'MEIN KAMPF' DE H.G. WELLS: El Imperio de sir Cedric Letrina

9 de julio de 2008

'MEIN KAMPF' DE H.G. WELLS

El Imperio de sir Cedric Letrina

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

28 de abril de 2008

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Los necios más influyentes de la humanidad se dividen en general en dos clases. Una clase la representan esos académicos y sus imitadores que se vanaglorian de su uso de la deducción. Sin embargo, los tontos más peligrosos de la historia moderna, como H. G. Welles de Gran Bretaña, por ejemplo, pertenecen al conjunto de sofisticados más raros, apasionados, influyentes y más avisados, que cuentan con un discernimiento de cualidad maligna. Ambas variedades, la pedante y la sofisticada por igual, son sofistas en lo esencial. Estos sofistas se distinguen entre sí como subclase por el modo en que la sofistería usa de ellos. Los sofistas del tipo de H.G. Wells y Bertrand Russell, ejemplifican los estados mentales más exóticos, verdaderamente satánicos, que asechan tras de la promoción de lo que se identifica actualmente como ese "Tratado de Lisboa" que constituye la forma presente del designio de una nueva Torre de Babel, una forma satánica del imperio mundial llamado "globalización".

El planteamiento revisado de H.G. Wells de su La conspiración abierta de 1928, actualizada en su What Are We To Do With Our Lives? (¿Qué vamos a hacer con nuestras vidas?) de 1935, contiene la esencia de ese plan para las guerras pretendidas de una nueva fase del imperio mundial británico para hoy día, organizado bajo la rúbrica revolucionaria del mentado Tratado de Lisboa. Cualquier persona medianamente inteligente debe poder reconocer que ese Tratado que se propone es simplemente una maldad imperial fascista, incluso considerándolo desde un punto de vista meramente deductivo; sin embargo, es verdaderamente esencial saber que es lo que hace palpitar al superfascista imperio británico del modo que se ha de ver en el momento presente, considerando la influencia de los raros y malvados discernimientos de H.G. Wells, como hacemos aquí.

Ahí esta la raíz del conflicto entre el mal y el bien, hoy.

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"¡A nosotros los Letrina no se nos debe oliscar!" Lady

Letrina, en la cinta cómica de Al Capp "Li'l Abner"

Se ha observado con frecuencia que, esa capacidad para el mal que es específica de criaturas como H.G. Wells y Bertrand Russell, entre tales notables similares, se limita a un tipo de facultades voluntarias dadas a los seres humanos, una facultad de la cual las bestias son inocentes. La ilustración perfecta de esto, que aquí desarrollo, es el actual malvado propósito del Imperio Británico, según se expresa en el complot imperialista en marcha inherente al bosquejo del Tratado de Lisboa.

Por un lado, tales facultades voluntarias se expresan, cuando son para el bien, mediante la cualidad especial de los grandes descubrimientos modernos entre personajes científicos europeos tales como Nicolás de Cusa, Leonardo da Vinci, Johannes Kepler, Pierre de Fermat, Gottfried Leibniz, et al.

El uso contrario de ese término, "discernimiento", para el mal, se ejemplifica en los sofisticados más destacados del empirismo moderno, como los notables casos señalados de Wells y Russell. El caso del mal, por su parte, se ejemplifica, en su sentido general, en la historia de la sofistería en aspectos conocidos de la civilización europea extendida globalmente, desde la antigua a la contemporánea, como sofistería en el sentido específico de la tradición de Aristóteles, Euclides, Claudio Ptolomeo, y, más nítidamente, Wells y Russell. La característica esencial de ese conjunto, es la intención manifiesta de hacer el mal, como lo ilustra el consorte real británico y espíritu guía de la Fundación para la Vida Silvestre (WWF, por sus siglas en inglés), el príncipe Felipe, un espíritu maligno él, representado actualmente por su mascota adoptada, como el Drácula, un murciélago vampiro disecado en su semejanza esencial al terrible Jeremías Bentham de la Oficina Exterior Británica, actualmente disecado.

Una alternativa excelente de ilustración clásica de esa cuestión de distinción central, la cuestión sobre lo esencialmente malo, que aquí planteo, es el caso del "ambientalista" emblemático, el Zeus olímpico, cuyo carácter esencialmente malvado se retrata en el Prometeo encadenado de Esquilo. Me explico:

Para propósito de referencia, definan los principios físicos universales como los definía Albert Einstein. El universo se define como finito, pero ilimitado. Es decir, que el universo está limitado únicamente por lo que se define justa, experimentalmente, como principios físicos universales, como el descubrimiento singularmente original de Johannes Kepler del ordenamiento entre el Sol y los planetas mediante la gravitación universal. Todo en el universo está limitado por tales principios, de tal modo que, primero el universo es finito en este sentido, y tal que no hay nada fuera de él, excepto lo que existe como principio universal último, el principio del bien, como expresión del principio de autodesarrollo del universo implícitamente antientrópico.

Esta definición de discernimiento le plantea a la capacidad de juicio humano dos opciones: aceptar esa premisa experimental, o desafiarla implícitamente.

En ambos casos, mutuamente opuestos, del bueno o malo discernimiento, la mente humana expresa la suposición cardinal adoptada como un acto de discernimiento. En esencia, en último análisis, nosotros, como seres humanos, podemos elegir el bien, o el mal. A ninguna otra especie viva, que se sepa, se le ha dado esa alternativa.

Para aclarar el planteamiento hecho hasta aquí, consideren el caso del "fuego" como aparece en el Prometeo encadenado de Esquilo. El "fuego" es emblemático del bien; es la expresión de un principio del universo real. Lo contrario al fuego (la entropía), según lo estipula el personaje de Zeus en el Prometeo encadenado, es una concepción eficientemente malvada. A diferencia del insensato farsante, ex vicepresidente de EU, y agente británico Al Gore, el Zeus olímpico de Esquilo sabe que el principio del "fuego" es cognoscible por la humanidad, pero insiste, por tanto, que no se le debe permitir al hombre adquirir ese conocimiento. Esa devoción al mal es, precisamente, la versión extremista del "maltusianismo" (en el sentido de maldad viciosamente antihumana) que receta el pro satánico lacayo del príncipe Felipe, Al Gore.

Los dos discernimientos opuestos, como lo ilustra el caso, expresan cada uno esa facultad humana de discernimiento que es externa, pero que une, toda mera sensación. Por discernimiento, debemos querer decir que, hemos comprendido la implicación universal que se expresa en el modo en que pensamos del universo real, o el que ha adoptado un adversario como un universo que maliciosamente pudiera tener la intención de que a la humanidad no se le permita conocer. En realidad, el reconocimiento de esta cualidad de intención con discernimiento constituye el principio que sustenta a todo descubrimiento de lo que pueda presumirse que sea conocimiento de cualquier principio universal, ya sea bueno, o malo. En la sociedad presente, como se conoce en la historia hasta el momento, solo una pequeña minoría de personas han sido, o son eficientemente concientes de este papel específico de lo que se describiría justamente, para subrayar, como discernimiento estratégico.

En el caso de la disertación de habilitación de 1854 de Bernhard Riemann, o, la identificación que hizo Nicolás e Cusa de la falacia sistémica del recurso de cuadratura empleado por Arquímedes en su errónea definición de la generación del círculo, se nos presenta una ilustración específica de esta cuestión.

Por ejemplo: En la De Docta Ignorantia de Cusa no se permiten definiciones, axiomas ni postulados no a-priori. Solo se reconoce el discernimiento de la facultad de creación, una facultad cuyos modos se deben descubrir como expresión de un principio supremo singular del universo. Lo mismo es el principio, en efecto, en el método identificado por Bernhard Riemann en su disertación de habilitación de 1854. Esa obra de Riemann representa, ejemplifica, una forma de discernimiento, que también se expresa en todo discernimiento de creatividad científica válida que involucra el descubrimiento de un principio verdadero.

El mal, por el contrario, se ejemplifica en la sofistería clásica, como la de Aristóteles y los seguidores de Aristóteles (en método) tales como Euclides. El reconocimiento de que esta forma de sofistería, como se expresa en la adopción de suposiciones a-priori, nos muestra, como la tesis implícita del "Hermano Mayor" conocido como H.G. Wells, es también un supuesto universal, pro, es la representación del mal; la cualidad verdaderamente satánica del mal imitada por el príncipe Felipe del Fondo para la Vida Silvestre.

La humanidad, emblemáticamente, en nuestra experiencia hasta ahora, se compone en general de gente que carece de discernimiento, según he descrito aquí el principio de discernimiento. Tal es el caso del estudiante de ciencia física que opera dentro de los límites de supuestos apriorísticos, suposiciones para cuyos orígenes reales el, o ella, no da cuenta. Este comportamiento es evidencia de una falta de discernimiento. Por ejemplo, los que aceptan las suposiciones del "libre comercio" son también personas que han adoptado un principio malvado, pero que son incapaces de dar cuenta de su comportamiento en este respecto; dado que les falta discernimiento.

1. El imperio brutal

Albert Einstein remontaba su ciencia moderna, y la noción de esa ciencia de un universo finito pero ilimitado, remontándolo al discernimiento que se manifiesta en el singular descubrimiento original de Johannes Kepler, como en su Armonía de las esferas, de la expresión de un principio de gravitación universal del sistema solar. En mis escritos sobre cuestiones científicas que tienen que ver con mi especialidad, la ciencia de la economía física, he abordado con frecuencia el principio involucrado como fundamental para entender la falla que es un lugar común, en este respecto, entre los físicos más destacados y hasta relativamente numerosos. Sin embargo, es esencial para el lector, aquí, que yo incluya oportunamente una aclaración histórica de la cuestión pertinente al método científico.

La ciencia económica competente no se fundamenta en consideraciones monetarias como tal, sino en el principio moral subyacente que se expresa como el aumento a voluntad de la densidad demográfica relativa potencial de la humanidad, lo cual es una cualidad específica de la especie humana. Este, es un aumento que se efectúa, de modo singular, mediante el descubrimiento y aplicación de los principios subyacientes que se manifiestan mediante el progreso que se expresa en la ciencia física y en los métodos apropiados de composición y ejecución artística clásica. Esto incluye principios artísticos tales como los que manifiesta el método de Johann Sebastian Bach y sus estudiantes fieles del método singularmente clásico de Bach, tales como Haydn, Wolfgang Mozart, Beethoven, Schubert, et al., o, como también lo expresa en la revolución en la pintura (y muchas otras cosas) el gran estudiante de la obra de Brunelleschi y Nicolás de Cusa, Leonardo da Vinci.

Como lo he subrayado, repetidamente, en los escritos pertinentes publicados: el fundamento de la ciencia física competente y la composición artística clásica, solo se localiza por lo común en el principio de discernimiento: discernimiento en tanto se distingue de la percepción sensorial. La distinción entre las dos categorías distinguidas como ciencia y arte, está en que la primera se expresa como control físico sobe la naturaleza, mientras que el verdadero arte clásico se dirige al objeto de la celebración de esa cualidad de la mente individual en que, la mente humana individual bien desarrollada manifiesta la "ubicación", por así decir, del tema de la misma facultad singularmente humana de discernimiento de la cual depende el conocimiento relativamente válido, pero de orden inferior y específicamente los logros científicos físicos exitosos.

La expresión de arte que no satisface esa definición, esa cualidad específica de discernimiento, sería mejor relegarla al tema de la sociología del chimpancé, así como también a las relaciones sociales diseñadas de acuerdo a los gustos de los correligionarios de la inlamentable Margaret Mead, y de los positivistas y existencialistas en general.

Sobre el tema de la geometría

Tiene una importancia fundamental aquí, informar, como lo he hecho en varias publicaciones, de que mi aprensión personal de esta opinión sobre tales materias, llegó durante mi contacto adolescente con la escuela secundaria, en la ocasión en que me econtré por primera vez, y rechacé inmediatamente, la concepción de lo que se denominaba "geometría euclidiana". El germen de todo logro intelectual que yo he obtenido durante mi vida entera hasta la fecha, desde esa experiencia adolescente, descansa en la noción de discernimiento que yo adopté en mi rechazo del método sofista de Aristóteles y su seguidor Euclides, o del farsante Emmanuel Kant que no se atrevió a sacar la nariz, como lo hizo con su Prolegomena y las Críticas, hasta que el poderoso intelecto de su más implacable Némesis intelectual de esa época, Moisés Mendelssohn, salió del escenario.

Ese descubrimiento mío fue verdaderamente elemental. Un año antes más o menos, había estado fascinado con mis observaciones como visitante algo frecuente, adolescente temprano, al cercano astillero naval de Charlestown, observaciones sobe la relación funcional entre la resistencia variable expresada en las interacciones de la forma específica y masa relativa de las estructuras que lo sostenían. Entonces, a consecuencia de esta experiencia, en mi primera clase de geometría euclidiana, donde recibí el desafío de enunciar que significaba la geometría para mí, respondí de acuerdo a esa experiencia precedente en el astillero naval: Respondí planteando que ésta era la materia de la relación geométrica entre peso mínimo y máxima fortaleza. Esa noción mía fue rechazada inmediata y ampliamente por los maestros (y, posteriormente, por algunos de mis profesores), así como también por los compañeros estudiantes, por supuesto; pero al mismo tiempo, yo, en cambio, rechacé cualquier concepto de geometría que pasara por alto lo que identificaba como el principio físico de cualquier geometría funcionalmente competente. Eso habría de llevar, durante los años siguientes, a mi adopción en 1953 del punto de vista de la disertación de habilitación de 1854 de Bernhard Riemann.

El discernimiento manifiesto en mi reconocimiento de la importancia de mi rechazo a una geometría apriorística, ha sido el item decisivo de discernimiento que ha guiado todo mi pensamiento crítico sobre la ciencia, el arte y las relaciones sociales, desde esa experiencia decisiva en el salón de clases adolescente. Durante los años, en las numerosas décadas desde esa primera experiencia, la noción de tal principio universal de discernimiento científico, aunque muy mejorado en su alcance, ha sido, en esencia, el mismo hacia el cual apunté, aquí, como esa experiencia juvenil.

Eso no me acarreó ningún provecho de los proverbiales laputenses de las academias del caso, o similares; pero, ha sido una gran fuente de consuelo y de logros para mi, en especial en el dominio de la ciencia de la economía física. Mis logros singularmente originales como pronosticador de largo plazo en el campo de la economía, a diferencia de los gruñones rezongones que, neciamente, rechazan mis métodos, han dependido absolutamente de mis ataques a la obra más destacada de tales farsantes relevantes como el profesor Norbert Wiener y John von Neumann, tanto como mi desprecio por la escuela Haileybury de Jeremy Bentham de los métodos brutales en economía política, más ampliamente.

Observen la cuestión práctica del papel de la sofistería en el modo en que proscribe de la ciencia la cualidad de discernimiento humano, hoy todavía.

Sofistería versus discernimiento

Consideren el modo de sofistería específico del método de ese infame enemigo de Alejandro el Grande conocido como Aristóteles, el alumno que odiaba, y era odiado salvajemente por ese tutor. Alejandro se convirtió, por otro lado, representante de una rama de su familia asociada con el templo de Amón en la región marítima egipcia de Cirenaica. Fue mediante ésta asociación que Alejandro pudo flanquear a la malvada ciudad de Tiro, desde Egipto; y, fue de la mano del notorio envenenador Aristóteles, que se efectuó un intento de asesinato conocido, y también, posiblemente el asesinato definitivo de Alejandro. En una cuestión relacionada, un contemporáneo y amigo del apóstol cristiano Pedro, el rabino Filón de Alejandría, destacó la maldad esencial de la teología de Aristóteles, cuando señaló y rechazó por completo el método implícitamente pro satánico de Aristóteles, el cual exigía que, dado que supuestamente, la creación de Dios era perfecta, el mismo Dios no podía alterar la composición de la Creación una vez que la obra inicial haya comenzado. De aquí que la opinión aristotélica relega, sistémica e implícitamente, el poder para introducir cambios al universo como consignado, así, al Diablo, como a los propios Bertrand Russel y H.G. Wells del Diablo. De aquí la visión aristotélica manifiesta de Federico Nietzsche, "Dios ha muerto".

El aspecto más notablemente central de esa maraña de historia antigua de las regiones mediterránea y asociadas, ha sido el papel de la influencia de esa potencia marítima particular de la usura asociada con culto de sofistería del Apolo-Dionisio Délfico de donde se engendró la "constitución" de Licurgo de Esparta, y también el plan tácito adoptado para la forma neoveneciana de potencia marítima de la Compañía de Indias Orientales británica y sus consecuencias, desde febrero de 1763.

Este es el culto délfico que atacó Esquilo en su trilogía de Prometeo. Como ilustra la cuestión el caso del monstruo moderno sifilítico Federico Nietzsche, ese legado délfico que ejemplifica el sacerdote Plutarco, consumado mentiroso sofista, ha sido la herencia constante de la maldad encarnada en la influencia extendida globalmente de los modos europeos cultura sofista desde esos tiempos tan antiguos, tiempos anteriores a nuestro conocimiento razonable de los aspectos internos más notables de la evolución al interior de la cultura con centro en Europa de hoy día, extendida desde la antigüedad hasta la historia moderna.

En algún momento en esta maraña de cosas, el aspecto humanista de las culturas marítimas oceánicas había sido corrompida por el surgimiento de las potencias (marítimas) atlánticas cuya agresión fue, de acuerdo a Platón, desafiada por una encarnación anterior de la ciudad estado de Atenas. El relato de las fuerzas en juego en dicho conflicto mediterráneo, lo dio términos algo diferentes aunque relacionados, el cronista siciliano de la época romana, Diódoro Siculus. Esos relatos, complementados con la Ilíada y la Odisea homéricas, se conforman razonablemente a lo que sabemos con certeza en tanto los tipos de implicaciones que se han de sacar de los llamados "antiguos griegos" y evidencias afines.

En todo esto escrito hasta ahora aquí, se debe tratar como conocimiento accesible y verdadero, que la opción de cualquier conjunto de lo que se presume que sean principios físicos universales, o afines, involucra la cuestión superior de elección per se. Este principio superior, de elección per se, corresponde, ontológicamente, al tema del discernimiento humano en cuestiones de ciencia física y de composición estética.

2.El modelo oligárquico

Mi mejor estimación, a la fecha, es que el intento exitoso de discernimiento global al estilo sofista ha aparecido por lo común, hasta ahora, en esos casos individuales raros como el de H.G. Wells. Los agentes efectivos de este tipo de cambio no son como los simples peleles de hoy día, seguidores de la moda del "libre comercio" que avanzan como los zombis legendarios que salen de alguna "laguna negra". Discernimientos malvados como los que expresa Wells, definen lo que se intenta que sea una sumisión popular a la idea de un universo en el que se intenta ejercer un monopolio de poder sobre las mentes de las masas por parte de una especie de sacerdote de tipo oligárquico, que domine el estrato "intelectual", un estrato en el que Wells se sitúa como una influencia destacada, como de Satanás. La gran masa de los crédulos creyentes en el liderazgo que aportan los símiles de un H.G. Wells, son simplemente peleles, como las hordas de langostas de los Flagelantes de la Nueva Era de Tinieblas medieval. La difusión del culto lunático del "ambientalismo" es un testamento de la falta de discernimiento realmente independiente de los seguidores de los símiles del agente británico Al Gore actualmente.

Esta población relativamente más pequeña de la oligarquía, se propone que gobierne, de este modo, sobre esos tantos que agrupa prácticamente como ganado. De tal modo, hoy día, el aparato del Partido Demócrata controlado por los grandes financieros, el del jefe del partido Howard Dean, el fascista Felix Rohatyn, George Soros, et al., han tenido a la mayoría del Partido Demócrata colgado, hasta el reciente viraje para mejorar, como desafortunadas marionetas que se mueven bajo cuerdas. Esto no lo hizo el senador Barack Obama; el era una de las marionetas, y una de las principales víctimas pretendidas, de los intereses financieros oligárquicos internacionales dirigidos por Londres que se proponían utilizarlo como cohete para destruirse junto a la senadora Hillary Clinton en lo que sería prácticamente un solo golpe, orquestado por truhanes como Howard Dean, propiedad de los financieros, y la presidenta del Congreso Nancy Pelosi.

Este ejercicio de tiranía oligárquica de los intereses financieros con centro en Londres que mueven la política exterior estadounidense y la política interna, es simplemente emblemática del control desde arriba de esa maquinaria del partido hoy día. Ha sido un control que depende, en una gran medida, de prohibirle el acceso al poder real a los sujetos humanos ostensibles de esa maquinaria, sujetos principalmente engañados que representan los intereses vitales del 80 por ciento de las familias de menores ingresos hoy día. Incluso, al presente, una gran proporción de los científicos de nuestra sociedad, y otros académicos, han sido empleados principalmente para rendir su filas a una condición intelectual en que quedan, relativamente disfuncionales intelectual y políticamente.

El método utilizado para este tipo de "lavado cerebral" de masas de nuestro electorado y su tipo de líderes acostumbrados por igual, es engañar a la parte de menor rango de la población para que rechace la adquisición de conocimiento real de principios físicos posibles de descubrir y otros comparables, de lo que sería por otra parte, una nación y una economía más exitosa de la que hemos gozado en Estados Unidos y Europa desde el momento poco antes de los mentados "sesentayocheros" o, se podría sugerir, hasta el asesinato del Presidente John F. Kennedy.

La prohibición al hombre del conocimiento del uso del "fuego", tal como la energía de fisión nuclear, como se expresaba esa prohibición antes en el caso contra el "conocimiento del fuego" que presenta el Prometeo encadenado de Esquilo, or mediante el fraude "malthusiano" de la Escuela Haileybury de Jeremy Bentham, o de las víctimas engañadas del fraude del "Calentamiento Global" hoy día, son expresiones emblemáticas del diseño de modelos oligárquicos que hacen los sofistas. No es solo que se ejerce una influencia corruptora sobre las instituciones, tal como el control presente de los más altos puestos de la burocracia del Partido Demócrata, sino que sobre más o menos todas las instituciones principales, la influencia de esas autoridades anglófilas presentes que gobiernan nuestra sociedad del modo general que ejemplifica la arrogancia vulgar de la maquinaria de Howard Dean y la de Pelosi movida por Rohatyn.

En este proceso, la prensa de circulación masiva que al presente domina, y otra, principalmente los medios informativos de masas, pro imperialistas movidas por Londres, han tomado el lugar de influencia que antes ocupaba la función ideológica dogmática del púlpito sofista medieval europeo.

A estas alturas del capítulo presente de este informe, la subsiguiente presentación del tema del cuerpo de este informe se dividirá ahora, en adelante, primeramente, entre el actual y dos capítulos adicionales:

Primero, en este capítulo presente, pondré de relieve los medios por los cuales varios modos de sistemas oligárquicos han conducido repetidamente su pretendida supresión de la ciencia y la cordura en el curso de aproximadamente tres mil años del surgimiento y desarrollo razonablemente bien conocido de la cultura de la civilización europea. Por conveniencia, ilustro lo que quiero decir aquí, ahora, en este punto, con la referencia al tratamiento que da Federico Schiller, como en sus disertaciones de Jena, al tema de la Atenas de Solón versus la Esparta de Licurgo.

Segundo, esbozaré el elemento contrario de esa historia, el desarrollo que se expresa en la lucha humanista para vencer al oligarquismo y sus efectos desmoralizantes, como lo ejemplifica la influencia benéfica, para toda la humanidad, de la obra de tales parangones como los pitagóricos y los seguidores de Platón.

Tercero, entonces estaré situado para poner en perspectiva la importancia precisa de la noción de inmortalidad humana, como una especie de noción funcional práctica de principio científico en general, y de estrategia en particular. Trato esta materia, como se expresa mediante una visión apropiada del papel de la cultura en la forja de la historia y en definir el papel de la inmortalidad de las ideas transmitidas a través de un proceso de desarrollo entre generaciones sucesivas, y, precisando lo que se podría definir apropiadamente como la "sustancia viva" de una noción bien definida de estrategia, como para la defensa del papel de la herencia específica de Estados Unidos de América en el desarrollo de la civilización moderna.

Sobre la premisa de estos tres conjuntos de consideraciones, ubicaré entonces, en cuarto lugar, las cuestiones prácticas inmediatas de un necesario enfoque estadounidense para contribuir en los remedios al estado catastrófico de pesadilla en los asuntos globales de hoy día. A este fin, es necesario, si nuestra república y la civilización más ampliamente, han de sobrevivir a esta crisis de desintegración económica general de la civilización global que se nos viene encima de inmediato. Es indispensable que nos apartemos de la palabrería de la aula académica típica actual y de la sofistería popularizada de la opinión de prensa actual, para dar paso a algún pensamiento serio en su lugar.

Hay un principio crucial, con respeto al comportamiento humano, en tanto distinto al comportamiento animal, que subsume a las cuatro consideraciones juntas. Es tiempo de que los ciudadanos en general, tanto como los dizque "influyentes" típicos, crezcan hasta algún pensamiento serio urgentemente necesario sobre el carácter trágico del papel que han sido inducidos a adoptar en las últimas décadas. Subrayo esto, de tal modo que puedan, ahora, pensar sobre esas décadas de necedad reciente, incluyendo las suya, que ha acarreado el estado correspondientemente siniestro, trágicamente podrido de los asuntos económicos mundiales presentes y demás.

Hombre y bestia

Quienes estamos familiarizados con los animales domésticos, en especial los perros llevados a la condición de "miembros de la familia", somos concientes de la tendencia de tales criaturas a adaptarse a su ambiente de tal modo que a menudo nos incita a atribuirles a estas criaturas una aculturación "casi humana". A menudo mueve sentimentalmente a los miembros realmente humanos de ese hogar a ir un poco lejos en suponer que la cultivación de ese perro en un ambiente humano ha producido una criatura de las características específicas de una función cognoscitiva humana.

El perro sabio, por ejemplo, ¡no tendría nada de eso! El o ella esperan que los socios humanos cumplan con las responsabilidades de los socios humanos, mientras que el respetable perro de la casa deja en claro que, el o ella esperan que el amo cumpla las responsabilidades específicamente humanas de la sociedad del hogar. La tendencia a una confusión en esta materia la incita a veces, probablemente, el hecho de que la distinción del hombre y la bestia no es siempre un aspecto claramente manifiesto del comportamiento del miembro humano de la casa.

No hay, quizás, mejor forma de enfocar las cuestiones que se plantean implícitamente en esta comparación, que enfocar con habilidad la cuestión del individuo humano como criatura de la historia, no de la biología meramente. No obstante, no debemos echar nuestras mascotas "a los perros", por así decir, al subrayar la distinción funcional de la especie humana; lo obligado es una muestra decente de respeto mutuo entre los representantes de las especies pertinentes.

La palabra clave para hacer entrar al juego en este punto, es historia. Sin embargo, aunque esta observación apunta hacia el objeto de la ciencia involucrado en la evolución del comportamiento humano históricamente determinado, la definición errónea acostumbrada de la idea de historia misma, generalmente refleja su naturaleza, tanto en individuos como en estrato social, como expresión de una concepción mecanicista, en vez de verdaderamente dinámica, de esa materia. Este es el caso a menudo, incluso entre quienes se consideran informados sobre la historia.0 En cualquier caso, ese obstante ese problema, aunque hay una historia de los perros mascota que se adaptan al comportamiento aprendido, ningún perro, incluso los que han olido muchas cosas que el hombre mortal pasa por alto, ha hecho nunca un descubrimiento de un verdadero principio universal.

Sobre una cuestión relacionada, se debe reconocer como un comportamiento despreciable de los expertos y otros que viven hoy día, sugerir que la especie humana llegó a existir a partir de la evolución biológica en un período tan breve como unos cuantos millones de años, o en una región tan local como África. La apariencia de genios genuinos entre los descendientes de algunos llamados "aborígenes" australianos parece haber sido una confrontación que expuso al simio que acecha dentro de muchos entre las formas inferiores de vida identificable como darwinianos de la civilización europea.

El individuo humano tiene una característica específica, que el académico V.I. Vernadsky identificaba como el principio de la Noosfera, el mismo principio que separa al individuo humano y a su sociedad, absolutamente aparte de las bestias. Esa característica se ubica mejor en una concepción apropiadamente elaborada de historia cultural humana, distinto a cualquier diferenciación biológica en características de grupos de la familia humana. En otras palabras, nunca hubo una división de la especie humana entre "razas" separadas; hay solo una raza humana, todos cuyos miembros que no estén lisiados biológicamente en su potencial cognoscitivo, tienen a su disposición el mismo tipo de cualidades específicamente conductuales de potencial cognoscitivo, y necesidades afines, como cualquier otro.

Los reclamos que los seres humanos adelantan en el nombre de "raza", como el recién célebre caso del Elmer Gantry de la vida real conocido como el Jeremiah Wright estadounidense, son desdeñados apropiadamente como infectados con trastornos mentales y morales específicos de la enfermedad moral del "racismo", y de la expresión específica de ideología racista propia de la droga autodegradamente de la ideología —"¡Necesitamos ese dinero!"conocida como la estafa del actual gobierno de Bush a los incautos por el atractivo de lo que se llama "iniciativa basada en la fe". Todas las diferencias importantes que se encuentran entre los seres humanos son culturales en esencia, no biológicas.

Mi concepción multifacética de la humanidad, manifiesta en estos párrafos inmediatamente precedentes, es congruente con el uso propiamente definido del término "historia". Se propone entonces que historia signifique el principio común, específicamente humano que, como he dicho antes, subsume a las tares categorías distintas de tipos que he definido al inicio de este capítulo.

Dicho esto como introducción a las materias de este y los capítulos siguientes, ubica el concepto de discernimiento que se presenta en este informe en su conjunto.

El modelo délfico

Según he tratado el tema de la naturaleza humana en muchos informes publicados en el curso de unas cinco décadas, la naturaleza humana es, no relativamente, sino específicamente distinta de todos los demás seres vivos conocidos. Esta distinción específica es funcional: el individuo humano tiene una cualidad de capacidad, como para el descubrimiento de principios físicos universales, y su prueba, que no existe en ninguna otra especie viva conocida. La capacidad constituye un potencial característico de no sólo todo individuo humano vivo, biológicamente sano, sino también nuestra tenebrosa memoria viva de la otrora encarnación de un individuo muerto. Es en esa memoria viva del potencial de esta cualidad de tales personas, que se identifica apropiadamente la noción realmente funcional de historia, distinto a lo que son meras crónicas. Es decir, que el individuo humano puede ser inmortal, en un sentido muy específico, pero también decisivamente importante.

En este marco de discusión de la cuestión de la especificidad humana, el término "Délfico" significa el método sistémicamente irracionalista propio del culto de Delfos. El aspecto de la tradición délfica sobre la cual enfoco la atención del lector en este informe, es el que subraya el Prometeo encadenado de Esquilo.

Como lo he informado en numerosas ocasiones pertinentes anteriores, el modelo psico-socio-económico de la sociedad oligárquica, ya sea el sistema imperial de la antigua Babilonia, el délfico, el romano o el bizantino, o el sistema medieval veneciano-normando, el imperio británico (es decir, angloholandés) moderno, consiste en el mismo plan como el que estaba detrás del odio organizado a Gottfried Leibniz, asociado a la conspiración de los reduccionistas del siglo 18, de tales aliados del cartesiano declarado virtual "inventor" de la personalidad sintética del especialista en "magia negra" Isaac Newton, Antonio Conti, aliados suyos como Voltaire, de Moivre, D'Alembert, Leonhard Euler y Lagrange, así como los reos pertinentes de principios del siglo 19 como Laplace, y el farsante plagiario descubierto Augustin Cauchy. El rasgo común de esa colección de bellacos reduccionistas, era su negación compartida a la existencia del infinitesimal ontológico de la ciencia física experimental moderna, del cual ha dependido la concepción moderna competente de nuestro universo desde los descubrimientos seminales del cardenal Nicolás de Cusa, como en su De Docta Ignorantia.

El dominio sobre las llamadas "clases inferiores" de las poblaciones de culturas oligárquicas como las del sistema político estadounidense de arriba a abajo controlado por los financieros hoy día, ha sido forjado por el imperio británico global de facto, forjado mediante la dinámica global de un sistema de un sistema dominante, financierocentrista, de "libre comercio" intrínsecamente sin ley. El embaucamiento de la masa de nuestros representantes políticos y otros hasta la sumisión a ese fraude del "libre comercio" contra la Constitución estadounidense, es lo que ha convertido en esclavos prácticamente voluntarios a la gran mayoría de la población estadounidense en el transcurso del período desde la ola de asesinatos políticos cruciales aquí durante el intervalo 1963 a 1968.

Para ser específico, consideren lo siguiente.

La revuelta de la facción anarcoide, implícitamente neomalthusiana, de los mentados "sesentayocheros", perturbó el pacto social fundamentado en el Preámbulo de nuestra Constitución Federal, entre trabajadores, agricultores, científicos, artistas clásicos y otros. Esto es, el pacto social mediante el cual el Presidente Franklin Roosevelt había movilizado a la mayoría de la nuestro pueblo de esa época de crisis, no sólo para rescatarnos de la pesadilla existencial que hubiese representado la continuación de un gobierno de Hoover controlado por Wall Street; él hizo esto también para rescatar al mundo del fascismo, ejemplificado en los regímenes de Mussolini y de Hitler, regímenes que él sabía habían sido puestos principalmente mediante la colaboración, para este propósito, entre las pandillas financieras trasatlánticas con centro en Londres y Manhattan.

Es instructivo comparar a Estados Unidos bajo la dirección de Franklin Roosevelt con la obscenidad absoluta de la ideología y práctica de los símiles de los terroristas Weatherman intrínsecamente fascistas que destruyeron al Partido Demócrata, y de ese modo asentaron los impulsos fascistas del ascenso al poder del gobierno de Nixon. Las reformas despistadas que adelantaron tres hermanos Rockefeller, cada uno con énfasis distintivamente diferente, respectivamente Nelson, David y John D. Rockefeller, en el transcurso de los gobiernos estadounidenses de Nixon, Ford y Carter, de 1969 a 1981, no solo condujo a diversas medidas que destruyeron los cimientos de la economía estadounidense. Fue mediante medidas tales como la destrucción del sistema de bretton Woods en 197, entregarle el poder sobre el dólar estadounidense al "mercado spot" de Ámsterdam a través de la farsa del petróleo de la administración Nixon y la violación a la economía estadounidense por la Comisión Trilateral durante el gobierno de Carter, que se puso en movimiento un paradigma de formulación de planes dirigido por Londres, un paradigma que ahora ha hundido no solo la economía estadounidense, sino a la economía de todo el mundo, en lo que ahora se convertiría en una crisis de desintegración, a nivel planetario, a menos que se adopten cierto conjunto de medidas que yo he propuesto (en otros lugares) casi inmediatamente, ahora.

El modelo liberal moderno

Desde el momento de ese Tratado de París de febrero de 1763 que estableció a la Compañía de Indias Orientales británica como un imperio privado de los intereses financieros liberales angloholandeses globales, el papel de lord Shelburne de la Compañía fue tan decisivo como siniestra se consideraba su reputación justamente. Fue el grupo de Shelburne el que creó la Oficina Británica del Exterior, dirigida desde adentro por el Comité Secreto del notorio lacayo de Shelburne, Jeremy Bentham.

En verdad, hasta el día de hoy, el poder real del Imperio Británico no reside en la monarquía británica como tal, en tanto que la monarquía desempeña una función crucial a favor del poder real del Imperio Británico, la oligarquía financiera liberal angloholandesa neoveneciana que echó raíces axiomáticamente en la autoría de Paolo Sarpi de Venecia.

Quienes, como a veces poderosos jefes de Estado, o tiranos abiertamente, ven la cuestión de otra manera a la que yo la describo aquí, son proclives a cometer errores horribles que quizá preferirían, o quizá no, no vivir para lamentar. Los suicidas Adolfo Hitler y Josef Goebbels, que amaban tanto a los británicos como para destruir a la víctima pretendida, Alemania, y, finalmente, a ellos mismos, para provecho de Londres, son notables entre los suicidas que ya previeron, antes del fin, el riesgo que perversamente gozaron en ser criaturas "histórico-mundiales" engendradas para el sacrificio por la oligarquía financiera liberal angloholandesa.

Nosotros, de entre los relativamente pocos patriotas verdaderos mejor informados entre los especialistas de inteligencia de nuestro Estados Unidos, reconocemos, incluso aunque no públicamente, la verdadera naturaleza, en vez de los mitos populares relativos al poder y el plan del imperio brutal, el enemigo más antiguo y duradero de nuestra república, como existía entonces y ahora. Ese imperio no es en esencia un instrumento del pueblo del Reino Unido, o del pueblo de ninguna otra parte de la Mancomunidad; el imperio existe del mismo modo en que fueron creados Mussolini y Hitler también, para su tiempo, como alegaría el "futurólogo" H.G. Wells, por esos intereses financiero-oligárquicos imperiales globales, creado para sacrificar a las naciones sobre las cuales gobierna, si es necesario, para preservar el interés financiero-oligárquico imperial de tipo global implícitamente, que es, de hecho, tan viejo como Tiro, Babilonia y el culto de Delfos.

Mi propósito al introducir aquí una referencia a los papeles solapados de Shelburne, Gibbon y Jacques Necker, es aclarar la distinción entre el mito y la sustancia en ese respecto. El mito del caso es el engaño de que Gibbon había diseñado un Imperio Británico de acuerdo a la visión de Juliano el Apóstata de una nueva Roma imperial, que no permitiría la existencia del cristianismo real, en lo que Gibbon, y supuestamente Shelburne, consideraban un falla fatal en acecho en el antiguo sistema romano y bizantino. No es sólo el Vaticano el que ha sospechado desde hace mucho que el espectro de Juliano el Apóstata reina realmente, todavía, en la Gran Bretaña imperial.

Cómo creció

El imperio que ahora se asienta esencialmente en Amsterdam y Londres, un imperio que domina al mundo, en especial desde la época del gobierno estadounidense de Nixon, no se originó como un imperio británico como tal. Evolucionó como subproducto de los esfuerzos de grupos faccionales del "nuevo partido veneciano" de Paolo Sarpi, et al., para liberar a la causa financiera oligárquica veneciana de lo que a ellos les parecía ser el probable resultado fatal de seguir respaldando la causa reaccionaria hasburga asociada con la brutalidad del símil de Hitler Tomás de Torquemada y Felipe de España. Era evidente, en este respecto, que la Ciudad de Venecia podía seguir siendo el centro del poder por la causa global de la usura, pero no si procurase mantener ese papel como potencia naval atascada en el norte del Adriático.

Por lo tanto, Sarpi y su facción de Venecia sustituyeron un nuevo modelo de imperialismo financiero, el cual cambió la base marítima de su poder imperial a los territorios marítimos a lo largo de las costas norteñas de Europa, como en Inglaterra, los Países Bajos y a lo largo de la antigua ruta hanseática hacia el Báltico. Esta perspectiva la reforzó la experiencia de la derrota que sufrió la causa veneciana a manos del cardenal Mazarin y otros al introducir la Paz de Westfalia en 1648. El resultado fue el resurgimiento de la Francia de Mazarin y de Jean-Baptiste Colbert, en su papel del principal centro científico del mundo y motor del progreso económico de Europa. De este modo, el uso, por parte de los adversarios de Francia, del corruptible Luis XIV cuyo caso aportó el modelo al emperador Napoleón Bonaparte para sus posteriores políticas religiosa y demás, fue utilizado como una falla en el gobierno de Francia que franqueó el camino para arruinar a Francia considerablemente, y para el establecimiento de la potencia marítima liberal angloholandesa en el norte marítimo de Europa. Fue a partir de esto, que surgió el futuro imperio británico de la Compañía de Indias Orientales británica, en febrero de 1763, junto a las provocaciones que proporcionaron el excelente motivo sistémico para establecer la independencia de nuestra nación. La idea de un poder imperial salido como un carácter innato del pueblo inglés, en esencia es un cuento de hadas. Inglaterra no hizo esa elección, ni tampoco los Países Bajos en su propio caso. La elección la hizo, principalmente, una red de casas bancarias con centro den Venecia en la tradición lombarda del siglo 14. Fue este interés veneciano, identificado con la influencia de Sarpi, el que adoptó el pivote angloholandés como centro político de sus operaciones financiero-oligárquicas estratégicas. En todo lo que abarca el proceso, en Europa y las Américas, que va desde el inicio de la Guerra de los Treinta Años, en 1618, el acontecimiento positivo más decisivo ha sido la Paz de Westfalia de 1648, y el producto de la necedad más siniestro la Paz de París de febrero de 1763, que estableció lo que ha sido el Imperio Británico durante los siglos que van desde esa fecha. Aquí tenemos la clave al papel de H.G. Wells; la cuestión fundamental es el papel del sistema de estados nacionales europeos modernos establecido por la paz westfaliana de 1864, en oposición al movimiento contrario iniciado con la sucesión de las guerras holandesas contra la Francia de Luis XIV, y el establecimiento de la primacía marítima imperial de la Compañía de Indias Orientales británica en 1763. El resultado neto de esa sucesión de acontecimientos de 1618 a 1763, ha sido el surgimiento de la república de Estados Unidos en 1761-1776, para convertirse en el retador más decisivo de la pretendida supremacía imperial global del Imperio Británico como herramienta del sistema liberal angloholandés, todo ellos a consecuencia del conflicto de interés permanente que se puso en marcha en torno a la figura de Paolo Sarpi. Así, las características estratégicas del liberalismo angloholandés constituyen "axiomáticamente" la forma de liberalismo creado por los círculos de Paolo Sarpi como sustituto escogido del sistema de carnicería habsburga imputable a criaturas monstruosas como el Gran Inquisidor Tomás de Torquemada, que sirvió como el modelo elegido para los propósitos sangrientos de la francmasonería martinista del conde Joseph de Maistre, dirigido desde Londres, que sirvió como la mano del ardid del Collar de la Reina, el Terror Francés, el designio del desdichado emperador Napoleón Bonaparte, y el modelo para la tiranía de Adolf Hitler más tarde.

El imperio brutal hoy día

Dado que la idea de un "Imperio Británico" es fuente de orientaciones erróneas, debemos reconocer el carácter real del imperio real, esencialmente global, mejor denominado "brutal" que "británico". En principio, el espectro de H.G. Wells, donde sea que se esté asando su alma hoy, aunque de mala gana, estaría de acuerdo. El impulso característico de su La conspiración abierta no permite ningún tipo veraz de conclusión en contrario.

La clave de todo esto se muestra de manera desnuda en el perpetuo tamborileo del tema de Wells: "El Estado nacional, o cualquier cosa que se le parezca tiene que ser destruido" por consideración a lo que sea que pueda traer el deseo de Wells por una "globalización" inconsútil. En esta cuestión temática recurrente de La conspiración abierta de Wells, siempre regresa a ese tema, igual que su socio del delito, Bertrand Russell, exigía un asalto nuclear preventivo sobre la Unión Soviética, para llevar acabo lo que Russell declaraba con énfasis era el establecimiento de un gobierno mundial, como hoy día en en la pretendida imposición clandestina del Tratado de Lisboa que amenaza a la civilización europea continental, y probablemente también una guerra nuclear a gran escala contra Rusia y Asia en el plazo relativamente corto por delante.

La ilusión popularizada sobre el origen específicamente británico del imperio británico, es emblemática del hábito de mal entendimiento necio de la naturaleza y origen de los principales imperios de la Europa antigua, medieval y moderna. En ningún caso ningún pueblo eligió al imperio; en todos los casos el imperio los escogió a ellos. En ese respecto, encontramos la clave del plan general que sustenta al modelo del imperio unimundista propuesto por H.G. Wells, como en su La conspiración abierta y ¿Qué vamos a hacer con nuestras vidas?.

En el caso de los modelos liberales europeos modernos, que son vástagos del sistema "Veneciano Nuevo" del amo del lacayo mentiroso Galileo Galilei, Paolo Sarpi, los sistemas más simples de supresión forzada de los descubrimientos científicos y comparables, fueron reemplazados por el uso de un sistema de un intencional autoengaño de la víctima, un sistema de sofistería identificado ahora, como en EUA y en Europa, como en cualquier otra parte, con el término técnico de "liberalismo".

Este modo de engaño que fue el que introdujo Sarpi, ya sea por su propia iniciativa, o como instrumento de otros, se basa en tanto doctrina, en el modelo del irracionalismo medieval de Guillermo de Ockham ("Occam"). El papel de la doctrina irracionalista de Ockham-Sarpi es decisivo en todo el liberalismo moderno, en especial con la influencia del irracionalista radical Bertrand Russell que se refleja en el movimiento positivista radical posterior a la Segunda Guerra Mundial, tanto en la ciencia como en la ciencia ficción por igual. Con el ascenso del poder del imperio británico en la Europa del siglo 18, en especial desde el Tratado de París de febrero de 1763, los programas inherentes a las iniciativas de Sarpi habían forjado el diseño de nuevo cuño del imperio mundial todoabarcante, un imperio identificado justamente, intercambiable, ya sea con "Imperio Británico" o, dicho de manera más precisa, el sistema liberal angloholandés del poder financiero imperial, y en los cultos radicalmente liberales en la ciencia y en las artes hoy día, como la decadencia moral y cultural extrema de los mentados "68eros" hoy día.

Este aspecto del liberalismo, el aspecto que adopta Sarpi del legado medieval del irracionalista Ockham, constituye el meollo del sistema brutal británico, y el fundamento de todos los dogmas tanto de Wells como de Bertrand Russell, hasta los engaños de los legados del profesor Norbert Wiener y John von Neumann en particular. Regresaremos a este tema repetidamente de aquí a la conclusión de este informe en su conjunto.

No obstante, aunque lo acabo de subrayar antes, que el principal enemigo que ahora amenaza a nuestros Estados Unidos es un imperio británico que surgió, no como brotado de Gran Bretaña, sino como un parásito inmigrado adherido a ese o aquel suelo nacional hacia donde había inmigrado, desde tiempos antiguos, desde lugares tales como la antigua Tiro y Babilonia hacia la Europa medieval y moderna, y a las colonias europeas más allá. Sin embargo, hay, como ya lo había prometido abordar, una distinción cualitativa del actual imperio británico de esas formas particulares que le precedieron en esas sucesiones. Esa distinción especial es la adopción del liberalismo introducido bajo la dirección de Paolo Sarpi.

Ockham, Sarpi y Wells

El rasgo fundamental del plan tácito que subyace en todas las concepciones que adelanta Wells en su La conspiración abierta se ubica en los motivos de Paolo Sarpi en su sustitución de la posición tradicional de Aristóteles en los sistemas oligárquicos europeos previos, como los fraudes de Claudio Ptolomeo, con la del irracionalismo medieval de William of Ockham (Latín: Occam). Esa sustitución de Ockham, que hizo Sarpi, constituye la esencia de todo el liberalismo moderno.

La implicación fundamental de esa sustitución a Ockham, se debe reconocer como una consecuencia del reconocimiento que hace Sarpi de que el sangriento fracaso de monstruos tales como el programa de la Inquisición de Tomás de Torquemada, como la expulsión de los judíos de España en 1492 en adelante, fue que el nuevo modelo de sociedad europea, que se había puesto en marcha principalmente mediante las contribuciones decisivas del cardenal Nicolas de Cusa en el siglo 15, no sólo habían liberado a la ciencia de la garra mortal de la sofistería aristotélica, sino que de ese modo había introducido un nuevo tipo de sociedad, con un acento en dar mayor libertad a la ciencia y a la tecnología. Fue este factor de innovación orientada por la ciencia, puesto en marcha principalmente por Brunelleschi y Cusa, pero más enfáticamente por Cusa, lo que ha definido todos los logros reales más decisivos de la civilización europea moderna y su influencia extendida hacia las Américas.

Así, cuando se hizo el intento de regresar el reloj de la historia, señalado con la expulsión de los judíos en 1492, el esfuerzo para aplastar lo que había surgido como el estado nacional soberano moderno, como en los modelos de Luis XI de Francia y la imitación de las reformas de Luis XI por Enrique VII de Inglaterra, los beneficios absolutos físico-económicos de la obra revolucionaria de Cusa, como en los casos del progreso aparentemente milagroso en Francia y en la Inglaterra de Enrique VII, habían introducido un factor de efectos de progreso científico, en la sociedad europea, que hizo prácticamente imposible para las fuerzas oscuras de la sofistería aristotélica de estilo medieval vencer este nuevo factor de la historia mundial.

De este modo, por motivos que destacaré inmediatamente después, un sector creciente de los reaccionarios neofeudales reconoció la innovación de Sarpi como la probable solución a su fracaso en aplastar al Estado nacional soberano europeo moderno y eliminarlo. Hubo dos consideraciones, que Cusa había definido, principalmente, en el viraje de Sarpi para revivir a Ockham: la influencia de la Concordancia Catholica de Cusa en definir el principio de la forma soberana moderna de Estado nacional, semejante a la De Monarchia de Dante Alighieri, y la fundación de la ciencia europea moderna debido a la influencia de una serie de obras del mismo Cusa, empezando con su De Docta Ignorantia platónica. La combinación de estas corrientes inherentes a las iniciativas de Cusa, fue lo que había sentado las bases para el surgimiento de la civilización europea moderna a partir de las cenizas de la "Nueva Era de Tinieblas" de la Europa del siglo 14.

En términos de detalle, lo que frustró a los elementos aristotélicos de la reacción neofeudal, fue el efecto de las innovaciones en la tecnología y en la organización de la vida interna de las ciudades y las relaciones entre éstas.

El remedio propuesto por Sarpi al predicamento estratégico de las fuerzas venecianas en este respecto, fue crear un esquema bajo el cual se permitían las innovaciones "prácticas" en su propuesta reorganización de la sociedad europea, pero sin permitir que se introdujese el conocimiento de los métodos científicos reales de Cusa, Leonardo da Vinci, Kepler, et al. en las instituciones europeas pertinentes. El remedio propuesto por Sarpi fue, entonces, su fomento del irracionalismo de Ockham, o lo que se conoce por otro lado como liberalismo moderno, cuya fase de degeneración extrema se conoce hoy día, diversamente, como maltusianismo y sus subproductos, fascismo (v. gr.: neoconservadurismo), positivismo y existencialismo.

El viraje decisivo en el programa que inició Sarpi, llegó con la Paz de Westfalia de 1648, conducida mediante las acciones del delegado del papado en Francia, el cardenal Mazarín, y el papel destacado del colaborador de Mazarin, Jean-Baptiste Colbert, en desencadenar una asombroso ritmo de progreso en infraestructura y en avances acelerados científicos y tecnológicos fundamentales en Francia. El flanco estratégico débil para Francia resultó ser esencialmente el mismo rey Luis XIV cuyo manejo del Estado y programas relacionados fueron el modelo del conde martinista Joseph de Maistre en su rediseño del jacobino robespierreano Napoleón Bonaparte, como lo que habría de convertirse en el modelo para el diseño estratégico posterior de Adolfo Hitler.

Con la victoria del partido liberal angloholandés de los herederos de Guillermo de Orange en 1712-1714 sobre el papel destacado que jugaron Gottfried Leibniz y sus aliados ingleses tory, se franqueó el camino para la campaña masiva de la corrupción de Walpole en Inglaterra, lo cual, al romper la espalda de la oposición tory al legado de Guillermo de Orange, desató las estrategias de guerra intelectual y sangrienta, como la instrumentación de la llamada "Guerra de los Siete Años" desde Londres y Ámsterdam, lo cual, a su vez, estableció el "nuevo imperio romano de hecho" en la forma de esa Paz de París en febrero que estableció el modelo neoveneciano de lo que Shelburne habría de prever como un sucesor británico a los imperios romanos caídos.

Shelburne no creó el "Nuevo Imperio Romano" de Gran Bretaña; Shelburne simplemente hizo que su lacayo Gibbon fraguase la patente para que él la fijase en la pared.

El resultado, como lo ha mostrado el historiador H. Graham Lowry en su How the Nation Was Won, (Cómo se ganó la nación) fue la movilización de las fuerzas republicanas antiimperialistas de Europa y las Américas en torno al establecimiento de un substituto americano para los fracasados modelos parlamentarios y monárquicos de Europa dominados por el oligarquismo.

La Victoria de los Estados Unidos del Presidente Abraham Lincoln sobre las fuerzas conjuntas del Imperio Británico, la monarquía española de Gran Bretaña del siglo 19, subsidiaria de Londres en el tráfico de esclavos africanos en ese siglo, y la Francia de Napoleón III, en la doble derrota de Gran Bretaña en EUA y en el México hasburgo de esa época, fue el acicate de la pauta permanente de guerras imperiales mundiales, planeadas e iniciadas por el Imperio Británico, durante el período que va desde el despido de Otto von Bismarck en 1890 por órdenes del príncipe de Gales británico a su sobrino el kaiser, hasta la nueva contienda mundial que se está lanzando bajo la banderola del proyecto de Tratado de Lisboa hoy día.

Para el momento, la mayor parte del continente de Europa al este de Bielorrusia, ha sido degradado por el Londres fabiano a lacayos del principal enemigo mortal de nuestro Estados Unidos, el actual imperio británico. Ese imperio y sus agentes, saturan el comando de nuestros partidos políticos, nos saquean con sus fraudes financieros globales y los títeres siniestros que conspiran para arruinar nuestra economía desde los asientos del Sistema de la Reserva Federal y las piezas tradicionales de Londres en torno a Morgan en nuestras principales instituciones financieras y monetarias estatales y privadas, tanto como en los más altos puestos de dirección de nuestros partidos políticas principales.

El emblema de esta condición traidora en nuestros asuntos nacionales es, como no debería sorprender, la Sociedad H.G. Wells y su penetración de nuestros servicios diplomáticos y afines.

3. Los pitagóricos y Platón

Nuestro tema en este capitulo, y los sucesivos, es la ciencia de la historia. En este capítulo, nuestra atención se enfoca en la historia como idea de importancia esencial para la humanidad, en tanto que la humanidad se distingue absolutamente de otras formas de vida, precisamente en este respecto. En este capítulo, tratamos la historia como un concepto ligado a la distinción entre el hombre como si fuese otro mamífero, y esa personalidad de la humanidad que existe de modo eficiente como fenómeno de significación continua, eficiente, incluso después de que la persona del caso ha fallecido, a veces desde hace mucho.

En el capítulo subsiguiente y final, incluimos la atención de este capítulo presente a la ilustración del concepto de la historia misma como una idea, en la esencia de la materia, la inmortalidad del alma humana.

En partes anteriores de este informe, y en numerosas oportunidades publicadas anteriormente, he destacado que no podría haber un discernimiento competente de la existencia de nuestra singular especie humana, sin incluir los versículos 26 a 31 del Génesis 1como resumen claro de lo que debimos haber reconocido, de hecho, a partir de nuestro conocimiento de la naturaleza y la función coherente de nuestra especie humana allá en la antigüedad tan lejos como podemos considerar la evidencia disponible que hemos reunido hasta entonces. Debemos considerar que el contenido que se propone en este conjunto de versículos es sumamente confiable en lo científico. Obviamente, alguna gente de entonces, en la época de Moisés, eran mucho más listos que la mayoría de la gente de hoy.

La idea de la cualidad distintiva del hombre y la mujer a la cual se refieren esos versículos del Génesis, ha decaído en las poblaciones de, por ejemplo, Estados Unidos, desde el intervalo de transición entre 1964 y 1968.

La actividad mental creativa como tal representada como creativa en virtud del contenido de esa acción, como se ejemplifica en los casos del descubrimiento de un principio válido, tal como un principio de la naturaleza. La forma de esa acción mental es congruente con el concepto del infinitesimal ontológico en el cálculo de Leibniz, a diferencia de y opuesto a los argumentos fraudulentos de de Moivre, DAlembert, Leonhard Euler, Joseph Lagrande, et al., y Laplace, Cauchy et al. en el siglo 19, en contra de Leibniz.

Sabemos por la experiencia de tales casos, que, en particular, lo que se puede identificar como actividad mental realmente creativa, solo puede ocurrir como un proceso dentro de los procesos creativos soberanos de la mente humana individual, nunca, contrario a lo que alguna gente del RLE del MIT pensaba sobre la "solución creativa de problemas" allá a finales de la década de 1940, cuando abordaban lo que se podría considerar con justicia "pensamiento de grupo". El proceso creativo de la mente humana tiene el mismo carácter de una acción independiente de una mente individual, la cual comparte con una experiencia individual original o recreada de un descubrimiento de un principio universal de la naturaleza, o descubrimiento comparable. Esto ocurre al efecto de que la facultad cognoscitiva perfectamente soberana de la mente del individuo pertinente ha conducido una transacción como si directamente, por una persona individual, con el universo, como lo hizo Johannes Kepler.

Escribiré más sobre el tema de este pasaje del Génesis, más adelante aquí.

En la sociedad estadounidense contemporánea, en particular, tal realización parece ser rara en extremo, si es que cuando la ejecución se compara con el desempeño emblemático de hace dos generaciones. El Estados Unidos de hoy ha dejado, pudiéramos esperar, sólo temporalmente, de ser una sociedad creativa, con relación a lo que era verdad, relativamente, del período anterior a 1968. En tanto que las dos generaciones anteriores, que representaban el depositario de "cocientes de creatividad" relativamente superiores, han fallecido mayormente, el empleo en formas realmente creativas simplemente productivas de formas de empleo científico, artístico y afines, ha disminuido casi hasta desvanecer. Desde entonces, ha habido una caída manifiestamente acelerada en lo que se podría considerar realmente actividad creativa como tal, como, por supuesto, una correspondiente caída neta, comparable, en las facultades productivas físicas netas reales del trabajo, por cápita y por kilómetro cuadrado. Este cambio, descendente, se correlaciona directamente con la degeneración moral e intelectual en EU hacia una sociedad "posindustrial"; pero, se puede estudiar también de manera tan conspicua en el caso de la acelerada degeneración moral y otra, degeneración existencialista y similar en el campo del entretenimiento y la actividad artística en general.

Esos son, hablando en términos amplios, el tipo de parámetros en que se sitúa nuestro tema inmediato.

Además de esas observaciones generales, la evidencia más pertinente viene de estudiar las expresiones de la supresión prácticamente sistémica de las actividades creativas realmente humanas en la mayoría de la población, como durante los intervalos de tramos de cientos de años, o más, en regiones enteras de la civilización europea extendida globalmente, durante un tramo incluso desde el final de la Segunda Guerra Púnica hasta el nacimiento de la Europa moderna en el Renacimiento del siglo 15. Este caso para el estudio, se ilustra con la imagen, del Prometeo encadenado de Esquilo, de la prohibición a la humanidad del "conocimiento del fuego" por decreto del Zeus olímpico, en épocas más recientes, el dogma asesino "neomalthusiano" del príncipe Felipe de Gran Bretaña y del lacayo de Felipe, el ex vicepresidente estadounidense Al Gore.

Estos últimos aspectos abortivos de grandes regiones de historia conocida de los procesos de existencia humana, requieren nuestro énfasis en la economía física, en vez de la monetaria. Este requerimiento no se impone por el hecho de los largos intervalos históricos de desintegración de sistemas monetarios, sino por la naturaleza de los sistemas monetarios y financieros como tales.

Algunos problemas de economía

Por ejemplo, en la estadística financiera como tal, no hay ninguna base para determinar la relación de causa y efecto entre una economía definida erróneamente como un proceso financiero-monetario, y, el ataque correcto sobre el tema, la economía como un proceso físico. Ésto, la economía como un proceso físico, se mide apropiadamente en términos de cambios, ascendentes, o descendentes, en la densidad demográfica relativa física de habitación de regiones enteras correspondientes a identidades nacionales. El dinero entra en consideración de modo apropiado en esta materia sólo en cuanto tiene que ver con la aptitud de las acciones financieras y relacionadas de las cuales dependemos, exclusivamente, para el efecto físico deseado pertinente de la acción física misma. La aptitud se determina apropiadamente solo en términos del proceso de producción físico, el diseño físico, y la inversión en productos: principalmente, el aumento efectivo, o disminución de la densidad demográfica relativa potencial.

El concepto de "libre comercio", por ejemplo, es adecuado a la economía de comunidades de piratas absolutamente improductivas, como las tribus recientes de depredadores de fondos especulativos forjados en la tradición de Michael Milken y Alan Greenspan.

Una de las mejores ilustraciones de esto, viene del caso de Francia bajo el rey Luis XI, que sobornaba a sus enemigos, como lo habían exigido, y triunfó sobre ellos por esos medios, mientras que aceleraba las facultades productivas del trabajo en Francia de modo nunca visto desde Carlomagno. La experiencia de la Francia de Luis XI se reprodujo en el reino inglés de Enrique VII, posterior a Ricardo III.

En cuanto para Inglaterra bajo los Santiagos y Carlos del siglo 17, la Compañía de la Bahía de Massachusetts, comenzando con medios nunca mejores que los ya disponibles a la cultura de Inglaterra, supero el ritmo de logros en la misma Inglaterra, hasta que se sintieron los efectos de los reinos de Santiago II y Guillermo de Orange, después de 1688-89. De manera similar, el ritmo de progreso en la economía estadounidense durante y después del proceso de la derrota del títere británico traidor conocido como la Confederación, Estados Unidos superó al mundo en el ritmo de progreso, hasta la caída monstruosa dirigida políticamente de 1877 en las condiciones de vida de la población estadounidense en general. El caso de Estados Unidos bajo la dirección del Presidente Franklin Roosevelt, confirma la enorme superioridad del Sistema Americano de economía política de Hamilton y demás, como revivió bajo el Presidente Roosevelt, sobre todos los sistemas europeos hasta la fecha.

La historia de la economía de Estados Unidos soberano, cuando se encontraba relativamente libre de las fuerzas imperiales extralimitadas del Imperio Británico, es que la economía estadounidense, cuando se le permite ser ella misma, siempre superó la economía física nacional de cualquier otra nación europea y americana.

El factor perturbador en esta parte europea de la historia mundial, has sido siempre doble. Primero, en general, el legado del sistema de clase aristócrata y el reflejo de ese factor de distinciones de clase, al perpetuar los mecanismos de control de los siempre importunos sistemas parlamentarios. Segundo, la influencia poderosa de los sistemas monetario-financieros estilo veneciano impuestos sobre gobiernos y naciones por la combinación de las tradiciones de las clases aristocráticas y financiero-aristocráticas. Desde 1782, la mejor realización económica y demás en Europa era comparable con el sector de desempeño normal relativamente más pobre de nuestra economía nacional.

La combinación de esos factores antedichos y otros inherentes a estas comparaciones, se ha reflejado, previo al Estados Unidos de 1968-1969, con la superioridad esencial del rechazo constitucional de Estados Unidos al estilo europeo de sistema monetario. Bajo el sistema constitucional estadounidense, cuando se le defiende, la moneda solo puede ser emitida legalmente ya sea mediante la acción directa pertinente del Gobierno Federal, con el consentimiento del Congreso de EU, o mediante la adopción de nuestra opción soberana de tratados y acuerdos del caso con respecto a aranceles, comercio y crédito, con potencias extranjeras. El proyecto de Bretton Woods de 1944, distinto al proyecto opuesto que presentó John Maynard Keynes por Gran Bretaña, es, por ejemplo, el modelo al cual debe retornar el mundo hoy, y de manera urgente, si nuestra república, y también la civilización en general, ha de sobrevivir el estallido hiperinflacionario al estilo de la Alemania de 1923 y la desintegración en marcha de los sistemas financiero-monetarios de Estados Unidos y del mundo.

La historia de las culturas

Cuando consideramos los beneficios a los que contribuyeron los auténticos "genios" en el campo de la ciencia física, el arte de gobernar, y las formas clásicas de arte, tenemos que sentir el impacto, con una sensación acompañada de conmoción y horror, de que tanto ha sufrido la humanidad, en toda nación, en toda cultura, y en la sociedad como un todo, un sufrimiento causado por la falta de desarrollar un cociente mucho mayor de mentes activamente creativas, mentes que serían comparables a las de esos grandes descubridores de verdad. Así, para mí, una de los espectáculos más feos, es el modo en que se promueve la mediocridad moral e intelectual humana generalizada actualmente.

Tenemos conocimiento asequible al caso de los efectos de la forma degenerada de la antigua cultura marítima transoceánica, como se ejemplifica en el caso de los olímpicos que representaban un caso particular de degeneración de las culturas marítimas atlánticas, los olímpicos moralmente degenerados de la IIíada de Omero, olímpicos cuya tiranía memorable como tal es el contexto del Prometeo encadenado de Esquilo.

Aquí está un ejemplo más pertinente de la maldad absoluta inherente a ese sistema global de tiranía de la dominación de nuestro planeta, en especial desde el 15 de agoto de 1971. Quiero decir la dominación presente de los asuntos de nuestro planeta por el sistema imperial liberal angloholandés con centro, nominalmente, en la City de Londres.

Este giro del poder desde EUA al sistema liberal angloholandés, fue impulsado por los efectos de que EUA fue inducido a la necedad de una innecesaria y larga guerra en Indochina, que persistió durante el mismo lapso de tiempo en que el costo de esta guerra fue utilizado como pretexto para desgastar las medidas de reconstrucción económica de EU intentadas, como en el caso del acero, por el Presidente John F. Kennedy. El momento decisivo en el proceso posterior a Kennedy de los 1960 llegó en 1968, cuando se arruinó la fibra moral de la sociedad trasatlántica mediante la explosión de los mentados sesentayocheros, un fenómeno que dividió al Partido Demócrata entre los "trabajadores" y el culto sesentayochero fascista, y de este modo llevó al poder al gobierno implícitamente fascista del Presidente Richard Nixon, y luego, el trabajo demoledor físico y moral constante destruyó la economía estadounidense y su cultura bajo los gobiernos de Ford y de la Comisión Trilateral con Carter y más allá.

Las medidas decisivas que condujeron a la destrucción de la economía estadounidense fueron: 1) La destrucción arbitraria, aunque no inesperada, del sistema de Bretton Woods por la administración Nixon, en julio de 1971, que Europa adopto, no sin renuencia, en 1972. 2) La orquestación de una gigantesca escasez fraudulenta internacional de petróleo, dirigida en especial contra EUA, que creó el "mercado spot" interno de petróleo con sede en Ámsterdam y de este modo transfirió la base del dólar estadounidense, desde los EU mismos, hacia un cartel internacional liberal angloholandés controlado desde dentro de Londres y Ámsterdam. 3) El programa de la "desintegración controlada de la economía" de la Comisión Trilateral, que destruyó la estructure interna básica de la economía estadounidense, desde 1977 hasta 981. 4) El síndrome de Michael Milken, que sirvió como modelo del programa lunático del presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, el cual ha conducido a lo que ha sido, desde fines de julio de 2007, la carrera hiperinflacionaria semejante a la burbuja de Alemania de 1923 que hoy se dirige a su destino con el juicio final.

En todo este proceso de 1968-2008 a la fecha, el sistema que ha sustituido al control de EU sobre su propio dólar, por el sistema de poder imperial, del mercado spot y la BAE, es el poder dominante de la economía estadounidense, y otras, al presente. El Imperio Británico no es aliado de nuestro Estados Unidos, sino el adversario presente más implacable no sólo de EUA, sino de toda la humanidad prácticamente. Esto ha ocurrido bajo los mismos principios de la política imperial británica, específicamente geopolítica, responsable de la orquestación con el príncipe de Gales Eduardo Alberto y rey Eduardo VII, de los acontecimientos de 1890-1905 que crearon la Primera Guerra Mundial, y mediante las cuales la monarquía imperial británica pusieron a sus protegidos Mussolini y Hitler en el poder en Italia y Francia, respectivamente, para llevarnos a la Segunda Guerra Mundial. La ironía más notable en todo esto, como lo destaca el caso del mentado Billy Mitchell, es que su entonces socio británico le había confiado a Japón a comprometerse (ya en los 1920) a realizar un ataque naval japonés sobre la base naval estadounidense de Peral Harbor. Los tiempos cambiaron; Gran Bretaña cambió de bando, como los banqueros pertinentes de Nueva York (incluyendo al abuelo del presente ocupante de la Casa Blanca), de su compromiso de respaldar a los regímenes de Mussolini y Hitler, esos regímenes fascista que Londres mismo había puesto en el poder y había apoyado enormemente durante los primeros años de esos regímenes, cambiando de bando para aceptar una alianza con EUA contra Japón y la Alemania de Hitler. Entonces, Japón llevó a cabo el ataque a Pearl Harbor que Gran Bretaña le había asignado anteriormente, en contra de quien se había convertido un aliado británico muy difícil, EUA.

De este modo, si reconsideramos, y cuando lo hagamos, que hemos llegado a aceptar, a tolerar como "así son las cosas" entre nuestro pueblo hoy, no deberíamos estar enfurecidos más que de nuestra propia necedad, de que no solo practiquemos, sino defendamos esos grilletes en la mente humana individual, mediante los cuales fuerzas poderosas de las finanzas internacionales dirigen nuestro gobierno y nos degradan a todos, debido a nuestro propio consentimiento.

Se informaba que el alcalde de Nueva York, Bloomberg, representaba bienes que llegaban, según diversas versiones, a algo entre 9 y 11 mil millones de dólares; según los informes, él protestó esto, asegurando que $40,000 millones de dólares era una estimación más apropiada. Yo lo he observado hablando de algunos temas, como el tema de la "infraestructura". En base a esa evidencia, el hombre es simplemente un depredador, a quien no le importa como roba, y se halla entre los asnos más despreciadamente necios sueltos en la arena política de hoy. Ya no estamos dirigidos por el poder de magnates taicunes, sino por la criminalidad organizada del narcotráfico, y la mera ratería organizada como la del gobernador Schwarzzenegger de California con la que se benefició cuando era un ciudadano privado. Se le permitió hacer eso a expensas del gobierno y el pueblo de California, y se le recompensó con los frutos de la insensatez de esos ciudadanos de California que apoyan su ruinosa gestión depredadora, hoy todavía.

Consentimos así, y en modos similares, a nuestra propia ruina, y hasta parecemos admirar a los depredadores que nos saquean y que destruyen nuestra nación desde adentro y desde afuera.

Nuestros ciudadanos mismos, al menos muchos de ellos, tienen grandes oportunidades frente a ellos para superarse a si mismos.

Wells, y el origen del declive

Si entiendes el motivo del Zeus olímpico del Prometeo encadenado, puedes reconocer más fácilmente el origen del asunto que ha hecho del Imperio Británico (i.e., la potencial imperial liberal angloholandesa) el enemigo de largo plazo de nuestra republica constitucional estadounidense, desde la Paz de París de febrero de 1763.

Los autores del principio oligárquico, representados en la pretendida alianza de Filipo de macedonia con el emperador persa que realmente estaba controlado por la continuación de la vieja burocracia (sacerdotal) babilonia del cuasi mítico Baltasar, procedió sobre la certeza bien establecida de que si le permitiese a la población general obtener no solo conocimiento, sino la libertad de practicar el progreso científico y comparable en sus economías, las tiranías del tipo que describe el dramaturgo Esquilo para el Olimpo de Zeus, no podrían, no pueden perdurar.

Esa es la diferencia central entre las viejas tiranías de Europa, Europa, para nuestro caso, los sistemas parlamentarios dominados por la oligarquía de la mayoría de Europa hoy día, y la Constitución antioligárquica de EUA. Si les permitiésemos a las naciones de África, como Zimbabue, por ejemplo, obtener libertad real de la tiranía imperial británica, no habría imperio británico, ni parecido, por mucho tiempo. El respaldo británico a su "Quisling" [traidor a su patrianota del traductor] desde hace tiempo, el moralmente envilecido y otrora aliado de los nazis, el Dalai Lama, es un caso de importancia similar.

Hay tres normas básicas que, de hecho, trazuman la intención de H.G. Wells en su La conspiración abierta. 1) Nada de tolerancia a las expresiones de formas soberanas de la cultura del Estado nacional. 2) Nada de fomento al conocimiento del "fuego": i.e., el descubrimiento de un principio físico universal aplicable de uso general en las economías, como la energía de fisión nuclear. 3) Ningún acceso eficiente al conocimiento permanente de las culturas nacionales. Esto es precisamente el mismo tipo de programa que expresa el Zeus olímpico del Prometeo encadenado.

El aspecto fundamental de dichas prohibiciones, como en Wells, is la relación entre el conocimiento y la práctica de principios físicos universales que se pueden descubrir, como se pudieran usar para fomentar en el individuo típico un aumento del entendimiento práctico del poder del hombre para aumentar el poder de su especie para existir, mediante el descubrimiento y la aplicación de progreso científico fundamental (v.gr.: "fuego").

Vemos este mismo programa bestial que adelanta Wells, en el desmantelamiento de industrias esenciales en las economías ya relativamente avanzadas, como las de Norteamérica y el norte de Eurasia, mediante la transferencia de la producción que emplea tecnología moderna, y también la infraestructura necesaria para respaldar esa producción a partir de economías modernas desarrolladas, hacia territorios nacionales en los que un 80 por ciento de la población de esas naciones ¡carece del desarrollo cultural y demás para absorber las tecnologías modernas avanzadas!

En todo esto, la mentalidad del "destructor de máquinas" del paradigma "sesentayochero" es decisivo. Por ejemplo: La tecnología moderna desarrollada en Alemania para su instalación, no se permite que sea invertida en el desarrollo de la economía interna de Alemania.

Es la especia humana misma lo que H.G. Wells y sus símiles más odian. Esa era la doctrina de los sistemas de esclavitud (como el sistema de los hilotas de la sociedad diseñada para Esparta por el culto Délfico de Apolo-Dionisios); esa es la esencia de todos los imperios establecidos en Europa. Esa es la depravación de los "sesentayocheros". Esa es la cualidad satánica que han compartido H.G. Wells y sus seguidores con Aleister Crowley y Bertrand Russell. Para los seguidores de esos degenerados influyentes, es la mente del hombre el enemigo de esa oligarquía que admiran.

El remedio

Como lo he señalado, repetidamente, lo que conocemos como civilización europea se nos presenta en lo inmediato en evidencias de unos 700 a 600 años A.C., cuando los etruscos, jonios y Cirenaica entraron en una forma de alianza marítima, en contra de la potencia marítima cuyo mismo nombre significaba tiranía. Aquí en el contexto de la secuela de la obra de Homero, aquí, en este intervalo de la civilización con centro en el Mediterráneo desde 700 a 600 años A.C. hasta unos 200 años D.C. inmediatamente después de la victoria romana, la Segunda Guerra Púnica, encontramos una porción suficiente de ese traqueteo en la calle, por así decir, que refleja la dinámica social e intelectual real de los acontecimientos de ese intervalo.

Por diversos buenos y fuertes motivos, nuestras mejores fuentes de ese período corresponden a, ya sea, los acontecimientos en la ciencia física, como, más enfáticamente, a los pitagóricos, como Arquitas, el amigo de Platón. A partir del suelo firme de los asuntos de la ciencia física, como por ejemplo, la pelea contra la sofistería, se nos entrega la oportunidad de decodificar los elementos políticos y similares de la historia social poniendo atención a cuestiones relacionadas en tópicos de la ciencia física. La ilustración más conveniente de los nexos pertinentes es el caso del fraude científico comprobable que penetra la obra de un nuevo estrato de sofistas ligados a Aristóteles y a su seguidor Euclides, de notable insensatez por los Elementos de Euclides.

A partir de estas consideraciones, podemos aducir algunas conclusiones importantes y firmes sobre el milenio que precedió inmediatamente a la época de Pitágoras. La más significativa de todas estas diversas formas de aprovechar el estudio de esta historia son los que tienen sus raíces en las formas de ciencia física, en especial la astronomía e, implícitamente, la astrofísica, derivada de las culturas marítimas transoceánicas que invadieron el Mediterráneo durante el período que siguió al proceso de derretimiento de la gran glaciación del hemisferio norte, una glaciación que hoy día amenaza al mundo de nuevo en el futuro. Universal quiere decir astronomía, implícitamente, o mejor dicho, astrofísica. Son esos cambios observables en el sistema celeste, indispensables a las flotillas bajo condiciones de "era glacial" para la navegación transoceánica, lo cual fomenta esos calendarios que reflejan largos lapsos de culturas que navegaban grandes distancias mediante las estrellas.

Esto tiene varias implicaciones de importancia crucial para nosotros aquí. Hay que considerar dos tipos de cambios. Los que constituyen efectivamente ciclos que se repiten, y los de orden superior, que no se repiten. La cuestión que plantea la reflexión sobre esto, es la cuestión de si el universo se gobierna por un orden cíclico prefijado (un universo de acuerdo a Aristóteles, el farsante Claudio Ptolomeo y Clausius-Grassman), o el universo se gobierna realmente, en última instancia, por principios progresivos y permanentes de desarrollo (antientropía). Estas cuestiones de la navegación mediante las estrellas, son las que le presentan a la humanidad, prehistórica, históricamente y demás, las nociones de universo y también de universal. La alternativa anterior, antientropía, es implícitamente el hallazgo de Johannes Kepler, y de Pierre de Fermat y Gottfried Leibniz, y la conclusión firme de la concepción de Albert Einstein de un universo finito pero ilimitado, de forma específicamente kepleriana.

Esto plantea cuestiones muy serias, cuestiones que llevan nuestra atención, como ya lo hizo Platón, al tema en el cual se sitúa la cuestión más esencial, el concepto de la inmortalidad humana como principio científico. Esta es la cuestión planteada, sucesivamente, en medida pertinente y gran profundidad conceptual, por Platón y Moisés Mendelssohn.

4. La inmortalidad humana

Un tipo de error que a menudo distingue al simple cronista del verdadero historiador, es la inclinación de aquel a ver los procesos ocurridos en la historia pasada desde el punto de vista de su experiencia contemporánea de vida a la fecha presente, o a interpretar los acontecimientos en la cultura de otro pueblo desde el punto de vista de su experiencia inmediata con la suya.

Como debería ser bien conocido, yo he pasado la mayor parte de mi vida adulta en el campo de la inteligencia, una experiencia que incluye un período en el papel relativamente menor de entrenar algunos reclutas durante la Segunda Guerra Mundial, y, de modo más importante, la experiencia de vivir durante un período de servicio militar de posguerra en Bengala a principios de 1946, donde tuve la oportunidad de estar próximo en un período de acontecimientos decisivos ahí, una experiencia posterior que resulto en mi iniciación en la experiencia de operar como en el modo de un operativo de inteligencia en territorio extranjero hostil, en tanto hombre convencido de Franklin Roosevelt en oposición a lo que yo sabía, muy claramente en esa época, lo que era de hecho el enemigo británico de nuestra nación.

El sentido de informar sobre esa experiencia aquí, es para ubicar mi planteamiento de que el trabajo de inteligencia competente, en mis décadas de experiencia, consiste en aceptar el hecho de que uno opera en un territorio hostil de una u otra manera, pero evitando mostrarlo cuando tal autoexposición de partes del yo interno, como hostilidad o lo que sea, ni es necesario ni, de hecho, es deseable, para el propósito de la función que uno desempeña. En gran parte, cuando uno opera de esa manera no necesita adoptar esos roles; los roles se le hacen claro a uno a partir de la naturaleza de las circunstancias en las que uno opera.

Suficiente para los tiempos y lugares de la experiencia contemporánea en maracos locales. Me he referido al tipo de situaciones que acabo de mencionar, para llegar a una expresión diferente de un desafío similar, retrocediendo, como si fuera una máquina del tiempo, a distantes épocas pasadas en tierras extranjeras. Para tales aventuras, es esencial pensar como un verdadero historiador. "¡Ah!", quizá digan ustedes, y luego añadan, "pero, ¿que sentido tiene eso para la investigación de situaciones contemporáneas, en especial en la cultura de uno mismo?" El interrogador obviamente no entendió; me refería a tiempos pasados y lugares distantes que son, funcionalmente, una parte integral de la personalidad en quien concentro mi atención, incluso si él o ella no son concientes de la significación de lo que está así encarnado en él o en ella.

Para una explicación simple de mi planteamiento, piensen en el pos adolescente típico en Estados Unidos hoy, por ejemplo, el que "googlea". La apertura de esas y otras fuentes comparables a esa generación (en particular) parece crear oportunidades de conocimiento que no eran disponibles, mediante el toque de las teclas pertinentes, a la generación precedente. Desafortunadamente, hay un inconveniente muy malo, muy serio, en depender en tales recursos. Una de las desgracias destacadas de las generaciones que han llegado a la edad adulta en las últimas décadas de la mentada "era de la información", es que el mundo que realmente creen que conocen, tiende a limitarse a la teta electrónica de la que maman. Peor que eso, es patente que quienes manejan esas "tetas" electrónicas no informan a su clientela tanto como manejan las mentes de esa clientela. Son engañados por su inclinación habituada a considerar "información" como "conocimiento".

Con todo, el problema que acabo de esbozar se refiere al lado oscuro de la influencia de H.G. Wells, a su influencia sobre el autor de 1984. El ambiente electrónico orquestado de la "información" es, en realidad, el "Hermano Mayor".

Para dejar claro el planteamiento, ofrezco la siguiente anécdota de manera resumida.

Una cuestión de educación científica

Durante mi campaña presidencial de 2000, tuve lo que consideré una experiencia significativa con estudiantes universitarios en edad capacitada para votar. Mi experiencia con esa capa me presentó la importante indicación de una nueva cualidad de respuesta en una generación orientada a la universidad que ahora está, casi una década después, entre las edades de 25 y 35 años, con una selección significativa de graduados con orientación a la ciencia entre ellos. Esto se convirtió en la fundación humana de lo que llegó a ser el "LaRouche Youth Movement (LYM, o Movimiento de Juventudes Larouchistas), pero hubo un proceso mediante el cual ocurrió el aspecto más significativo de este acontecimiento: ciencia física y música clásica.

El acontecimiento pertinente se concentró primero en la Costa Oeste, donde nuestra asociación tiene algunas capacidades excelentes para tender un cimiento para la ciencia enfocado en trazar los orígenes de la cultura científica europea moderna desde los pitagóricos, con un énfasis fuerte en la gran prueba experimental, de Arquitas, de la construcción de la duplicación del cubo. Luego yo intervine más directamente en el programa educativo pertinente, estableciendo una programa combinado de entrenamiento coral musical clásico siguiendo con el estudio de los cimientos tendido con la ciencia de los pitagóricos y de Platón, a la sucesión del tendido de los cimientos de la ciencia física moderna competente en la revolución iniciada por De Docta Ignorantia de Nicolás de Cusa. El primer proyecto grande fue revivir los descubrimientos en astronomía y ciencia física en general por Johannes Kepler, el destacado paralelo de los logros de Cusa y Leonardo da Vinci. El trabajo logrado en este respecto, fue indispensable, brillante, y único en los tratamientos modernos de ese tema. El siguiente foco importante ha sido el misterio de Carl F. Gauss, quien, por motivos de seguridad personal y su carrera, nunca reveló completamente los métodos de sus descubrimientos cuyas demostraciones, después de los hechos, constituyeron saltos válidos hacia delante en la ciencia. El siguiente proyecto, luego de completar el enorme programa de Gauss, será la obra de Bernhard Riemann, en especial las partes de la obra de su vida que están menos elaboradas plenamente hoy todavía.

Cito esta parte de mi relato aquí, para dejar tan claro como sea posible, que es necesario emplear la opción más apropiada del tema de historia, la historia de la ciencia física (no meras matemáticas). Debemos explorar para descubrir de donde y cuando nuestras mentes deben haber visitado, para entender qué, desde el pasado más profundo incluso, y el pasado distantemente extranjero, está sepultado, todavía muy vivo, en el desarrollo evolutivo de toda la cultura humana hoy. Ciertamente, el programa que he descrito no lo abarca todo; pero, ejemplifica el modo en que debemos enfocar un espectro más amplio en nuestras investigaciones, si hemos de reconocer la mente que habla desde el pasado, con respecto a lo que a menudo podríamos estar tentados erróneamente a creer que podemos entender mediante un poco más de lo que uno podría adquirir "googliando".

En muchas preguntas que recibo por Internet, por ejemplo, quien pregunta es obviamente víctima de la mentalidad superficial que induce el depender de lo que se supone que son las obras de referencia rápida, como si lo que estuviese ahí, o no estuviese, fuese una medida de la verdad. Muy a menudo, esta muy, pero muy lejos de cualquier cosa que semejase la veracidad.

¿De qué estamos hablando?

Son esos descubrimientos de principios, como lo ejemplifica una historia competente de la ciencia, lo que destaca, de manera más llana, y más patente, por qué sólo la especie humana supera el tipo de límites en densidad demográfica relativa potencial que limita cualquier otra especie viviente.

Esta interrogante se busca mejor, no mediante las matemáticas como tales, sino la ciencia física, que énfasis en la "física" ausente de las mentes de los matemáticos puros. En cuanto se toma en cuenta el ese hecho, podemos reconocer el terrible daño hecho a la mente de muchas generaciones mediante la influencia de sofismos, como las antiguas sofisterías de Aristóteles y sus seguidores Euclides y Claudio Ptolomeo, los liberales modernos ejemplificados en las leyendas de Galileo, Hobbes, Locke, la existencia dudosa de Isaac Newton como científico real, y los engañados del siglo 18 y posterior en el dogma contra Leibniz de de Moivre, D'Alembert, Euler, Lagrange, Laplace, Cauchy, Clausius, Grassmann, et al., para no decir algo de lunáticos rabiosos como Ernst Mach, o el peor aún Bertrand Russell y sus partidarios.

La cuestión fundamental aquí se define por el ataque de los asociados de Euler y sus seguidores del siglo 19 contra Leibniz. Euler era un tipo listo, pero lo contrarrestaba con ser totalmente deshonesto cuando quería serlo, como en sus ataques a Leibniz a mediados del siglo 18.

La importancia del tipo específico de sofistería de los aristotélicos y de los liberales modernos seguidores de Ockham y de Sarpi, es lo que sigue:

La diferencia absoluta entre el hombre y el simio, en este respecto, reside en el hecho de que la especie humana es capaz de descubrir lo que los aristotélicos y liberales modernos, por igual, niegan: un principio físico universal, o comparable, existente realmente, físicamente existente. El efecto de la realización de la cualidad absolutamente superior de la especie humana, la cualidad de una criatura a imagen del Creador, son las facultades creativas del individuo humano, como potencial, para realizar descubrimientos que no solamente aumentan, cualitativamente, la densidad demográfica relativa potencial de nuestra especie humana, sino que cambian el universo de manera que ninguna otra especia lo puede hacer.

En este respecto, el ser humano no se comporta como un tipo de especie fija; lo que por otro lado se pudiera considerar como un tipo genético fijo, cambia a voluntad, a menudo a partir del equivalente de una especie relativamente inferior a una superior mediante cambios en las suposiciones culturales implícitas de comportamiento.

En este respecto, la importancia de proteger la integridad de las lenguas-cultura, y por tanto la independencia política entre las naciones soberanas, es para defenderse contra todos los nuevos intentos de crear una "Torre de Blabla" tambaleante [LHL hace un juego de palabras con la palabra Babble, que suena como el equivalente castellano de Babel, pero también quiere decir blablandt] mezclando desordenadamente la integridad funcional de la magnitud del desarrollo pasado encarnado en el desarrollo cultural acumulado y la experiencia de un pueblo en el uso de su lenguaje a la fecha presente. Nosotros, de las respectivas culturas propiamente soberanas, debemos compartir nuestra experiencia de cultura, pero debemos defender el derecho y la capacidad del miembro de cada cultura para tener un acceso eficiente a la reescenificación de la experiencia pasada mediante la cual siguen siendo accesibles a los que viven, los cambios revolucionarios evolutivos inherentes al progreso actual y potencial de esa cultura específica.

El pasado viviente, vibra, de este modo, en las páginas vivas de la experiencia presente. La historia, desde el punto e vista de culturas específicas consideradas de este modo, es un tejido vivo que nuestros fallecidos han contribuido de tal modo que ellos, aunque muertos, viven, y actúan, mediante la cultura en tanto historia, de ese modo todavía.

La Consideración política práctica

Hoy, a menudo estoy angustiado, y con razón, debido a la pérdida de un sentido de inmortalidad personal entre la población del presente. Todas las grandes obras del hombre tienden a ubicarse, realmente, en el lapso de las acciones de varias generaciones sucesivas o más. Esta contribución al progreso, justifica las vidas que han pasado antes de nuestra época y hacen posible el futuro. Cuando el individuo, como el ejemplar demasiado típico de un ciudadano estadounidense hoy día, rompe la continuidad de generaciones sucesivas, los motivos del individuo llegan a ser decadentes, degenerados. El grito egoísta de "yo", excluye la realidad eficiente del pasado y el futuro por igual, y las grandes obras de la humanidad necesarias para darle a nuestra raza humana, a nuestra nación, un futuro real, son echas a un lado, como basura, para embasurar los lados del camino del progreso. Entonces la sociedad se corrompe, como nuestro Estados Unidos, y las naciones de Europa, por ejemplo, se han corrompido casi hasta no quedar nada que valga recordar, mediante el tipo de egoísmo específico que goza abandonando la obligación esencial del gobierno de proveer, tan forzosamente como sea necesario, las obras necesarias para asegurar no solo las condiciones de vida de los que viven al presente, sino también la dedicación de los que viven a las acciones concertadas de largo aliento que, llegando más allá del lapso de vida de los que viven al presente, hacen posible el futuro y constituyen la justificación esencial del hecho de que los que al presente viven, habrán vivido.

Notas

1. Ver The Open Conspiracy: H.G. Wells on World Revolution, W. Warren Wagar, ed. (Westport, Conn.: Praeger, 2002).

2. Hasta tarde en su vida, el académico V.I. Vernadsky todavía defendía la definición de"energía" de Clausius, Grassman y Kelvin como establecida firmemente. No esta claro si eso fuese un reflejo de las condiciones de la vida pública bajo el gobierno soviético, o realmente su concepción privada en esa época. Comparen la concepción manifiesta públicamente de Vernadsky a principios de los 1930 con las cuestiones planteadas en mi debate público en Moscú con mi célebre amigo ruso, ya fallecido, Pobisk Kuznetzov, sobre la diferencia entre mi concepto de antientropía universal y la concepción reduccionista. Se manifestó una conmoción similar en mi presentación del principio de Leibniz de mínima acción física, posteriormente, en la ocasión de mi presentación en Moscú ante la Academia. Bajo la Unión Soviética, la visión reduccionista era reforzada por la influencia neoaristotélica de los marxistas formalistas (v.gr.: los admiradores de Federico Engeles de Gran Bretaña, a quien presentaban como una pieza voluntaria de la Sociedad Fabiana durante los últimos años de su vida, como se reveló en conexión con la incorporación de Helphand-Parvus al servicio de la inteligencia británica por toda su vida.

3. Is importante señalar aquí que, George Orwell, el autor de 1984, fue miembro de un trio (él y dos —Aldous y Juliande los tres hermanos Huxley) iniciados en la psicosis sintética del equivalente natural del LSD, bajo la dirección del satánico británico (del culto a Lucifer, el Lucis Trust, Templo del Entendimiento) Aleister Crowley. En la década de 1920, Crowley fue un íntimo de H.G. Wells y de Bertrand Russell. La asociación personal de Wells y de los jóvenes hermanos Huxley en esa época, era un eco de la pasantía de Wells como aprendiz bajo Thomas Huxley. Se debe señalar, por lo tanto, que el carácter fascista del "Hermano Mayor" de Orwell en 1984 es, de hecho, un eco del modelo que representaba el satánico de la vida real H.G. Wells quien se había identificado a sí mismo, a principios de la década de 1930, como fascista.

4. Como recuerdo, vivamente, de esas reuniones, a mediados de la década de 1980, incluso entre algunos físico matemáticos destacados, como los de la Fundación de Energía de Fusión (FEF), incluso muchos de esos científicos destacados eran incapaces de discernimiento de ese descubrimiento de un principio de gravitación solar universal, incluso entonces, en los días relativamente más felices de la práctica científica que hoy. Esa falta de discernimiento era típico de los científicos que eran víctimas, directamente o no, de la influencia de los seguidores de Ernst Mach, pero se expresaba en una modalidad aún más radical en las víctimas de la influencia de Bertrand Russell durante y después de las sesiones internacionales de Solvay después de la Primera Guerra Mundial en la década de 1920. Vean: Thomas Powers, Heisenberg's War: The Secret History of the German Bomb (Boston: Little Brown, 1993). Vean también la obra complementaria Operation Epsilon: The Farm Hall Transcripts (Berkeley: University of California Press, 1993). Vean la correspondencia entre Einstein y Born para un discernimiento pertinente de la obsesión perversa y fanática de los positivistas de odio contra el método de Einstein y Max Planck. Esta hostilidad de los reduccionistas, que incluso llegó al extremo de rehusarse a examinar el informe real de Kepler sobre su descubrimiento, o, de manera similar, rechazar la consideración seria de la obra pertinente, realmente original, de Planck y Einstein, era algo muy difundido hasta en muchos científicos descollantes y relevantes. Este lapso sistémico, es emblemático de los efectos de un acondicionamiento en la práctica de la ciencia que se desarrolla sin verdadero discernimiento. El origen esencial de la perversión positivista en este respecto es la suposición de que su método es "objetivo", en vez de ser humano; aquí, mi autoridad como economista físico debe sustituir los métodos reduccionistas en la ciencia en general.

5. Alejandro el Grande, aunque hijo de Filipo de Macedonia y alumno asignado de un Aristóteles a quién él odiaba, representaba un pedigree filosófico de cepa contraria. Esto se iba a expresar en el trastorno que ocasionó Alejandro a la forma específica del pretendido modelo pro oligarca de perspectiva estratégica orientada a la negociación con una dinastía acaemenida controlada desde adentro por los sacerdotes babilonios.

6. Este papel def Cirenaica como región marítima descollante en el Mediterráneo y más allá, continuó durante la vida del gran científico Eratóstenes, el corresponsal de Arquímedes de Siracusa, que fue el primero en medir el gran círculo polar de la Tierra. La coincidencia aproximada del fin de la Segunda Guerra Púnica con las muertes de Eratóstenes y Arquímedes, identifica el gran declive moral y cultural en una parte de la civilización centrada en el Mediterráneo coincidente con el proceso que condujo al pacto, firmado en la Isla de Capri, entre los sacerdotes del culto oriental de Mitra y el hombre que se llamó a sí mismo César Augusto.

7. De aquí, los métodos de Aristóteles no fueron aceptados por la cristiandad bajo los primeros padres que siguieron al apóstol Pablo en este respecto; aunque el punto de vista de Aristóteles fue errónea y ampliamente tolerado, después, con respecto a cuestiones terrenales inferiores, por una iglesia cristiana influenciada por el legado que fue dictado por el punto de vista panteónico del emperador Constantino como emperador romano. El error de la iglesia cristiana de tolerar el dogma sofista del farsante Claudio Ptolomeo, ilustra esta cuestión.

8. Pero, dicen algunos, que Dios respondió con el anunció, "Nietzsche está muerto".

9. Como en las buenas novelas históricas, o material afín, la exigencia debería ser que, el principio dinámico del relato, o leyenda, debe ser conforme a los esbozos con bse en principios de la historia real, como en el caso de Shakespeare, y, más enfáticamente, los dramas de Federico Schiller. Al considerar el caso de la obra de Schiller, hay que destacar que el plan prusiano para derrotar al Grande Armée de Napoleón en Rusia, se fundamentaba, por parte del grupo de Scharnhorst, en los estudios estratégicos, de Schiller, de los Países Bajos y la Guerra de los Treinta Años. De este modo, el método de Schiller afirma el principio del verdadero discernimiento histórico, como opuesto a la ficción, tanto en la estrategia como en la historia, y también en la poesía y el drama clásicos. Esta cualidad de discernimiento, en vez de los métodos intrínsecamente incompetentes de los estadísticos, es el "secreto" de los logros singulares alcanzados en mi método de pronósticos de largo plazo y demás.

10. Hay unos especialistas que son muy útiles y que es mejor llamarlos "cronistas", como en memoria del Jean Froissart medieval, que historiadores, ya que aportan relatos útiles, pero cuya obra no refleja discernimiento eficiente hacia el proceso de la historia en el cual se ubica la secuencia de hechos reseñados como acontecimiento de características generadas históricamente. Esa distinción entre lo que es realmente un cronista creíble, en vez de un historiador real, es una distinción de importancia fundamental en mi relato presente de la noción de discernimiento. El contraste comparable es el de los buenos astrónomos que se rehúsan, más o menos histéricamente, a reconocer las cuestiones científicas fundamentales reales de la Armonía de las esferas de Kepler.

11. Hubo el caso del caballero polaco de cierta notabilidad, que fuera residente de una zona de moda en Connecticut, donde compartía con la clavicordista Wanda Landowski, el conde Alfred Korzybski, quien planteaba una noción que el llamaba "Semántica General". Debo mencionarlo en dos sentidos. Primero, era el más brillante de los personajes de ese tipo, pero como los demás, también estaba equivocado; su falla fue que él era un reduccionista, como los demás.

12. Aquí y en cualquier otra parte de esta pieza, empleo el término potencial sólo en el sentido de dinámica, en tanto que "dinámica" es un atributo del método científico de los pitagóricos y Platón, en la época antigua, y del uso de Gottfried Leibniz, Bernhard Riemann, et al., en la ciencia moderna.

13. El culto de Delfos se identifica en la historia y relatos afines de modo diverso con el acento en sus orígenes legendarios como el encuentro de la diosa Gaia y su consorte, Pitón, con el presuntuoso intruso llamado Apolo, y por otro lado, con un efecto similar, con la noción del culto olímpico a Apolo-Dionisio. Aquí, el tópico mas relevante relacionado con el tema de Delfos es el tema de la sofistería, en especial la forma inherente a Aristóteles y el odio a Prometeo (v.gr.: la ciencia física del tipo que se remonta al legendario Tales y a Heráclito, y los pitagóricos y Platón).

14. Al hacer un inventario de los documentos en posesión de Cauchy, el largo documento "perdido" de Niels Abel que Cauchy había plagiado en realidad, apareció pulcramente archivado y clasificado.

15. El énfasis de la atención de mi asociación al papel decisivo de Nicolás de Cusa, se inició con un informe que me envió a mí a mediados de la década de 1970, mi esposa Helga (en realidad, antes de nuestro matrimonio), que acababa de participar en una sesión del Cusanus Gesellschaft. Helga estaba considerando un cambio en su enfoque para un doctorado; motivada por mi estímulo, ella se acercó al director de la Cusanus Gesellschaft, Haubst, para pedir asesoría sobre un cambio para poner más énfasis en el punto de vista que representaba la obra de Cusa. Para mi, la obra de Haubst y sus asociados de la Gesellschaft representó un conjunto de las muy necesarias claves para una revolución en nuestro enfoque al nexo entre la ciencia de la antigüedad clásica, erróneamente llamada "presocrática", como la de los pitagóricos y Platón, y la ciencia moderna desde Leonardo da Vinci y Kepler. Helga fue también responsable de que nuestra asociación empezara a poner el acento en una exploración más amplia de las implicaciones de la obra de Federico Schiller a la cual ella ya estaba muy ligada durante el período que llevó a su Abitur, en un momento que precedió inmediatamente al comienzo de la destrucción sistemática del currículum clásico de Humboldt.

16. La identificación que hago del estrato del cual Mark Rudd y los demás sólo son emblemáticos, se presentó originalmente impreso bajo el título de La Nueva Izquierda, control local y fascismo, entre junio y julio de 1968. El informe se basaba en estudios de campo de los acontecimientos en la Universidad de Columbia en las semanas precedentes. Yo comparé a la corriente asociada con Rudd, clínicamente, con el frecuente intercambio entre grandes porciones de las filas comunistas y nazis respectivas en el transcurso de la famosa huelga de los trolebuses de Berlín.

17. Mientras que la influencia del culto positivista de Ernst Mach es significativo en esto, la transición a partir de la doctrina de Mach a un fraude más radical y fanático inventado por Bertrand Russell (como en su Principia Mathematica) es el dogma que ha tomado una posición descollante en el irracionalismo contemporáneo después de 1945, prácticamente "Laputense", de John von Neumann y del profesor Norbert Wiener, difundido en la creciente bancarrota intelectual como dogma de la ciencia oficial hoy día.

18. Pero, semejando algunos de los rasgos característicos impuestos a la Colonia de la Bahía de Massachusetts entre 1688 y 1689.

19. H. Graham Lowry, How the Nation Was Won: America's Untold Story (Washington, D.C.: Executive Intelligence Review, 1988).

—-Traducción: David Ramonet R.