Historia alimentaria: ¡La globalización mata!

17 de may de 2008
16 de mayo de 2008 (LPAC).— Las políticas de globalización y libre mercado del Imperio Británico que han imperado en las últimas tres o cuatro décadas, han destruido la capacidad de producir alimentos de las regiones más pobres del mundo, a la vez que han aumentado su dependencia de las importaciones extranjeras. En las condiciones actuales de contracción mundial de la producción de alimentos, y la onda de choque hiperinflacionaria de los precios de alimentos, estas regiones enfrentan hambrunas en un futuro inmediato. "Esto es genocidio. Punto", comentó Lyndon LaRouche el 16 de mayo.

Según estadísticas del Banco Mundial publicadas por el Washington Post el 27 de abril, la proporción del suministro total de alimentos que ahora importan esas regiones claves es:

REGIÓNIMPORTACIÓNAUTOSUFICIENCIA
África al sur del Sahara 71%29%
Norte de África68%32%
Asia Oriental y el Pacífico53%47%
El Sur de Asia37% 63%
Iberoamérica27%73%

Esto es deliberado. Por ejemplo, la autosuficiencia en la producción de cereales en África al sur del Sahara (el porcentaje del consumo regional que se produce en la región, es decir, no importado) cayó de 104% en 1970 a 83% en 1990. En Asia Oriental la autosuficiencia cerealera bajó de 54% en 1970 a 35% en 1990. Y en Iberoamérica descendió de 107% a 88% en esas mismas dos décadas.

Aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) dejó de producir sus útiles series estadísticas después de los 1990, es obvio que esa tendencia continua y ha empeorado. Por ejemplo, de 1990 al 2008 las importaciones de cereales aumentaron 63% en África al sur del Sahara, 47% en Asia Oriental y en 81% en Iberoamérica.

Esta tendencia también puede verse en casos específicos como el de México, donde la producción per cápita de maiz se redujo en un 18% de 1980 al 2005, y de resultas el 26% del consumo total del país tiene que importarse. En el caso del frijol, la producción per cápita bajó 51% en el mismo período, mientras que la producción de arroz se desplomó en un 71%, y ahora se tiene que importar el 69% de lo que se consume de ese grano.

Otro ejemplo es el de Ghana, donde en los 1990 la producción de aves de corral y huevos era en un 95% interna y ahora sólo el 11% se produce en esa nación africana; o la producción de arroz que hasta un período tan reciente como 1998 era 80% interna, ¡y ahora se importa el 80%!

O al menos así era, hasta que la onda de choque hiperinflacionaria empezó a golpear los precios de los alimentos. ¿Qué le pasará a los países dependientes de las importaciones cuando los precios suban 80% o 140%, como sucedió con el arroz y el trigo, respectivamente, en abril en la Bolsa de Comercio de Chicago?

Genocidio, a menos que se ponga en práctica ahora mismo el llamado de Helga Zepp-LaRouche a doblar la producción de alimentos y se reorganize el hiperinflacionario sistema financiero mundial.