Declaración de la Asociación LaRouche de Colombia sobre la liberación de rehenes: "La victoria es posible"

5 de julio de 2008

3 de julio del 2008 (LPAC).— Maximiliano Londoño Penilla, presidente de la Asociación Lyndon LaRouche de Colombia, dio a conocer la sitiguiente declaración tras el rescate exitoso de 15 rehenes en poder de las narcoterroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ocurrido el 2 de julio. El exitoso rescate por parte del Ejército, de los 15 rehenes que tenía las Farc, con la dirección personal del Presidente Uribe, marca un hito en la historia de Colombia. Cuando se conoció la noticicia, el país prácticamente se paralizó porque todo el mundo estaba pendiente de conocer los pormenores de la operación. Luego, después de las 10 de la noche, Uribe, el ministro de Defensa, el Canciller, los altos mandos militares y los exsecuestrados, dieron un parte de victoria y contaron aspectos de la operación y anécdotas de las contingencias del cautiverio, que en el caso de algunos, se había iniciado hace 10 años.

Los tres estadoudinenses que tambíén fueron liberados viajaron directamente a los EU y no tuvieron ningún contacto con los medios de comunicación colombianos. Todos los buenos colombianos, que somos la mayoría, estuvimos jubilosos y si los ríos de lagrimas de alegría que corrieron pudieran recogerse y emplearse, seguramente Marte reverdecería de nuevo.

La limpieza y precisión del operativo envía un mensaje adicional que Uribe transmitió a la Farc: no es necesario que corra más sangre inútilmente, es la hora de la reconciliación y la paz duradera.

Lo que hace falta entender y ejecutar es que para garantizar el bienestar general es necesario, paralelamente a la Seguridad Democrática, que haya Seguridad Económica para todos, tal y copmo LaRouche lo ha elaborado. Ingrid y todos los exsecuestrados, mostraron la transformación moral que han experimentado, en medio de las condiciones brutales que amenazaban, día a día, su sobrevivencia física.

A pesar del cansancio, las enfermedades y la angustia, todos contaron que no habían perdido la esperanza de volver a la vida, a la libertad. Pero también aclararon que en los momentos más dífíciles, el ambiente social y la cooperación que se desarrolló entre los cautivos, agregado a las continúas expresiones públicas y mensajes de los familiares, amigos y de los colombianos en general, los hizo mantener viva la chispa de la fe y la esperanza en un futuro mejor, y en la posibilidad de un "milagro", que cambiara el rumbo aciago.

Así que los milagros si pueden ocurrir en este universo, si se trabaja rigurosamente y con entusiasmo.

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