Contrataques a la campaña bélica británica y de Cheney en el sudoeste asiático

1 de may de 2008

27 de abril de 2008 (LPAC).— El primer ministro turco Tayyip Recep Erdogan está mediando a favor de la paz entre Siria e Israel, y todo este esfuerzo está pasando por encima de la oposición del gobierno de Bush, según fuentes de alto nivel en la región, que hablaron con Executive Intelligence Review el domingo 27 de abril. El primer ministro turco se reunió en dias recientes con el presidente sirio Bashar al Assad y tanto los funcionarios sirios como los israelíes confirmaron despues que Turquía es formalmente la mediadora entre los dos paises.

Según una fuente, es posible que en un futuro cercano se produzca una reunión entre el presidente Assad y el primer ministro israelí Ehud Olmert, ya que ambos lados están de acuerdo en la mayor parte de los puntos del tratado que devolvería las Alturas del Golán a Siria a cambio de garantías de seguridad, incluyendo la seguridad de la frontera norte de Israel con Líbano.

Irónicamente, uno de los puntos de dicho tratado, según una fuente árabe familiarizada con las pláticas, es que Siria continuaría jugando un papel significativo en asegurar la estabilidad de Líbano, y la tranformación del Hizbulá de una organización militar a una organización política, plenamente integrada al proceso de gobierno de Líbano. Una fuente tambien señaló la reunión del 27 de abril en Sharm el-Sheikh, Egipto, entre el presidente de la Autoridad Nacional Palestina Mahmoud Abbas y el presidente egipcio Hosni Mubarak, como parte de las mismas iniciativas diplomáticas regionales "independientes de Washington".

El presidente Abbas regresó enojado de una visita a Washington porque el presidente Bush se negó a comprometerse a presionar a Israel para que detuviera la expansión de los asentamientos. Abbas, según fuentes palestinas, vió la negativa del presidente Bush como un indicio claro de que no se va poder lograr ningún acuerdo de paz significativo antes de que Bush se vaya. Las maniobras reflejan una marcha a contrapelo de la campaña bélica que proviene claramente de los círculos de Cheney en Washington, quienes reciben sus órdenes de marcha de Londres. Pero en la medida en que este esfuerzo no toma en consideración el factor británico, que está promoviendo una guerra permanente en la región, las mejores intenciones no se van a poder traducir en medidas adecuadas que eviten la guerra.