con seguridad la mayor del siglo pasado. En donde, con una desintegración del sistema financiero y monetario mundial y la creación en torno a la organización del Tratado de Lisboa en Europa hasta las fronteras con Bielorusia y Rusia, estando bajo el control de una nueva dictadura, si se aprueba, el Tratado de Lisboa, bajo el cual ningún gobierno de Europa, desde el Atlántico hasta las fronteras con Bielorusia y Rusia, sería realmente un gobierno. Van a ser títeres del Imperio Británico bajo este nuevo arreglo, la organización del nuevo tratado en europa. Si es que no se le para.

Como resultado de la formación de este desarrollo, junto con el inicio de un estallido hiperinflacionario, que empezó a fines de julio de este año pasado, estamos ahora en una situación de las mayores amenazas de guerras y crisis similares a nivel global en la historia moderna. Con certeza en toda la historia moderna. Estamos en un estado de guerra virtual que los británicos están organizando en contra de China. Hay inestabilidad en Paquistán, a lo que se le está sacando ventaja. Tenemos la tendencia en China, India y Rusia y otros países, a juntarse para buscar alguna forma de resistencia, cooperación y resistencia, en contra de este esfuerzo británico.

Se tiene una presidencia americana que es un títere. El Congreso de E.U. en este momento no sirve para nada, especialmente después de las últimas elecciones, las elecciones congresionales. Un grupo fascista estilo Felix Rohatyn, George Soros, controla al Partido Demócrata, financieramente. Controlan a la presidenta del Congreso. El Congreso de E.U. es impotente, tanto el Senado como la cámara baja. Suceden cosas que hace dos años se considerarían imposibles.

Estamos ahora en un momento de conflicto, ejemplificado por lo que hicieron los británicos, usando su propio agente nazi, el Dalai Lama, quien anteriormente solía ser agente del partido nazi, éste Dalai Lama, quien continúa formando parte de la organización nazi aunque haya pasado el tiempo. Y lo que habían creado los británicos, cuando se desarrolló del Imperio Británico, de crear una zona de conflicto y control entre India y China, mediante la operación en el Tibet y la operación en Uighur, ahora está totalmente activada.

Lo que está sucediendo en África , en donde el genocidio —el ataque a Zimbabue— es simplemente parte de un proceso de genocidio, dirigido también a Sudáfrica, así como también a otras partes del mundo.

Estamos en la peor crisis de la humanidad, en la historia moderna, ahora. Y es una crisis que se enfila hacia la guerra. Y debido a las condiciones de la guerra en los términos modernos actuales, estamos hablando de una guerra del fin del mundo, no de una guerra ordinaria. Lo que tenemos en el sudoeste asiático, es simplemente típico de todo este proceso. La arena bélica organizada por el gobierno de Tony Blair en Iraq, ahora se está usando como una arena de guerra para toda la región.

Así que, estamos en la peor crisis de la historia.

Hay soluciones

Desde mi perspectiva, existen remedios. Existen las soluciones. Pero actualmente en el gobierno de EU es imposible encontrar algo que le haga frente a esto.

La campaña electoral en E.U, es una parte crucial de esto. Probablemente los dos puntos focales de todo el proceso sean la campaña presidencial de los E.U, este año, y lo que está ocurriendo en términos del proceso de organización del Tratado de Lisboa. Si la organización del Tratado de Lisboa se adopta, Europa, desde el Atlántico hasta las fronteras de Bielorusia, ya no será más civilizadas. Simplemente será un régimen fascista, asemejando en su organización, mucho a la organización de Mussolini en Italia. Ésa es la posición en la que nos encontramos.

Existen fuerzas en Europa que están resistiéndose a esto. Existen fuerzas populares que están resistiéndose; ellas son significativas. Hasta el momento, no han sido exitosas. Pero si se adopta este tratado, no habrá gobierno soberano alguno entre el Atlántico y Bielorusia, en toda Europa. Ninguno. Porque no existirá ningún parlamento con poder alguno, ni Presidente con poder alguno. La OTAN quedará integrada a esta organización y será una organismo de guerra, lista para irse a una guerra total por el bluff o el tipo de bluffs que conduce a la guerra.

De manera que hoy enfrentamos la crisis más grande de toda la historia de lo que se llama civilización moderna. Crisis comparable en términos de sus efectos económicos, a lo ocurrido en Europa a mediadios del Siglo 14, la llamada Era de Tinieblas. Y sólo con viveza, y no dejarse embobar para atender asuntos particulares, como si ésos fuesen los problemas, sino viendo los problemas como un todo, el problema global, sólo desde esa perspectiva, puede uno formular políticas, y se puede agrupar naciones en torno a políticas de interés común para resistir la gran amenaza que viene de Londres y de esos intereses hoy día.