LaRouche advierte que la reestructuración financiera que piden los británicos "es fascismo"

27 de junio de 2008

26 de junio del 2008 (LPAC).— Con la crisis bancaria mundial mucho peor de lo que los banqueros quieran admitir en público, elementos del Imperio Británico están empujando un plan en favor de una desregulación total del sistema bancario que permita a los grandes firmas de inversión privada se apoderen de los bancos. En una discusión de mesa redonda de la que informa la revista británica Prospect en su ediciín de julio, el articulista financiero del Times de Londres Anatole Kaletsky sostiene que la parte del sistema financiero que ha emergido "relativamente indemne" en la crisis es el "sector de los fondos especulativos" (hedge funds), mientras George Soros especula los "fondos de inversión privados remplazarán a los bancos de inversión como la fuerza dominante en la economía". En el Wall Street Journal del 26 de junio se toca la misma idea, primero en una nota en la que se informa que la Reserva Federal se reunió recientemente con varias firmas grandes que buscan el control total de sus empresas ya que considera cambiar o ignorar el reglamento para permitirle a los fondos de inversión privados adquieran intereses grandes en los bancos como manera de proveerles el capital que tanto necesitan. El Wall Street Journal publica también un artículo editorial de dos directores administrativos del Grupo Carlyle —una de las instituciones en la reunión con la Reserva Federal— arguyendo que los fondos de inversión privados, con sus más de 400 mil millones de dólares a la mano, podrían ser de una ayuda significativa para los bancos ya que se desecharon un buen número de regulaciones decisivas. La idea de que el sistema bancario pudiere "salvarse" entregándoselo a lo peor de lo peor de los piratas monetarios es absurda; lo que se está proponiendo es en realidad que los especuladores imperiales se apoderen de los sistemen bancarios nacionales como un paso hacia la concentración dramática de la banca en un puñado de gigantes globales. Es exactamente lo contrario al enfoque que impulsa Lyndon LaRouche con su Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda, con la que se puede rescatar el sitema bancario de los Estados Unidos de las garras de estos pillos.

El mismo LaRouche denunció estas propuestas como puro fascismo, señalando que en los Estados Unidos son empujadas por los iguales de la Fundación Rockefeller y el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg.