BAE Systemas, el monopolio británico de armas, enfrenta posibles cargos de 'crimen organizado' en la investigación de EU

25 de may de 2008

22 de mayo de 2008 (LPAC).— Los fiscales federales del Departamento de Justicia de EU están profundizando su investigación del cartel de armas británico BAE Systems, concentrándose en los miles de millones de dólares en sobornos que se le pagaron a altos funcionarios sauditas, entre ellos el exembajador saudita en Washington, principe Bandar bin-Sultan. Según fuentes cercanas a la investigación, además de los cargos por violar la Ley sobre Prácticas Corruptas en el Extranjero, los investigadores del Departamento de Justicia (DOJ) están considerando ahora agregarle la claúsula conocida como RICO (que tipifica la conspiración para delinquir, como el caso del hampa organizada), con base en la evasión de los pagos de impuestos en los Estados Unidos. Mayores indicios de que el Departamento de Justicia está acelerando el paso en la investigación de la BAE, son el hecho de que en los últimos dias el Departamento de Justicia citó a comparecer a cinco ejecutivos de la compañía. El 12 de mayo, dos altos ejecutivos de la BAE, el presidente ejecutivo Mike Turner y el director sobre el exterior Sir Nigel Rudd, fueron detenidos cuando llegaron a los Estados Unidos. Se les confiscó a ambos sus laptop, teléfonos celulares y papeles personales, y se les entregaron citatorios para comparecer ante un gran jurado en EU. Sir Nigel Rudd es presidente de BAA, una firma que administra aeropuertos, y es vicepresidente del principal banco de la City de Londres, Barclays. Aunque la investigación sobre la BAE ostensiblemente está concentrada en los supuestos sobornos al principe Bandar y a otros altos funcionarios sauditas, fuentes de inteligencia de EU confirmaron que hay otros dos asuntos mucho más importantes, que están orientando las investigaciones.

El primer asunto es el papel del principe Bandar en los ataques del 11 de septiembre y la posibilidad de que parte del dinero de los sobornos se haya utilizado en realidad para financiar a los secuestradores. La Comisión del 11 de septiembre obtuvo evidencia de que el principe Bandar y su esposa, la princesa Haifa, le entregaron entre $50,000 y $75,000 dólares a dos hombres en California, que se cree que pertenecían ambos a la inteligencia saudita, quienes, a su vez, compartieron parte de estos fondos con dos de los secuestradores de aviones del 11 de septiembre de 2001. Fuentes informaron que una sección de 28 páginas del Informe de la Comisión del 11 de septiembre, que trata sobre los fondos Bandar, fue tachado de la versión final desclasificada. Se dice se impidió que los investigadores de la Comisión de Inteligencia del Senado de EU entrevistaran a los agentes del FBI que habían investigado los flujos de fondos de Bandar, lo que levantó más sospechas y rabia, de que todavía está por conocerse la historia del 11 de septiembre. "El asunto de l1 de septiembre todavia está radioactivo entre muchos de los funcionarios de inteligencia y policiales de EU" reconoció una fuente de inteligencia estadounidense de alto nivel.

El segundo asunto es el fondo encubierto angloamericano, que se acumuló bajo el acuerdo "Al Yamamah", arreglado por el principe Bandar con la entonces primera ministra Margaret Thatcher en 1985. Bajo el acuerdo de petróleo por armas, que continúa hasta la fecha, el MI6 ha acumulado en fondos no contabilizados en el exterior, lo que se calcula son más de $100 mil millones de dólares, según funcionarios retirados y activos del gobierno estadounidense entrevistados por Executive Intelligence Review. Presuntamente esos fondos se han usado para promover guerras y desestabilizaciones por todo el planeta, remontándonos a la guerra en Afganistán de los 1980, cuando los fondos de la BAE se canalizaron secretamente a los muyajedines afganos. En una biografía del principe Bandar, de reciente publicación, se detalla el fondo para sobornos políticos "Al Yamamah", indicando que parte de los fondos se fueron a la compra de armas norteamericanas, pasando por encima de la supervisión del Congreso de EU.

El asunto Bandar es un asunto particularmente delicado en la Casa Blanca, dadas las estrechas relaciones de vieja data del principe con la familia Bush. A pesar de estas conexiones, los fiscales federales se están moviendo agresivamente con la investigación sobre la BAE.

Y hay señales de que el Senado estadounidense pudiera también intervenir en esto.

El 21 de mayo, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado sostuvo audiencias sobre un tratado pendiente entre EU y Gran Bretaña, que le concedería a compañías de defensa británicas total acceso a los contratos del Pentagono, a la par que las firmas de defensa estadounidenses. Aunque el presidente de la Comisión, senador Joseph Biden (D-Del.) y el republicano de más alto nivel, senador Richard Lugar (R-Ind.) indicaron ambos que, en principio, aprueban el tratado, ambos estuvieron de acuerdo en que el Departamento de Estado no le ha entregado a la Comisión suficientes detalles sobre su instrumentación, y han pospuesto, por lo menos por tres meses más, cualquier decisión sobre la materia. Dado que BAE Systems ya es el contratista extranjero más grande con el Departamento de Defensa de EU, la investigación en marcha del Departamento de Justicia podría tener implicaciones dramáticas para el futuro del tratado bilateral, y en general para las relaciones entre EU y el imperio británico.

Lyndon LaRouche ha recalcado que el conflicto entre los Estados Unidos y la facción imperialista británica, "BAE", es la clave para entender la situación estratégica global actual. Si rompieran decisivamente los Estados Unidos con Londres y se aliaran a las tres potencias asiáticas, Rusia, China e India, en la tradición de Franklin Roosevelt, todas las crisis mayores que enfrenta hoy el planeta se podrían resolver, con el tiempo, de manera pacífica. Es en este contexto que el caso de la BAE cobra un profundo significado.